El libre albedrío y el propósito de la creación


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¿Estás cansada de la presión por ser perfecta? El Club del “No nos importa” es un movimiento viral que ayuda a las mujeres a deshacerse de expectativas poco realistas y enfocarse en lo que realmente importa.
Me uno desde el principio al Club del "No nos importa”. Hace unas semanas, mientras navegaba por las redes sociales, me topé con Melani Sanders, una mujer de 45 años y madre de tres hijos de West Palm Beach, Florida, quien acababa de fundar, en tono de broma, el Club del "No nos importa”, dirigido a mujeres de cierta edad cansadas de las expectativas poco realistas de la sociedad.
“Le estamos diciendo al mundo que ya no nos importa tanto”, explica Sanders en cada uno de sus hilarantes episodios, antes de sacar listas de cosas que a ella, y a sus millones de seguidoras, ya no les preocupan. “No nos importa si la ropa nos aprieta; nos quedaba bien cuando la compramos”, dijo con suma seriedad.
“No nos importa si acabamos de ir al súper y terminamos pidiendo comida hecha en vez de cocinar. Estamos cansadas”.
“No nos importa si tu casa es estética. La nuestra es un desastre y estamos bien con eso”.
“No nos importa si tenemos huellas dactilares en los lentes. Todavía podemos ver”.
En un mundo lleno de influencers que nos dicen que debemos ser más delgadas, más bonitas, más ordenadas y cada vez más “perfectas”, es un alivio escuchar una voz que difunde esos mensajes insistentes para recordarnos que no tenemos que cambiar lo que somos.
Hoy necesitamos su mensaje más que nunca. La mayoría de las mujeres occidentales dicen no estar contentas con su peso. Un asombroso 78% de las jóvenes de 17 años afirman estar descontentas con su apariencia. Una encuesta del 2024 reveló que menos de un tercio de las mujeres en los Estados Unidos se sienten “completamente satisfechas” con su vida. De hecho, la felicidad femenina ha disminuido constantemente desde la década de 1970, a pesar del aumento en riqueza material y expectativa de vida.
La popularidad de Sanders demuestra que muchas queremos desprendernos de esas exigencias agotadoras (o al menos reírnos de ellas) y aceptar quienes somos, con defectos y todo.
Sanders comenzó su club en mayo del 2025 después de verse en el espejo retrovisor de su auto. Su ropa y su cabello eran un desastre. En lugar de molestarse, se echó a reír y comenzó a grabar, declarando que no le importaba cómo se veía. Había estado enfrentando algunos problemas de salud y simplemente se alegraba de estar lo suficientemente bien como para salir a hacer mandados.
Fue el filósofo John Stuart Mill quien observó, hace 150 años, que enfocarnos hacia adentro sólo nos deprime: “Pregúntate si eres feliz, y dejarás de serlo”, escribió. Mill señalaba que tener más dinero, éxito o habilidades sociales no conduce a la felicidad. Lo que sí lo hace es dejar el ego de lado y enfocarse en metas más elevadas.
“Sólo son felices… aquellos que tienen su mente enfocada en un objetivo distinto a su propia felicidad: en la felicidad de otros, en el progreso de la humanidad, incluso en alguna forma de arte o actividad, no como medio, sino como un fin ideal en sí mismo. Al buscar otra cosa, encuentran la felicidad en el camino”.
Obsesionarse con nuestras supuestas fallas garantiza que nos sintamos inadecuadas y deprimidas.
Obsesionarse con nuestras supuestas fallas garantiza que nos sintamos inadecuadas y deprimidas. Es mejor dejar de lado las expectativas irracionales que los demás tienen sobre nosotras. El Club del “No nos importa” está despegando, permitiendo que las mujeres declaren que hay cosas mucho más importantes en la vida que cuán ordenadas y perfectas seamos nosotras o nuestros hogares.
El movimiento de Sanders ha inspirado a muchas imitadoras. Yo tengo algunas ideas propias:
No me importa qué buenas notas sacaron tus hijos en ese examen. Cada niño tiene sus propias fortalezas y áreas en las que destaca.
No me importa si tuviste un parto natural o no. Dar a luz no es una competencia.
No me importa si a mis hijos no les gusta la cena que hice. Aprender a cocinar es una habilidad para la vida y este es un buen momento para comenzar.
Declarar que no nos importan ciertas trivialidades es liberador. Pero me encantaría ver la otra cara: un club del “Sí nos importa”. Me encantaría ver a mujeres (y hombres) pensar juntos qué metas podemos alcanzar una vez que dejamos atrás las expectativas superficiales y pesadas que el Club del “No nos importal” critica tan bien.
Este es un buen momento para detenerse y preguntarse: ¿qué es lo que realmente me importa?
El Club del “No nos importa” no podría haber llegado en un momento más oportuno. En este momento, los judíos estamos en medio de las “Tres Semanas”, un período en el calendario en el que recordamos la destrucción del Primer y Segundo Templo en Jerusalem. Es un tiempo de reflexión y celebración moderada: sin música en vivo, sin fiestas, sin ropa ni joyas nuevas. En ese espíritu, una tendencia social que nos invita a mirar más allá de la superficie se siente especialmente relevante.
El Club del “No nos importa” me ha ayudado a silenciar parte del ruido. En ese silencio, estoy comenzando a escuchar lo que sí me importa.
Cuando dejamos de obsesionarnos con las apariencias, ocurre algo sorprendente: nos sentimos más cómodas en nuestra propia piel. Cuando dejamos de intentar que nuestra casa parezca sacada de Pinterest, quizás encontramos más espacio para conectarnos con quienes nos rodean. Liberarnos de la presión de “vernos como se espera que nos veamos" puede abrirnos espacio para descubrir lo que realmente nos importa.
Por eso me sumo felizmente a este movimiento peculiar y liberador. El Club del “No nos importa” me ha ayudado a desconectarme del ruido. En ese silencio, estoy comenzando a escuchar lo que sí me importa: construir amistades más profundas, pasar tiempo con mi familia, desarrollar mis fortalezas y encontrar formas de traer luz al mundo.
Gracias, Melani Sanders, y a todas las personas que están haciendo despegar este movimiento. Nos han ayudado a preocuparnos un poco menos por las cosas que no importan… y un poco más por las que sí.
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