La Hagadá predijo lo que pasaría después del 7 de octubre


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Hace un siglo, los judíos de Limerick fueron boicoteados, atacados y expulsados de la ciudad. El odio hacia los judíos que alimentó esa persecución aún existe hoy en Irlanda.
Cada año, el día de San Patricio el mundo celebra Irlanda, sus colinas verdes, el craic y la calidez de su gente. Pero detrás de los tréboles y Guinness, Irlanda tiene una historia de la que la mayoría de los festejantes nunca escuchó. En la ciudad irlandesa de Limerick, hace más de un siglo, la pequeña comunidad judía fue objeto de un boicot económico y violencia física hasta ser expulsada por completo. El mismo odio que alimentó esa campaña parece seguir vivo en Irlanda hoy.
Limerick es quizás más conocida hoy por los versos cortos y graciosos que llevan su nombre. Los historiadores especulan que los limericks, poemas de cinco líneas con esquema de rima AABBA, se originaron en los pubs de la ciudad en la década de 1890. Pero mientras los parroquianos componían versos graciosos, Limerick albergaba un odio oscuro y violento hacia su pequeña minoría judía.
Los judíos comenzaron a llegar a Limerick en la década de 1880, huyendo de las olas de pogromos violentos, disturbios antijudíos patrocinados por el estado, que sacudían el Imperio Ruso. Los locales atacaban ciudades y barrios judíos, matando a judíos sin remordimiento, agrediendo a hombres, mujeres y niños, y robando todo lo que podían.
Cientos de miles de judíos huyeron hacia el occidente, asentándose en Europa occidental, Gran Bretaña, América Latina y los Estados Unidos. De manera improbable, algunas de estas familias desesperadas llegaron a Limerick. Para 1878, 20 familias judías llamaban a la ciudad su hogar. (Otras comunidades judías surgieron en Cork, Dublín, Waterford, Belfast, Lurgan, Londonderry y Dundalk).
Para 1904, 35 familias judías vivían en Limerick, la mayoría procedentes de la actual Lituania
Para 1904, 35 familias judías vivían en Limerick, la mayoría procedentes de la actual Lituania. Varias provenían del shtetl lituano de Akmayan, que era 80% judío, donde los judíos enfrentaban constante hostigamiento y discriminación por parte de las autoridades rusas. (En 1915, ordenaron que todos los judíos de Akmayan debían irse). Estos recién llegados se establecieron alrededor de Colooney Street (hoy Wolfe Tone Street), establecieron un cementerio judío y comenzaron a construir una comunidad. Dos casas funcionaban como sinagogas. Los judíos locales formaron una sociedad de ayuda mutua para asistir a los necesitados. Extremadamente pobres, la mayoría trabajaba como vendedores ambulantes de ropa, calzado, libros y otros bienes.
Los vendedores judíos eran populares entre los consumidores irlandeses. Conocidos por extender crédito a quien lo solicitara, ayudaban a las personas a comprar bienes que de otro modo no podrían adquirir. Pero el resentimiento creció cuando los clientes quedaban atrapados con las cuentas. Los residentes de Limerick comenzaron a mirar a sus vecinos judíos con sospecha, buscando cualquier excusa para atacarlos.
Las primeras señales aparecieron temprano. El domingo de Pascua de 1884, una multitud rodeó la casa de Lieb Siev y su familia, lanzando piedras por las ventanas e hiriendo a la señora Siev y a sus hijos. Los atacantes afirmaron que una sirvienta local había visto a la familia maltratar un pollo. Dos de los cabecillas fueron juzgados y sentenciados a un mes de cárcel.
La violencia antijudía se volvió rutinaria. Cuando un rabino visitó Limerick en agosto de 1892, notó que justo antes de su llegada dos hombres judíos habían sido atacados y golpeados fuera de la ciudad. En noviembre de 1896, una multitud rodeó la casa de Moses Leone y rompió sus ventanas.
A pesar de ello, la vida judía persistió. Para 1904, vivían en Limerick unos 130 judíos. Tenían un rabino, Rav Elias Levin, y habían comprado un terreno fuera de la ciudad para construir una sinagoga. Entonces, el odio que había estado latente finalmente estalló.
El 7 de enero de 1904, dos judíos de Limerick, Fanny Toohey y Maurice B. Maissell, se casaron. Como señaló amargamente el Limerick Chronicle, fue un evento hermoso. Fanny llevaba un vestido de satén blanco. Maurice un sombrero de copa. Las damas de honor llegaron con capas largas adornadas con plumas. Algunos invitados llegaron en carruajes tirados por caballos.
Los residentes de Limerick se enfurecieron al ver que los judíos se enriquecían a expensas de los cristianos.
Ver a los judíos con ropa elegante encolerizó a sus vecinos no judíos. El Limerick Chronicle describió la boda en detalle, antes de señalar que fuera del lugar estaban “aquellos que vestían el harapo de la pobreza, mientras adentro estaban ataviados con sedas y saténes dignos de ver”. Los residentes de Limerick se enfurecieron al ver que los judíos se enriquecían a expensas de los cristianos.
Cuatro días después, el Padre John Creagh, director espiritual de la Archicofradía del Sagrado Corazón, una organización católica con unos 6.000 miembros, habló de la boda en su sermón dominical. Llamando a los judíos de Limerick “usureros” (prestamistas usureros) afirmó que ellos habían crucificado a Jesús “llamando la maldición sobre sus cabezas”, y que eran criaturas llenas de malicia". “Los judíos llegaron a Limerick aparentemente como la tribu más miserable imaginable,” predicó, “y ahora se han enriquecido... Sus harapos han sido cambiados por seda. ¿Cómo logran los judíos ganar su dinero?” Su respuesta: engañando y manipulando a los cristianos.
El padre John Creagh
Unos 200 miembros de la Cofradía salieron inmediatamente a las calles, lanzando piedras y barro a los judíos, rompiendo ventanas y vandalizando propiedades judías. La policía arrestó a once. Luego, el Padre Creagh instó a sus seguidores a boicotear los negocios judíos y destruir sus medios de subsistencia. Un corresponsal del Jewish Chronicle de Londres informó haber escuchado a las multitudes corear “muerte a los judíos” y “debemos cazarlos”. Dijo que le recordó al pogromo de Kishinev del año anterior, en el que murieron unos 50 judíos y miles resultaron heridos en la actual Moldavia.
Figuras públicas apoyaron rápidamente el boicot. Arthur Griffith, el periodista que fundó el partido político Sinn Fein, fue un defensor vocal. The Times de Londres apoyó el boicot y pidió uno similar en Inglaterra. Muchas personas con cuentas de crédito abiertas en tiendas judías aprovecharon el momento para borrar sus deudas. Los judíos de Limerick fueron incapaces de cobrar sus préstamos.
Algunos comerciantes judíos intentaron probar su inocencia con hechos, como si el boicot fuera racional y pudiera refutarse con evidencia. Max Bland, un comerciante judío, y el rabino Levin ofrecieron abrir todos sus registros comerciales a los líderes de Limerick. Rav Levin señaló que de 1.387 citaciones por violar la ley en Limerick en 1903, solo 31 involucraban a judíos, y estas eran por delitos triviales. Nada importó. Los líderes de Limerick, como casi todos en la ciudad, respaldaron el boicot.
Solo en abril de 1904, hubo 40 ataques violentos contra los judíos de Limerick. Saul Goldberg, uno de los miembros más prominentes de la comunidad, llevó un grupo de judíos a reunirse con el obispo católico Edward O'Dwyer para pedir su intervención. El obispo se negó. Cuando el obispo de la Iglesia de Irlanda, Thomas Bunbury, condenó los ataques, el alcalde de Limerick y los líderes de la ciudad se mostraron hostiles y defendieron a las multitudes. Los protestantes de la ciudad eran en gran medida solidarios con los judíos; la población católica, mucho mayor, no.
Solo en abril de 1904, hubo 40 ataques violentos contra los judíos de Limerick.
Solo una persona fue procesada: un joven llamado Johnny Rahilly, condenado a un mes de cárcel por lanzar piedras al rabino Levin. Cuando fue liberado, una enorme multitud lo recibió regalándole un reloj de bolsillo de oro y cadena, luego lo cargaron sobre sus hombros por las calles de Limerick.
El boicot duró más de dos años, de 1904 a 1906, y logró su objetivo. Un judío de Limerick, Marcus Joseph Blond, escribió a The Times describiendo lo que le había sucedido. Él se había mudado a Limerick, trabajó duro, construyó una tienda exitosa en Henry Street, hasta que los sermones del Padre Creagh desataron el odio contra la comunidad. Aunque Marcus siempre había sido honesto, sus clientes lo boicotearon. Se vio obligado a vender todo su stock y mobiliario a precios humillantes a comerciantes no judíos. Se fue a Dublín después de cuatro meses y murió allí en 1905 a los 40 años.
Rav Levin luchó por mantener unida a la comunidad. Escribió a periódicos de Irlanda e Inglaterra: “Si hemos de sufrir por nuestra religión como nuestros antepasados… al menos no perezcamos en silencio, que nuestros nombres queden inscritos en la civilización sangrienta y la tolerancia de Limerick del siglo XX”.
Para cuando el boicot terminó en 1906, la comunidad judía de Limerick había sido devastada. Cuando Irlanda obtuvo la independencia en 1922, quedaban solo unos pocos judíos en la ciudad.
Limerick todavía tiene una pequeña comunidad judía, así como quienes llaman a boicots contra judíos e instituciones judías.
La organización estudiantil de la Universidad de Limerick declaró que está “comprometida a participar en la campaña BDS”, que pide un boicot total, desinversión y sanciones contra el estado judío, incluyendo “boicotear instituciones y universidades de investigación israelíes”. El 22 de mayo del 2024, la universidad aseguró a los activistas anti-Israel que “no tiene ninguna colaboración activa con instituciones académicas israelíes”. Varios profesores de Limerick han ido todavía más lejos, prometiendo públicamente boicotear a investigadores israelíes en todos los foros.
El apoyo al boicot a Israel llega incluso al gobierno de Limerick. La concejala Ursula Gavin ha sido abierta en su apoyo a la “Ley de Territorios Ocupados” de Irlanda, que criminalizaría el comercio con muchas empresas israelíes en Irlanda. El Ayuntamiento de Limerick ha izado la bandera de la OLP sobre su edificio dos veces en años recientes, en 2024 y 2025. Zoe Lawlor, líder del movimiento anti-Israel de Irlanda desde los ataques terroristas de Hamas en octubre de 2023, vive en Limerick.
Irlanda se ha convertido en uno de los más duros críticos de Israel en la Unión Europea.
A pesar de tener una población judía de apenas 2.200 personas, Irlanda se ha convertido en uno de los críticos más duros de Israel en la Unión Europea. Irlanda reconoció el estado de Palestina en mayo del 2024. Israel cerró su embajada en Dublín ese mismo año. Pocos meses después, Irlanda se unió al caso de Sudáfrica en la Corte Penal Internacional acusando a Israel de genocidio y crímenes de lesa humanidad. En noviembre del 2025, Irlanda eligió a Catherine Connolly como presidenta en una victoria aplastante. Ella ha descrito a Israel como un estado “terrorista” y “paria” y ha llamado a Hamás “parte del tejido del pueblo palestino”.
Cuando Irlanda abrió una línea de reporte comunitario para acoso antisemita en julio del 2025, la oficina se vio desbordada. En solo seis meses, los judíos irlandeses reportaron 143 incidentes, incluyendo vandalismo, amenazas, agresiones físicas, mensajes de odio, discriminación, abuso verbal y exclusión. Casi un tercio de los incidentes fueron provocados por la identidad judía visible: hablar hebreo, portar símbolos judíos.
En diciembre del 2024, mientras las relaciones irlandés-israelíes se deterioraban, la Asociación de Patrimonio Cívico de Limerick intervino, afirmando que el boicot de 1904-1906 no fue un “pogromo”, como lo han llamado algunos historiadores, y asegurando que no debería influir en la percepción de Limerick, descartándolo como un movimiento marginal con poco apoyo público.
Eso no fue cierto en 1904. Y tampoco parece ser cierto hoy.
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Creo que nosotros deberíamos hacer lo mismo con las comunidades que nos maltratan. No violencia sino cortarles todo lo nuestro. No venderles celulares de nuestras marcas, no Netflix, no iPhone, no Facebook ni instagram ni WhatsApp para ellos. Si no nos quieren entonces que inventen sus propias cosas. Nadie tiene por qué atacarse. Se nota que nos tienen envidia como en aquel momento. Porque ayudar a Palestina sería sacarles la dictadura que viven esas pobres personas que mueren de hambre y que nos atacan por ignorancia. Los judíos somos los únicos que los atendemos en nuestros hospitales y les damos ayuda social. Hoy en día con la globalización casi todo lo que usa la gente normalmente es judío. Hagámosle un corte de todo lo que nosotros inventamos a Irlanda y listo.