Por qué no toco a los hombres


3 min de lectura
Tishá BeAv, una solemne festividad judía, nos recuerda que incluso en los momentos más oscuros se puede encontrar alegría.
Hay tres días de diferencia entre el cumpleaños de mi hija y el aniversario del fallecimiento de mi padre. Mi padre murió en un trágico accidente trágico cuando yo era adolescente, por lo que para mí ese día siempre estuvo cargado de emoción. Cuando planeaba el Bat Mitzvá de mi hija, esa era una fecha que quería evitar a toda costa. Sin embargo, debido a una situación médica, la fecha que habíamos elegido tuvo que cambiarse, y a menos que quisiéramos posponer el Bat Mitzvá por varios meses, la única fecha disponible era —obviamente— esa fecha.
¿Cómo podía celebrar este evento tan alegre en un día que para mí es uno de los más difíciles del año? Reprimir las emociones negativas solo enturbia las aguas. La respuesta más auténtica sería permitirme sentarme con la incomodidad de sentir múltiples emociones contradictorias y honrar la verdad de mi experiencia. Puedo estar feliz y triste al mismo tiempo, esperanzada y temerosa. Eso es lo que me hace humana.
Puedo estar feliz y triste al mismo tiempo, esperanzada y temerosa. Eso es lo que me hace humana.
Cada día tiene el potencial tanto de oscuridad y desesperación como de luz y alegría. Debido a la tendencia natural conocida como “sesgo de negatividad”, solemos enfocarnos en lo que es “malo” y perder de vista lo que es “bueno”.
En qué te enfocas es una elección. Tienes el poder de cambiar tu perspectiva y elegir ver en el mundo la belleza y la esperanza, incluso cuando todo parece estar desmoronándose.
Ese es el mensaje que elijo ver en Tishá BeAv, el día que marca la destrucción del Primer y Segundo Templo y que se considera el día más triste del calendario judío.
Pero en Tishá BeAv hay más que la destrucción de los Templos. Originalmente, ese día estaba destinado a ser un día de alegría y celebración. Era el día en que el pueblo judío en el desierto debía haber entrado en la Tierra de Israel. Sin embargo, esta ocasión alegre se vio frustrada por el episodio de los espías. Cuando los espías regresaron para informar sobre la Tierra de Israel, trajeron noticias de una tierra fértil y abundante, pero también informaron que sus habitantes eran fuertes y poderosos y que probablemente no podrían ser vencidos. Dos realidades.
El pueblo judío entró en pánico y lloró de miedo, demostrando una falta de fe y confianza en Dios. Como resultado, en lugar de seguir adelante hacia la Tierra Prometida después de dejar el Monte Sinaí, su entrada fue postergada por 40 años. Un día que debía ser de celebración y alegría se convirtió en un día de duelo y tristeza… entonces y ahora.
Pero no tiene que ser así para siempre.
Tishá BeAv presenta una doble realidad. Sí, lloramos por el pasado, pero también existe un destello de esperanza para el futuro, porque la historia judía es un “juego a largo plazo” y, en última instancia, experimentaremos la Redención Final y traeremos al mundo una era de paz y prosperidad. Como dice el gerente en la película El Exótico Hotel Marigold a un grupo de huéspedes descontentos: “Al final todo estará bien, y si no está bien, es que aún no es el final”.
La celebración del Bat Mitzvá de mi hija en el aniversario del fallecimiento de mi padre fue un recordatorio de que la vida es un regalo precioso y debemos valorar cada momento, ya sea triste o alegre, o incluso ambas cosas, ya que la tristeza y la alegría coexisten. Entendí que no había mejor manera de honrar a mi padre que celebrar el comienzo de un nuevo capítulo en la vida de mi hija.
Entendí que no había mejor manera de honrar a mi padre que celebrar el comienzo de un nuevo capítulo en la vida de mi hija.
Silenciosamente agradecí a mi padre y le dije que nos había ido bien, más que bien. Y aunque siempre extrañaré a mi padre, por primera vez sentí una sensación de paz.
Encontrar alegría en la oscuridad es un desafío que muchos enfrentamos. Es fácil dejarse arrastrar por la negatividad y las luchas de la vida diaria, sentir que no se puede encontrar luz. Sin embargo, es importante recordar que incluso en los momentos más sombríos, siempre existe el potencial de alegría, y aún podemos encontrar alguna pequeña forma de avanzar con positividad. Por lo menos podemos usar nuestro dolor y nuestro duelo para inspirarnos a ser mejores personas y más amables. Podemos esforzarnos por ser más compasivos y empáticos con otros que experimentan sus propias luchas.
La energía dual de Tishá BeAv refleja esta realidad. Puedes crear significado y trascendencia incluso en medio de circunstancias difíciles. En Tishá BeAv, al recordar la destrucción de los Templos, intenta también usar este día como una oportunidad para reflexionar sobre lo bueno en tu vida y encontrar maneras de seguir adelante con positividad y esperanza.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.