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El futuro del pasado

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Vaigash (Génesis 44:18-47:27 )

por Rav Jonathan Sacks

Al permitir que el presente vuelva a dar forma a nuestro entendimiento del pasado, redimimos la historia y la convertimos en una fuerza positiva en nuestra vida.

En nuestra parashá, Iosef hace algo inusual. Al revelarse ante sus hermanos, completamente consciente de que se van a sorprender y que se van a sentir culpables al recordar cómo llegó a Egipto, él reinterpreta el pasado:

"Yo soy Iosef, su hermano, al que ustedes vendieron a Egipto. Y ahora no se entristezcan ni sea motivo de enojo para ustedes porque me vendieron aquí, pues para sustento de vida Dios me envió delante de ustedes. Pues estos dos años de la hambruna [están] en medio de la tierra, y todavía faltan cinco años en los que no habrá ni arado ni siega. Y Dios me ha enviado delante de ustedes para proporcionarles supervivencia en la tierra y sustentarlos para que haya gran salvación. Y ahora: no han sido ustedes quienes me enviaron aquí, sino Dios. Él me ha puesto como padre del faraón y como señor de toda su casa y gobernante en toda la tierra de Egipto" (Génesis 45:4-8).

Esto es muy diferente de la forma en que Iosef describió estos eventos cuando habló en prisión con el jefe de los escanciadores: "Pues ciertamente he sido robado de la tierra de los hebreos; y tampoco aquí he hecho anda para que me hayan puesto en el calabozo" (Génesis 40:15). Aquí se trataba de una historia de secuestro e injusticia.

Ahora se convirtió en una historia de Providencia Divina y redención. Iosef les dijo a sus hermanos que no fueron ellos, fue Dios. Ellos no entendieron que eran parte de un plan más amplio. Y aunque comenzó mal, terminó bien. Por lo tanto, no debían considerarse culpables. Y no debían temer que tuviera algún deseo de venganza. No existía ese deseo. Iosef les aseguró que él entendía que todos habían sido dirigidos por una fuerza mayor que ellos, mayor que todo lo que podemos llegar a entender.

Iosef vuelve a decir lo mismo en la parashá de la próxima semana, cuando los hermanos temen que vaya a vengarse después de la muerte de su padre:

"No teman. ¿Acaso estoy yo en lugar de Dios? Aunque ustedes pensaron de mí [hacerme] mal, Dios lo pensó para bien; para hacer -como este día- que sobreviviera un pueblo numeroso" (Génesis 50:19-20)

Iosef ayuda a sus hermanos a revisar su recuerdo del pasado. Al hacerlo, desafía una de las suposiciones más fundamentales del tiempo, su asimetría. Podemos cambiar el futuro. No podemos cambiar el pasado. ¿Realmente es así? Lo que Iosef hizo para sus hermanos es lo que hizo para sí mismo: los eventos habían cambiado su entendimiento del pasado.

Esto significa que no podemos entender por completo lo que nos ocurre ahora hasta que podemos mirar hacia atrás, y en retrospectiva ver cómo resultaron las cosas. Esto implica que no estamos cautivos del pasado. Pueden sucedernos cosas, quizás no tan dramáticas como a Iosef, pero de todos modos benignas, que pueden alterar por completo la forma en que miramos hacia atrás y recordamos. A través de la acción en el futuro, podemos redimir el pasado.

Un ejemplo clásico de esto es el discurso de Steve Jobs en el 2005 en la Universidad de Stanford, que fue visto en You Tube por más de 40 millones de personas. En ese discurso, él describe tres golpes terribles que sufrió en la vida: dejar la universidad, ser despedido de la compañía que él mismo había fundado (Apple), y que le diagnosticaran cáncer. Él dijo que cada una de estas cosas llevó a algo importante y positivo en su vida.

Al dejar la universidad, Jobs pudo asistir como oyente a cualquier curso que deseaba. Él asistió a un curso de caligrafía, y esto lo inspiró a incorporar en sus primeras computadoras una gama de tipografías con espacios proporcionados, dando a la escritura de las computadoras una elegancia que previamente sólo era posible alcanzar con imprentas profesionales. El hecho de ser despedido de Appel lo llevó a comenzar una nueva compañía informática, NeXT, que desarrolló capacidades que eventualmente llevaría de regreso a Appel, además de adquirir la compañía de animación Pixar, el estudio más creativo de películas animadas por computadora. El diagnostico de cáncer lo llevó a adoptar un nuevo enfoque sobre la vida. Esto lo hizo comprender: "Tu tiempo es limitado, no lo gastes viviendo la vida de otra persona".

La capacidad de Jobs de construir estas historias, lo que él llama "conectar los puntos, sin duda no estaba desconectado de su capacidad para sobrevivir a los golpes que sufrió en la vida.1 Pocos hubieran logrado recuperarse del contratiempo de ser despedido de tu propia compañía, y muchos menos hubieran logrado la transformación que él provocó en Appel cuando regresó, creando el iPod, iPhone y iPad. Él no creía en tragedias inevitables. Aunque no lo dijo en estos términos, creía que al actuar en el futuro uno puede redimir el pasado.

El profesor Mordejai Rotenberg de la Universidad Hebrea argumenta que esta clase de técnica, de reinterpretar el pasado, puede utilizarse como una técnica terapéutica para rehabilitar a pacientes que sufren de un sentimiento de culpa paralizante.2 No podemos cambiar el pasado, por lo que está siempre manteniéndonos atrás, como una bola de hierro encadenada a nuestras piernas. No podemos cambiar el pasado, pero podemos reinterpretarlo al integrarlo a una narrativa nueva y más amplia. Eso fue lo que hizo Iosef. Tras haber utilizado esta técnica para ayudarse a sobrevivir en su vida personal ante altibajos sin precedentes, ahora la usa para ayudar a sus hermanos a vivir y liberarse de la culpa.

En el judaísmo, esto lo podemos ver a lo largo de la historia. Los profetas reinterpretaron la narrativa bíblica para sus épocas. Luego vino el Midrash, que lo reinterpretó de forma más radical debido a que la situación de los judíos había cambiado de forma esencial. Después vinieron los grandes comentaristas bíblicos, los místicos y los filósofos. Prácticamente no hubo en toda la historia judía una generación que no reinterpretara los textos bajo la luz del presente que ellos experimentaban. Éramos el pueblo que narraba historias, y luego las repetíamos una y otra vez, cada vez con un énfasis levemente diferente, estableciendo una conexión entre el entonces y el ahora; volviendo a leer el pasado bajo la luz del presente en la medida de nuestras posibilidades.

Al relatar historias encontramos el sentido de nuestras vidas y de la vida de nuestro pueblo. Al permitir que el presente vuelva a dar forma a nuestro entendimiento del pasado podemos redimir la historia y permitirle vivir como una fuerza positiva en nuestras vidas.

Yo día un ejemplo cuando hablé en un Kinus de Shlujim de Jabad, el gran encuentro de unos 5.000 emisarios de Jabad de todo el mundo. En 1978, visité al Rebe de Lubavitch para pedirle que me aconsejara qué carrera debía seguir. Yo hice lo habitual: le envié una nota con las opciones A, B y C, esperando que em indicara cuál de ellas seguir. Las opciones eran convertirme en abogado, economista o filósofo académico, ya fuera como miembro de mi universidad en Cambridge o como profesor en otro lugar.

El Rebe leyó la lista y me dijo que no a las tres opciones. Él dijo que mi misión era entrenar a Rabinos en el Colegio Judío y convertirme en Rabino de una congregación. De la noche a la mañana, me despedí de todas mis aspiraciones, de todo aquello para lo cual me había preparado.

Lo extraño, es que de todos modos cumplí con esas ambiciones mientras parecía estar yendo en la dirección contraria. Me convertí en abogado honorario del Templo Interior y di una conferencia frente a 600 abogados y al presidente del Tribunal Supremo. Di las dos conferencias de economía más importantes de Gran Bretaña, la conferencia Mais y la conferencia Hayek en el Instituto de Asuntos Económicos. Me convertí en miembro d la Universidad de Cambridge y en profesor de filosofía en varias universidades. Me identifico con el Iosef de la Biblia porque a menudo, aquello que soñaba se convirtió en realidad exactamente en el instante en que cedí a mis esperanzas. Sólo en retrospectiva descubrí que el Rebe no me estaba diciendo que cediera a mis planes de carrera. Simplemente me estaba dirigiendo por una ruta diferente y más beneficiosa.

Creo que la forma en que escribimos el siguiente capítulo de nuestras vidas afecta a todos los que estuvieron antes. A través del futuro podemos redimir gran parte del dolor del pasado.

Shabat Shalom


Notas

  1. Sin embargo, postergó la cirugía por su cáncer para probar una cura alternativa. En esto se equivocó.

  2. Mordejai Rotenberg, Re-biographing and Deviance, Praeger, 1987.




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