La visión del judaísmo sobre la Cábala


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El Festival Internacional de Cine de Toronto retira una película israelí, alegando que Hamás tiene “derechos de autor” sobre las imágenes de su propia masacre y secuestros.
Los organizadores del Festival Internacional de Cine de Toronto se han convertido en los últimos apologistas de Hamás, cancelando una película sobre las heroicas acciones de un israelí en el Kibutz Nahal Oz el 7 de octubre del 2023, por temor a violar supuestos derechos de autor de los terroristas de Hamás que filmaron su matanza.
Ese día, cuando los terroristas de Hamás arrasaron el Kibutz Nahal Oz, se grabaron a sí mismos masacrando y secuestrando a los habitantes del pequeño poblado israelí.
Más de una cuarta parte de los 400 residentes del kibutz fueron asesinados o tomados como rehenes. Los terroristas filmaron muchos de sus crímenes y los transmitieron en vivo por internet. En algunos casos, robaron los teléfonos de sus víctimas y publicaron en sus redes sociales los videos de ellos mismos asesinando y secuestrando judíos.
Un ejemplo es el caso de Noam Elyakim, residente de 46 años del Kibutz Nir Oz. Esa mañana, Noam estaba con sus hijas Dafna (15) y Ela (8), su novia Dikla Arava y el hijo de esta, Tomer (17), cuando los terroristas irrumpieron. Tras dispararle a Noam en la pierna, comenzaron a grabar sus interacciones con la familia traumatizada.
Hablando en inglés, tomaron la cédula de Dikla y la filmaron. Prometieron a Dikla y Noam que no harían daño a los niños. En el video de Hamás, la familia está sentada sobre un colchón; la sangre de la herida de Noam se acumula en el suelo. Luego los obligaron a salir, forzando a Noam a caminar herido. Noam, Dikla y Tomer fueron encontrados muertos. Dafna y Ela fueron secuestradas y llevadas a Gaza, donde se publicaron más videos con ellas en las redes sociales. (Las niñas fueron liberadas dos meses después, en noviembre de 2023, durante un alto el fuego).
Este horror, y la obsesión de Hamás por grabarlo, se repitió una y otra vez. Periodistas de Associated Press que vieron una compilación de videos filmados por Hamás mientras llevaban a cabo los ataques el 7 de octubre del 2023, describieron las escenas: “incluye la foto de un bebé quemado. Muestra a hombres armados disparando a cadáveres de civiles en autos, milicianos decapitando un cuerpo con una azada y cadáveres calcinados arrojados a un contenedor de basura”.
La periodista Leslie Roberts calificó la compilación de “escalofriante”: “Es difícil de ver, pero debe mostrarse. El video de Hamás muestra a terroristas disparando al azar mientras jóvenes huían por los campos, y disparando contra los baños portátiles donde se refugiaban decenas de personas en el festival Nova. “Disparaban contra las estructuras una por una, mientras se escuchaban los gritos desde el interior. Se puede ver el miedo en los ojos de los jóvenes asistentes al festival cuando algunos son tomados como rehenes, arrojados a la parte trasera de camionetas mientras sus secuestradores celebran. Es horrendo de ver y horrendo imaginar lo que esos chicos sufrieron. También muestra la alegría que los terroristas sintieron al hacerlo”.
Las víctimas de la matanza de Hamás merecen ser recordadas y que se cuenten sus historias.
El Festival Internacional de Cine de Toronto tenía la oportunidad de ayudar a las audiencias a entender mejor lo que pasó ese día con la proyección de la nueva película The Road Between Us: The Ultimate Rescue, del cineasta canadiense Barry Avrich. La película cuenta la historia del general retirado Noam Tibon y su esposa Gali Mir-Tibon, que el 7 de octubre salieron a rescatar a su hijo, nuera y nietos
El festival canceló la proyección, alegando temor a las “protestas” que podrían llegar a tener lugar si se atreven a mostrar una película israelí y a la preocupación de que mostrar clips tomados de publicaciones en redes sociales y de cámaras corporales de Hamás podría violar los derechos de los terroristas, quienes publicaron su material sin dar permiso explícito para usar sus malditas filmaciones.
La productora Talia Harris Ram, quien trabajó en la película, señaló que “no hay ningún problema legal en mostrar esos clips, que ya fueron transmitidos en vivo el 7 de octubre. Desde el punto de vista de la propiedad intelectual, el material claramente es de dominio público".
La película cuenta la increíble historia de Noam Tibon y su esposa Gali Mir-Tibon. En la mañana del 7 de octubre del 2023, su hijo Amir Tibon, su esposa Miri y sus dos pequeñas hijas (Galia, de tres años y medio, y Carmel, de un año y medio) estaban en su casa en el Kibutz Nir Oz. Fueron despertados por morteros lanzados desde la cercana Gaza y pronto escucharon disparos afuera de su modesta vivienda. Se refugiaron en su cuarto seguro. Desde allí podían oír a los terroristas de Hamás justo afuera de su casa y el sonido de los disparos mientras asesinaban a sus vecinos. “Entendí la situación. Me preparé para morir”, recordó Amir.
Amir llamó a su padre, Noam, un general mayor retirado del ejército israelí, que estaba en su casa en Tel Aviv. Noam y Gali no dudaron: Noam tomó su pistola y ambos corrieron a su automóvil, comenzando a conducir hacia el sur, rumbo al Kibutz Nir Oz. En el camino, se encontraron con un intenso enfrentamiento entre terroristas de Hamás y soldados israelíes. Tres israelíes cayeron en esa refriega. Noam salió del auto, tomó el arma y el casco de uno de los soldados caídos y comenzó a combatir, logrando finalmente eliminar a los terroristas en ese lugar. Dos soldados israelíes resultaron heridos, y Gali los llevó al hospital.
Mientras tanto, Noam continuó hacia el sur a pie y pronto se encontró con otro general retirado que también intentaba ayudar. Noam consiguió que alguien lo llevara hasta el Kibutz Nir Oz, donde de inmediato se unió a los soldados y a las fuerzas de defensa civil que combatían a los terroristas en el kibutz. Yendo de casa en casa, Noam y los otros revisaban cada estructura en busca de terroristas antes de permitir que los sobrevivientes traumatizados salieran de sus cuartos seguros. Finalmente, a las 4 de la tarde, diez horas después de haber entrado a su habitación segura, la familia Tibon salió para contemplar la devastación de su pueblo y los cuerpos de sus vecinos asesinados. “Esa fue la primera vez que lloramos”, explicó Amir.
Cuesta creer que algún festival de cine prohíba esta obra por un temor infundado de que mostrarla pueda, de algún modo, ofender a los asesinos de Hamás. Sin duda, son las víctimas de los atentados de Hamás (y no los terroristas de Hamás) quienes merecen nuestra simpatía y preocupación.
Los organizadores del Festival Internacional de Cine de Toronto no son los únicos que tratan a Hamás como si fuera una entidad legítima. A pesar de que los Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y otros países catalogan a Hamás como una organización terrorista, algunos artistas, activistas y periodistas insisten en tratarlo con guantes de seda, citando a sus portavoces, repitiendo sus argumentos y, ahora, preocupándose de que los terroristas de Hamás posean los derechos de autor de los videos que ellos mismos grabaron de sus crímenes.
Mientras la orgía de violaciones, torturas, saqueos, asesinatos y secuestros de Hamás aún estaba ocurriendo el 7 de octubre del 2023, medios de comunicación de todo el mundo comenzaron a tratar a Hamás como un socio periodístico.
Associated Press, CNN, Reuters y The New York Times publicaron fotos de “periodistas” que, casualmente, estaban presentes cuando los combatientes de Hamás invadieron Israel y masacraron a israelíes. Tras las acusaciones de que ellos fueron cómplices de los ataques, los medios protestaron enérgicamente: Reuters emitió un comunicado insistiendo en que, por casualidad, “adquirió fotografías de dos fotógrafos independientes radicados en Gaza” que de casualidad “estaban en la frontera la mañana del 7 de octubre y con quienes no tenían una relación previa”.
Una de las fotografías de Hamás incluso ganó un prestigioso premio periodístico. Después de que los terroristas de Hamás asesinaran a Shani Louk, de 22 años, en el festival de música Nova en Israel, se llevaron su cuerpo de regreso a Gaza. Una foto de su cuerpo parcialmente desnudo en la parte trasera de una camioneta en Gaza, con un combatiente de Hamás apoyando la pierna sobre su torso desnudo, ganó el concurso de la “Imagen del Año” en el prestigioso Instituto de Periodismo Donald W. Reynolds de la Escuela de Periodismo de Missouri.
Es profundamente incorrecto que Hamás haya podido perpetrar la mayor masacre de judíos desde el Holocausto y, aun así, haya logrado influir en la cobertura mediática de sus ataques. La agresión de Hamás fue tan brutal que en un primer momento podría haberse pensado que sus propias imágenes los condenarían ante la opinión mundial. Cualquier grupo capaz de asesinar a hombres, mujeres, ancianos y niños pequeños, y de secuestrar a cientos de personas, seguramente se ganaría la reprobación universal. Sin embargo, en los casi dos años transcurridos desde el ataque de Hamás, es Israel (y no Hamás) quien ha sido vilipendiado como si fuera el malo de la historia.
Es indignante que, tras la mayor masacre de judíos desde el Holocausto, Hamás haya logrado influir en la cobertura mediática, y que Israel sea el vilipendiado.
Los medios informativos citan habitualmente las estadísticas del “Ministerio de Salud” de Gaza (es decir, de Hamás) sobre cifras de víctimas y entrega de ayuda, como si la información que proporciona Hamás fuera de alguna manera confiable. Tan recientemente como en julio del 2025, la directora ejecutiva de BBC News, Deborah Turness, informó de manera inexacta al personal de la BBC que tratara a los portavoces “políticos” de Hamás como fuentes fiables de información. La BBC también ha informado sobre afirmaciones de Hamás según las cuales es Israel, y no Hamás, el obstáculo para las negociaciones de alto el fuego; otros medios han seguido rutinariamente el mismo ejemplo.
La vergonzosa sumisión del Festival Internacional de Cine de Toronto a los supuestos derechos de autor fotográficos de Hamás forma parte de esta tendencia más amplia de tratar a este grupo terrorista como un socio razonable. No lo es. Las víctimas de Hamás (tanto en Israel como en Gaza) merecen conocer la verdad sobre este brutal grupo terrorista. Y el festival de cine debería reconsiderar su aborrecible decisión.
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Es inconcebible que aleguen que el filme viola derechos de autor de una organización terrorista. ¿O será que temen que el contenido del filme le abra los ojos al mundo de lo ocurrido el 7 de octubre de 2023 y temen dañar la imagen de los terroristas? En el mundo de hoy, el pato le dispara a la escopeta...
Legalmente existen dos problemas el Primero el Derecho de la Producción de un Video le Pertenece únicamente a quien la Realiza por otro lado el Uso de la Imágen de Cualquier persona conlleva a que esta autorice, por Último el que Produce el Documental debe de Pedir autorización a todos los Involucrados para el uso total o parcial de Imágenes y Videos.
Irónicamente Incluso al o los Miembros del Hamas ya que ellos pueden demandar la Violacion de los Derechos Intelectuales de forma Individual.
Típico del mundo de aliarse con los asesinos de Judios.....estamos solos Israel y Judios....NO IMPORTA tenemos a Israel y nuestra unión!
Terrible situación, no es posible que un genocídio tenga derechos de autor, y que quieran que las 70 naciones acepten lo malo como si fuera bueno, y viceversa.
Donde puedo ver el Documental
Totalmente vergonzoso y despresiable la actitud del periodismo internacional. El Pueblo de Dios debe mantenerse firme contra todos los musulmanes ya que son todos iguales a Hamas. NO AL ESTADO PALESTINO, Y ELIMINAR TODA RELACION CON AQUELLOS QUE LOS APOYAN.