Dios te da para que puedas ayudar a otros

11/05/2025

3 min de lectura

Emor (Levítico 21-24 )

La porción de la Torá de esta semana habla de muchas de las festividades, incluyendo Pésaj, el Ómer, Shavuot, Rosh Hashaná, Sucot y Sheminí Atzeret. En medio de transmitir información sobre cada festividad, el versículo nos dice: “Cuando siegues la cosecha de tu tierra, no recojas por completo las esquinas de tu campo ni recojas las espigas caídas de tu cosecha; para el pobre y el extranjero las dejarás; Yo soy Hashem tu Dios” (23:22).

¿Cuál es la conexión entre estas ideas aparentemente dispares: dejar las esquinas del campo para los pobres y los días más sagrados del año?

Lección:

Un famoso comentario de la Torá, Rabí Avdmi ben Rav Iose, responde a esta pregunta con una respuesta notable. Él afirma que si alguien deja regalos para los pobres, es como si hubiera construido el Templo Sagrado y llevado sus ofrendas a Dios en él (Rashi; Sifra). ¿Cómo es esto posible?

Los agricultores se esfuerzan tremendamente para asegurar una cosecha próspera y buena. Gracias a Dios, hoy en día hay máquinas increíbles que se encargan de la mayor parte del trabajo agrícola, pero en tiempos bíblicos, el dueño del campo invertía una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo para asegurar una cosecha exitosa. Tenía que plantar, segar, arar, sembrar, cosechar y desmalezar el campo, incluyendo las esquinas, sabiendo perfectamente que no podría beneficiarse ni participar del producto de esas esquinas.

Les hubiera sido fácil ignorar las partes del campo de las que no podían disfrutar, pero quien invierte tiempo y esfuerzo, asegurando que las esquinas del campo sean tan fructíferas como el resto, lo hace porque Dios se lo ordenó. Estas personas reconocen que Dios ve y es responsable de crear una cosecha floreciente. Reconocen que Dios les dio la cosecha desde el principio y que, con la misma facilidad, podría haberlos puesto en la posición del pobre que necesita recoger de las esquinas del campo de otro. Ellos invierten su propio tiempo, esfuerzos y sudor por el bien de ayudar a alguien menos afortunado. Este acto noble hace que sean dignos de ser mencionados entre las festividades.

A menudo pensamos: “Yo tengo el campo, pero ahora tengo que compartirlo.” Pero este es un pensamiento invertido. Dios te dio la tierra para que pudieras cumplir con esta mitzvá en particular y compartir con otros. Pensamos que estamos compartiendo lo que ganamos con esfuerzo y que es legítimamente nuestro. Sin embargo, la verdad es la opuesta: Dios sólo nos dio lo que tenemos para que podamos usarlo en Su servicio y para ayudar a otros. Qué grandioso es que Dios amorosamente nos de lo que tenemos para proveer para nuestras necesidades y también para participar en la mitzvá de ayudar a otros.

Alguien que se estaba volviendo más consciente de la ley judía descubrió las leyes de la caridad. “Acabo de conseguir un nuevo trabajo donde me pagan el doble de lo que solía ganar. ¡Dar el 10% para caridad, que es lo que recomienda la ley judía, es gran parte de mi salario!”, le confió a su hermana religiosa. “¡Me gusta tener todo mi dinero! Disfruto de las cosas bonitas y trabajo duro para poder pagarlas. ¿Ahora me dices que tengo que dar el dinero que gané con esfuerzo a otros?”, preguntó.

“Es al revés”, le explicó su hermana. “Dios te dio tu nuevo trabajo que paga el doble que el anterior para que ahora puedas participar en esta mitzvá y aún disfrutar de cosas bonitas. Como ahora das caridad, Dios te bendijo con el doble de sueldo”.

Dios nos da con amor todo lo que necesitamos para proveer para nosotros y nuestra familia, para cumplir mitzvot, ayudar a otros, conectarnos con Él y alcanzar nuestro máximo y más santo potencial. Si lo vemos como una oportunidad de Dios, entonces estamos llevando nuestra propia ofrenda y sacrificio a Dios, tal como dice Rabí Avdmi ben Rav Iose.

Ejercicio:

Invierte tiempo y esfuerzo real en ayudar a otra persona. Si cocinas para alguien, haz algo especial, en lugar de pensar que algo es mejor que nada. Si llamas a alguien que lo necesita, dale tu atención total en lugar de intentar hacer varias cosas a la vez. Ten en mente que Dios te dio de más (tiempo, recursos, etc.) para que puedas participar en la mitzvá de ayudar a otros. Al ayudar a otros, también estás dando una ofrenda especial a Dios.

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Dora
Dora
8 meses hace

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