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El fenómeno de ChatGPT y la humanidad

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21/12/2022 | por Yvette Alt Miller

El nuevo programa de Inteligencia Artificial es único en su capacidad para imitar la escritura humana. ¿Acaso nos volveremos superfluos?

Cuando mi hijo le pidió a ChatGPT, una nueva iniciativa de Inteligencia Artificial (IA) que está capturando al mundo, que escribiera un poema, el programa de IA brindó un bello e inspirador poema sobre la dignidad y la grandeza humana.

Levantándose desde el alba de los tiempos

Un faro de hogar, y un símbolo de poder

La humanidad se mantiene erguida y orgullosa

Desafiando la oscuridad, desafiando la duda…

El poema continuó algunos versos más antes de declarar: "Porque nosotros somos quienes daremos forma al futuro". Esta obra generada por la Inteligencia Artificial, supuestamente habla sobre la humanidad, pero también podría referirse al mismo ChatGPT.

Desde su reciente debut, las redes sociales de todo el mundo se llenaron con citas generadas por el programa. Como señalaron muchos maestros, ChatGPT puede producir informes escolares bastante pasables, cartas bien escritas, poemas y respuestas asombrosas a preguntas tales como: "¿Cuál es el significado de la vida?". Las posibilidades de hacer trampa preocupan a los educadores de todos los niveles. "Ya no se pueden dar exámenes para hacer en el hogar", se quejó Kevin Bryan, profesor de la Universidad de Toronto. "Pienso que chat.openai.com en realidad implica el fin de las tareas de redacción", señalo el profesor Samuel Bagg, de la Universidad de Carolina del Sur.

La tecnología de ChatGPT es producida por Open AI, una compañía con base en San Francisco, fundada por Microsoft. Como algunos otros programas de IA, este genera textos escritos, basándose en escritos que ya están disponibles en Internet. Como lo indica su nombre, OpenAi (Inteligencia Artificial abierta), difiere de otras compañías de Inteligencia Artificial en cuanto que permirte al público interactuar con su producto, llamado ChatGPT.

Cuando lo probamos con mi hijo, fue defectuoso, pero asombroso en su verosimilitud. Parecía tan humano que le preguntamos en qué se diferenciaba de las personas de la vida real. "Como inteligencia artificial", nos respondió el programa, "no soy capaz de experimentar emociones de la misma manera que lo hacen los seres humanos". Esto sólo nos calmó un poco. ¿Acaso en algún momento la IA podrá reemplazar la intuición y el saber cómo relacionarse en la escuela, el trabajo o las conversaciones interpersonales?

Mi hijo pensó que las respuestas de ChatGPT eran "demasiado espeluznantes", y yo lo calmé diciéndole que se trata simplemente de un programa de computadora, creado por personas brillantes, pero fuera de eso comunes y corrientes. Su aparente conocimiento sobrenatural, sólo es posible gracias a la gran cantidad de información que la gente ha subido a Internet.

En cada ser humano hay un elemento espiritual, una chispa de lo divino, que nos hace sagrados, y eso es algo que una máquina nunca podrá duplicar.

Yo estaba a punto de explicarle que la Inteligencia Artificial nunca podrá ocupar el lugar de las personas, porque en cada ser humano hay un elemento espiritual, una chispa de lo divino, que nos hace sagrados, y eso es algo que una máquina nunca podrá duplicar. Pero ChatGPT me ganó de mano.

Como respuesta a otra de nuestras preguntas, el programa escribió: "La Torá, que es el texto primordial del judaísmo, enseña que el ser humano es valioso porque fue creado a la imagen de Dios. Este concepto se expresa con la frase en hebreo betzelem Elokim, que significa "a imagen de Dios". De acuerdo con la Torá, esto significa que cada ser humano tiene valor y dignidad inherente, y que merece respeto y atención".

Yo no hubiera podido expresarlo mejor. ChatGPT incluso nos dio la referencia del lugar donde está escrito que Dios creó a los seres humanos, para que pudiéramos corroborarlo por nosotros mismos: Génesis 1:27.

No importa cuán inteligentes lleguen a ser los programas de Inteligencia Artificial, los humanos nos diferenciamos de forma fundamental. El Talmud señala que cuando una persona "estampa varias monedas con un sello, todas son similares entre ellas. Pero el Rey de reyes, el Santo, Bendito sea, estampó a todas las personas con el sello de Adam, la primera persona, sin embargo nadie se parece exactamente a otro" (Mishná, Sanedrín 37a). Cada persona tiene una misión única en este mundo, y nuestra tarea es utilizar nuestro libre albedrío para desarrollar por completo nuestro potencial y sacar la luz inimitable que surge al esforzarnos por asemejarnos a Dios. Como concluye la Mishná: "Cada persona está obligada a decir: El mundo fue creado para mí".

Ninguna persona es tan inteligente como la inteligencia artificial. Pocos podemos escribir tan bien, y por cierto nadie puede resolver problemas tan bien como un programa computarizado. La inteligencia artificial nos desafía a preguntarnos qué es exactamente lo que nos diferencia y nos eleva por encima de la tecnología que parece más humana y brillante. No se trata de nuestras capacidades, sino de nuestra misma esencia, nuestra alma. No hay dos seres humanos que sean iguales, sin embargo cada uno lleva el sello de nuestro Creador.

Cuando la Inteligencia Artificial nos lleva a cuestionarnos qué significa ser humano, fortalezcamos nuestra singular santidad y reconozcamos la esencia espiritual que es lo que nos diferencia.




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