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¿Dolor de vida o dolor traumático?

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16/02/2022 | por Rav Dov Heller

El dolor de vida es consciente y tolerable. El dolor traumático es insoportable y requiere ayuda para poder enfrentarlo.

Es importante escuchar nuestros sentimientos. Los sentimientos nos educan; son caminos de autoconocimiento.

Sentimientos inquietantes como tristeza, soledad, vergüenza y enojo tienen gran potencial para enseñarnos importantes lecciones sobre nosotros mismos y sobre nuestras vidas. Pero debido a que tendemos a evitar el dolor, consciente o inconscientemente podemos evitar, descartar o ignorar nuestros sentimientos. Cuando lo hacemos, es como no abrir un mensaje de correo electrónico que dice: “Urgente. ¡Abrir de inmediato!” Para enfrentar la verdad codificada en nuestros sentimientos hace falta valentía, fuerza e integridad.

Hay dos clases de dolor emocional: dolor de vida y dolor traumático. El dolor de vida por lo general se puede entender y manejar a través de la reflexión personal, con la ayuda de un amigo o empleando sabiduría práctica o espiritualidad. El dolor traumático usualmente requiere la ayuda de un profesional y no puede tratarse con consejos de sentido común o espiritualidad. El dolor de vida es consciente y tolerable. El dolor traumático es tan insoportable que hay que "empujarlo" fuera de la conciencia. Las personas que sufren dolor traumático tienden a sentirse más muertas que vivas. Sobreviven, pero no prosperan.

Para enfrentar la verdad codificada en nuestros sentimientos se requiere valentía, fuerza e integridad

Tratemos de ilustrar la diferencia.

La novia de David olvidó su cumpleaños. Él se siente decepcionado. Al día siguiente la llama y le dice cómo se siente. Ella le pide disculpas y le pregunta si hay alguna forma en que pueda compensarlo. David le responde: “Sí, ¡llévame esta noche a comer un helado!” No hay una ruptura seria en la relación y la vida continúa, porque el dolor de David fue tolerable y pudo procesarlo solo.

La novia de Saúl también olvidó su cumpleaños. Saúl se siente furioso. Cuando la llama, le dice que ella es insensible, indiferente y cruel. Después de cortar bruscamente la llamada, Saúl cae en una depresión profunda, se siente perdido y confundido.

David y Saúl crecieron en ambientes muy diferentes. David creció en una casa con una mamá y un papá que estaban presentes y atentos a sus necesidades emocionales. En consecuencia, cuando él experimenta desilusiones, tiene fuerza interna y resiliencia para manejarlas sin desmoronarse.

Saúl creció con una madre que estaba crónicamente deprimida y que no era capaz de responder a sus necesidades emocionales de amor, atención y afecto. Su padre era un adicto al trabajo y también estuvo ausente de la vida de Saúl. El legado de privación emocional de Saúl fue traumático. Yo defino el trauma como un dolor emocional insoportable. Cuando la novia de Saúl olvidó su cumpleaños, él volvió a experimentar el trauma. Sentado solo en su departamento, se sintió abandonado y solitario, tal como se sentía cuando su madre no podía responder a sus necesidades emocionales. Su intenso enojo fue una reacción a un dolor al que él no podía acceder ni entender, porque lo había empujado fuera de su consciencia.

El trauma es atemporal. El pasado y el presente se entremezclan en un ahora eterno y agonizante. El enojo y el vacío que sintió Saúl no fue provocado por su novia, sino por el trauma emocional que experimentó de niño.

A Laura no la contrataron para el trabajo que soñaba. Se sintió devastada. Llamó a su hermano, a quien acudía siempre en momentos difíciles. Él sabe escuchar y no la decepcionó ahora al brindarle lo que ella realmente precisaba. Una hora más tarde, el dolor había desaparecido. Laura le dio un gran abrazo a su hermano. Aunque todavía estaba triste, fue capaz de levantarse y comenzar a buscar otro trabajo.

Tampoco a Vicky la contrataron para su trabajo soñado. Se sintió devastada y furiosa con el director de la compañía. Se sintió rechazada y devaluada por él. En su cabeza retumbaban las voces ya conocidas de condena: "Ya lo ves, nunca lo lograrás. Simplemente no tienes lo que se necesita". Su autoestima se desplomó. Esa noche fue a un bar y bebió demasiado. A la mañana siguiente sintió vergüenza y repugnancia hacia sí misma. Se sentía fragmentada y sin esperanzas.

Como puedes imaginar, también Laura y Vicky tuvieron experiencias infantiles muy diferentes. Laura creció en un hogar afectuoso que siempre la apoyó. Su relación con su hermano mayor era especial. Siempre podía confiar en él cuando algo la lastimaba. Él le proveía lo que yo llamo "un hogar de relación para sus sentimientos". La base emocional y la autoestima de Laura se mantuvieron firmes y sólidas.

Vicky, en cambio, creció con un padre que constantemente la comparaba con su hermana, que era la "estrella de la familia". Las críticas y la vergüenza constante que Vicky experimentó fueron traumatizantes. Si su madre hubiera sido capaz de protegerla de su padre, el resultado hubiese podido ser diferente. Lamentablemente, su madre le temía a su esposo y no protegió a su hija. Vicky siempre estuvo sola con su dolor. Nunca hubo nadie que le brindara un hogar de relación para sus sentimientos.

El trauma florece en el aislamiento. Cuando el director de la empresa no la contrató, ella inconscientemente volvió a experimentar la misma sensación de rechazo y falta de valor que experimentaba cuando su padre la agredía verbalmente. El dolor era tan insoportable que ella buscó con desesperación una forma de escaparse de él. Eso fue lo que encontró en el bar.

Las personas que sufren de trauma, a menudo piensan que lo sobrellevaron y que siguieron adelante. Pero por lo general hay señales bastante claras de que esas personas luchan con algún "demonio interno". Puede haber estallidos constantes de ira, depresión, pánico, aislamiento, hipersensibilidad, automedicación u otras conductas autodestructivas. Esconderse y fingir es una forma de vida muy dolorosa. Pero también es doloroso enfrentar el dolor profundo y oculto del trauma. A largo plazo, enfrentar la verdad es la única respuesta y la única manera de llegar a sentirse entero y verdaderamente vivo.

Nuestros sentimientos son caminos de autodescubrimiento y transformación personal, especialmente para aquellos individuos que buscan una manera de liberarse de las prisiones de su dolor traumático. Todo comienza abriendo ese mensaje de correo electrónico urgente. Si necesitas una guía profesional para llegar a entenderlo debidamente, hazte un gran favor y busca ayuda.




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