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El caso Dreyfus y su relevancia en la actualidad

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08/11/2021 | por Yvette Alt Miller

En París abrieron el primer museo dedicado al juicio de Alfred Dreyfus. Sus lecciones siguen siendo necesarias hoy en día.

El nuevo museo de Francia está dedicado a preservar el recuerdo del capitán Alfred Dreyfus, un oficial militar judío que fue falsamente acusado de espionaje hace más de un siglo. Su juicio dividió a Francia y los temas que se debatieron durante la corte marcial a Dreyfus, incluyendo el rol de los judíos en Francia, el antisemitismo y la necesidad de una patria judía, continúan reverberando en la actualidad.

"Les digo a los jóvenes: no olviden nada de estas luchas", dijo Emmanuel Macron, el presidente de Francia, al inaugurar el museo el 26 de octubre del 2021. "En el mundo en que vivimos, en nuestro país y en nuestra República, estos temas no han desaparecido".

Aquí hay cinco aspectos del Caso Dreyfus y por qué es crucial que sigamos recordando al capitán Dreyfus hoy en día.

Falsamente acusado de espionaje

En 1894, Francia enfrentaba una creciente fuerza militar y un lenguaje belicoso de su vecina, Alemania, recientemente unificada. Apenas una generación antes, Francia había perdido la guerra franco-prusiana de 1870-1871. Alemania seguía ocupando la región de Alsacia al este de Francia, y muchos ciudadanos franceses seguían viviendo en exilio en esa región.

Alfred Dreyfus

Una de las familias francesas que se vio obligada a salir de Alsacia fue la familia del capitán Alfred Dreyfus, en ese momento el único oficial judío en el ejercito francés. En 1894 Dreyfus tenía 36 años y vivía con su esposa y sus hijos en París. Cuando ese año descubrieron una carta que indicaba que alguien en las más altas jerarquías del ejército francés estaba vendiendo secretos sensibles a Alemania, los oficiales franceses se volvieron en contra del capitán Dreyfus. Aunque ellos argumentaron tener evidencia en su contra, en verdad no había nada que indicara que el capitán Dreyfus fuera el espía, incluyendo el hecho de que su letra era marcadamente diferente de la del verdadero espía.

El 15 de octubre de 1894, el capitán Dreyfus fue citado al cuartel general. Lo detuvieron, lo interrogaron una y otra vez, y lo mantuvieron en una celda durante meses. Posteriormente Dreyfus describió que el trato que recibió fue simplemente una tortura. Para el capitán Dreyfus, ser acusado de traicionar al país que amaba fue espantoso, y muy pronto sufrió un colapso mental. "Desde el último interrogatorio, que tuvo lugar el jueves, sufre desmayos… Siempre protesta declarándose inocente y grita que terminará volviéndose loco antes de que reconozcan [su inocencia]. Constantemente pregunta por su esposa y por sus hijos", registró el director de la prisión en la que estuvo Dreyfus. ("Dreyfus: Politics, Emotion, and the Scandal of the Century", Ruth Harris, Metropolitan Books, New York, 2010).

El verdadero espía era el comandante Ferdinand Esterhazy, quien había estado vendiendo secretos militares franceses a Maximilien von Schwartzkoppen, el agregado militar de la embajada de Alemania en París. Sin embargo, pocos de los oficiales que investigaban el crimen se tomaron la molestia de realizar una verdadera investigación. El juicio de Dreyfus tuvo lugar sobre el marco de un extremo antisemitismo, con multitudes de personas y los periódicos franceses clamando por "la muerte de los judíos" y difundiendo viles insultos antisemitas Uno de los diarios más importantes de Francia en esa ápoca, el periódico católico "La Croix", "tuvo una gran popularidad durante la era Dreyfus, y mezcló un antisemitismo espeluznante con otros temas de interés… De acuerdo con 'La Croix', los judíos virtualmente se habían apoderado de la República… Cada incidente era conectado con la supuesta conspiración judía para subvertir la sociedad francesa cristiana" ("The Dreyfus Affair: Art, Truth & Justice", editado por Norman L. Kleeblatt, University of California Press, Berkeley, 1987).

Alfred Dreyfus en su juventud

El general Auguste Mercier, ministro de guerra de Francia, insistió que Dreyfus debía ser condenado, sin importar cuáles fueran las pruebas. Al comprender que el caso del ejercito contra Dreyfus era muy débil, uno de sus hombres, el mayor Hubert Henry, quien había encontrado la carta original y entendió que la había escrito un espía, inventó pruebas condenatorias en una caligrafía similar a la de Dreyfus. Luego cometió perjurio en el tribunal declarando que una fuente secreta le había dicho que Dreyfus realmente era el culpable. (Irónicamente, el hijo del general Mercier, Charles, más tarde se convertiría en el Comisario General de Asuntos Judíos durante el régimen pronazi de Vichy en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, encargado de redactar las leyes antijudías).

Insistir en las mentiras

Tras ser juzgado en una corte marcial, a Dreyfus le quitaron su rango y lo sentenciaron a cadena perpetua en la Isla del Diablo, frente a las costas de la Guayana Francesa en América del Sur. Allí lo sometieron a un trato sumamente cruel. A los guardias les ordenaron que nunca le hablaran, recibía porciones de comida en mal estado que le provocaban sentirse enfermo, y todas las noches lo esposaban a la cama.

Muy pronto surgió la evidencia de que en verdad el mayor Esterhazy era el verdadero espía y no Dreyfus. Cuando Esterhazy aplicó para una promoción, otro oficial francés, el mayor Georges Picquart, se dio cuenta que la caligrafía de Esterhazy era igual a la de la carta original del espía. Él comprendió que Esterhazy mantenía contacto regular con los alemanes y que probablemente era el culpable. Pero incluso entonces las autoridades francesas se negaron a liberar o a volver a abrir el juicio de Dreyfus. Esterhazy fue juzgado por una corte marcial en 1898, pero presentaron poca evidencia en su contra y fue absuelto. En cambio, el mayor Picquart fue arrestado y acusado de falsificación.

En 1898, el mayor Hubert Henry, el oficial que falsificó los documentos que acusaban a Dreyfus, admitió su culpa. Lo enviaron a una prisión militar para ser interrogado y se suicidó. Sin embargo, pasó un año más antes de que Dreyfus volviera a ser juzgado (nuevamente en un juicio falso) y otros ocho largos años hasta que finalmente su nombre fuera limpiado.

El juicio dividió a Francia

El caso Dreyfus dividió a Francia. A finales del siglo XIX Francia estaba dividida en dos bandos opuestos, los que estaban a favor de Dreyfus, que querían que el ejército abriera un nuevo juicio con la posibilidad de exonerar a Dreyfus, y quienes estaban en su contra, y declaraban a viva voz que Dreyfus era culpable, a menudo acudiendo a duras imágenes antisemitas. En muchas ciudades, los antisemitas aprovecharon el caso Dreyfus como una justificación para atacar a los judíos y a sus propiedades.

El 18 de enero de 1898, un artículo del New York Times permitió sentir la escala de la violencia. "Esta noche, una conferencia anti-Dreyfus y antisemita en el Tivoli Vauxhall produjo escenas extraordinarias… A las 9 en punto, en la apertura de la reunión, la sala era un mar hirviente de humanidad, una multitud que gritaba y gesticulaba; '¡A bas Zola!', 'Vive l'armee!' y '¡Vive la revolution sociale!'. Los miembros del comité antisemita desplegaron pancartas con la inscripción 'muerte a los judíos'…"

Posteriormente cientos de personas salieron del salón y marcharon por las calles de París gritando en contra de Dreyfus y clamando por "muerte a los judíos". También golpearon y quebraron las ventanas de los comercios judíos y de las sinagogas.

La violencia que tenía lugar en las calles fue encarnizadamente combatida por la prensa y en los salones de Francia. Algunos de los más vocales defensores y atacantes de Dreyfus eran los más famosos de la Belle Epoch de París. El pintor Edgar Degas se manifestó abiertamente en contra de Dreyfus. Cuando una de sus modelos le dijo que pensaba que Dreyfus era inocente, Degas le gritó: "¡Eres judía!", y le ordenó que se fuera. Otros artistas, como Claude Monet y Mary Cassat, eran ardientes defensores de Dreyfus.

El más famoso defensor de Dreyfus fue el escritor francés Emile Zola, quien escribió una carta abierta al presidente de la República Francesa, acusando al ejercito de incriminar a Dreyfus y luego encubrir sus mentiras. Él mencionó a oficiales específicos a quienes acusó de mentir e imputó al gobierno francés de antisemitismo. La carta comenzaba diciendo: J'accuse, "yo acuso", y despertó todavía más críticas e interés en el caso Dreyfus.

Tras la publicación de su carta, Zola fue condenado por difamación y huyó a Inglaterra durante casi un año. A pesar del intenso sentimiento antijudío y anti-Dreyfus, Zola se negó a retractarse. El nuevo museo Dreyfus de Francia se encuentra junto a la casa de Emile Zola.

El caso Dreyfus dio nacimiento al sionismo moderno

Uno de los periodistas que cubrió el caso Dreyfus fue un austríaco llamado Theodore Herzl, que trabajaba para el Neue Freie Presse de Viena. Poco tiempo antes él se había convertido en el corresponsal del periódico en París y asistió al juicio de Dreyfus. Lo que vio lo estremeció.

Alfred Dreyfus durante la Primera Guerra Mundial

Herzl era un judío asimilado que creía que la asimilación judía era la clave para terminar con el antisemitismo. Sin embargo, al estar en la corte y escuchar gritar “A la mort les juifs” – "muerte a los judíos", algo cambió en su vida. Él comenzó a asistir a los servicios de la sinagoga y a planear una novela que imaginaba el regreso de los judíos a su tierra natal.

En 1896 publicó su novela Der Judenstaat, "El estado judío", y se convirtió en un férreo defensor del establecimiento de una patria judía. En 1897, Herzl convocó el Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza, donde él y otros líderes judíos abogaron por el establecimiento de un país judío en la antigua Tierra de Israel. Herzl fue elegido presidente de la nueva Organización Sionista, fundó el semanario sionista y comenzó a planificar el asentamiento judío en Israel.

Dreyfus sigue siendo considerado "culpable" hasta la actualidad

Con el tiempo, fue imposible ignorar la incuestionable evidencia de que el espía en el ejército francés era Esterhazy y no Dreyfus. En 1899, Dreyfus fue llevado nuevamente a Francia y por segunda vez lo juzgaron en una corte marcial. La corte lo declaró culpable, pero redujo su sentencia. Avergonzado por esta decisión claramente injusta, el presidente francés Emile Loubet indultó a Dreyfus. Pero sólo fue completamente exonerado muchos años más tarde, en 1906. Le devolvieron su rango de mayor del ejercito y sirvió en la Primera Guerra Mundial. Dreyfus murió en 1935 a los 76 años.

A pesar de que el caso Dreyfus es uno de los más famosos errores judiciales de la historia de Francia, la inocencia de Dreyfus volvió a ser cuestionada. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen Vichy pro nazi que gobernó partes de Francia, elogió abiertamente a quienes atacaron a Dreyfus una generación antes y cambió los nombres de algunas calles que homenajeaban a los defensores de Dreyfus por nombres de quienes se opusieron a él.

Hace algunos meses, la inocencia de Dreyfus volvió a ser cuestionada. En octubre del 2021, la BBC anunció una nueva serie: Policía de París 1900. La serie comienza justo antes del segundo juicio a Dreyfus y al promocionar la serie la BBC describió a Dreyfus como el "famoso espía judío", sin ninguna mención a su obvia inocencia.

El museo Dreyfus en París, Francia.

En Francia, Eric Zemmour, el periodista judío de extrema derecha y aspirante a presidente, declaró falsamente que el caso Dreyfus es "turbio" y que su inocencia "no es obvia".

El nuevo museo, llamado Maison Dreyfus, es el primer museo del mundo dedicado a Alfred Dreyfus y su juicio. El director del museo, Lois Gautier, dijo que espera que el sitio "relate y cuente sobre el tema, pero que también plantee preguntas sobre cuestiones vitales de tolerancia, diferencia, derechos humanos, derechos de la mujer, la separación del estado y la iglesia y el contrato entre la república y sus ciudadanos".




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