El hombre que enfrentó al terrorista de Manchester para proteger a su comunidad

25/11/2025

8 min de lectura

En la mañana de Yom Kipur, el terror golpeó una sinagoga de Mánchester. Yoni Finlay se enfrentó al terrorista, luchando para impedir que el atacante entrara, y en medio del caos recibió un disparo.

En la mañana de Iom Kipur en Mánchester, Yoni Finlay, de 39 años, llegó a la Congregación Hebrea de Heaton Park, listo para dirigir los rezos. En cuestión de momentos, un terrorista atacó la sinagoga, y Yoni se vio arrastrado a una lucha para proteger a su congregación. Cuando la policía irrumpió, se escucharon disparos… y una bala hirió a Yoni. Lo que debía haber sido un día de santidad se convirtió en un encuentro cara a cara con el mal.

Yoni recuerda: Alrededor de las 9:30 de la mañana “Estoy esperando y tratando de asegurarme de recordar las melodías”. Entonces escuchó un fuerte golpe. “Fue cuando nos dimos cuenta de que algo estaba mal. Todos nos miramos como diciendo: ¿qué demonios fue eso?”

El golpe provenía del coche del terrorista chocando contra la pared de la sinagoga en un intento de atravesar las rejas. En ese momento, lo único que Yoni vio fue a Alan Levy, uno de los encargados de recibir a la gente cuando llega a la sinagoga, que entró corriendo y gritando: “¡Cierren las puertas!”

Yoni relata: “No lo sabía en ese momento, pero Adrian Daulby, quien desafortunadamente no sobrevivió, estaba más cerca de la puerta del lado izquierdo. Él rápidamente cerró ambas puertas. Luego salimos al vestíbulo porque estaba ocurriendo algo y no sabíamos qué”.

En el vestíbulo, “lo primero que vi fue al guardia de seguridad tirado en el suelo frente al coche”, dice Yoni. “Luego vi a Andrew Franks, absolutamente cubierto de sangre. No sabía entonces que lo habían apuñalado”. Afortunadamente, Andrew sobrevivió.

El padre de Yoni, que es médico, salió al vestíbulo para brindar primeros auxilios a Andrew. Siendo un geriatra consultor, más tarde compartió que no estaba entrenado para semejante situación.

Yoni Finlay

En ese momento, el terrorista salió del coche e intentó irrumpir en la sinagoga. Yoni recuerda: “Por puro instinto, la gente estaba sujetando las puertas para mantenerlas cerradas. Yo me uní. Debíamos de ser 7 u 8 personas en las puertas”. Uno de ellos era Rav Daniel Walker, líder espiritual de la congregación. Mientras tanto, el terrorista “estaba haciendo todo lo posible por abrir las puertas, porque se abrían hacia afuera”.

Mientras el terrorista seguía intentando romper puertas y ventanas, Yoni y otros “iban de puerta en puerta para impedirle entrar. Él corría arriba y abajo de los escalones. En un momento, lanzó cosas a las ventanas para intentar romperlas y entrar. Usó su cuchillo para intentar fracturar el vidrio, pero gracias a Dios no logró entrar.

“Estábamos en presencia del mal. Nunca, nunca había sentido que el mal irradiara de alguien como lo hizo esa mañana”.

En ese momento, los hombres no pensaron en el peligro en el que se encontraban. Yoni dice: “Noté que tenía un cuchillo muy grande. Y llevaba un cinturón alrededor de la cintura que parecía algún tipo de bomba. Pero lo raro es que te olvidas de eso. Solo nos concentrábamos en mantener las puertas cerradas y asegurarnos de que no entrara”.

Lo que se sintió como mucho tiempo fueron, como Yoni supo después, solo siete minutos… Pero para ellos fue una eternidad aferrándose a las puertas y esperando que llegara la policía.

Recibir el disparo

Cuando finalmente llegaron los agentes armados, el terrorista “bajó los escalones hacia ellos, de manera bastante agresiva, y le gritaban. Probablemente vieron la bomba, y fue entonces cuando le dispararon. De alguna manera, el terrorista volvió a levantarse. Le dispararon otra vez, y ahí fue cuando la bala me alcanzó”.

Yoni fue alcanzado por una bala perdida de la policía.

“Supe de inmediato que me habían disparado, pero no dolía. Se siente como si alguien te diera un puñetazo muy, muy fuerte. Luego cuesta respirar. Yo no sabía entonces que mi pulmón izquierdo había colapsado. Así que luchaba por respirar, con la mano por donde entró la bala. Pensé que no quería morir aquí”.

Otros congregantes corrieron a ayudar. Yoni permaneció consciente durante todo el episodio. “La gente estuvo muy bien. Alguien se tumbó a mi lado y siguió hablándome. Alguien me dio agua. Se aseguraban de que estuviera bien hasta que los paramédicos pudieran entrar. No podían entrar hasta que el área estuviera asegurada. Así que la policía tuvo que entrar primero y despejar toda el área.”

Alguien le avisó al Dr. Finlay, el padre de Yoni. Él corrió hacia su hijo, pero se sintió completamente impotente. Nada prepara a un padre para atender a su propio hijo gravemente herido.

Cuando Yoni fue finalmente llevado en ambulancia al hospital, “Mis padres sabían que estaba en un hospital siendo atendido, pero durante horas no supieron dónde estaba”, dice Yoni. Fue un día tremendamente difícil para ellos.

En urgencias, Yoni fue llevado a una tomografía. “La verdad es que me aterrorizan las cirugías”, se ríe. “Es uno de mis mayores miedos. Creo que traté de convencerme de que estaría bien, que solo necesitaba un par de días de descanso”.

Mientras esperaba, Yoni dio una declaración a la policía. Luego el médico entró apresurado con los resultados. “Dijo: sí, vamos a tener que operar, firma aquí. Me llevaron al quirófano y lo siguiente que supe fue que estaba despertando”.

La cirugía duró más de cuatro horas. Cuando Yoni despertó, sus padres ya estaban en el hospital, a su lado. Ellos han sido un pilar de apoyo durante toda su recuperación.

Las víctimas

Yoni no sabía en ese momento que dos congregantes, Adrian Daulby y Melvin Cravitz, habían perdido la vida en el ataque. Melvin fue apuñalado mortalmente por el terrorista fuera de la sinagoga. Adrian era uno de los hombres que mantenían cerradas las puertas de la sinagoga. También fue alcanzado por una bala perdida de la policía.

Ambos eran miembros muy queridos de la comunidad y los extrañan profundamente. Yoni dice: “Adrian y Melvin son el tipo de personas sobre las que se construye nuestra sinagoga. A menudo, Adrian era la primera persona que veía al entrar, siempre con una sonrisa. Siempre: ‘Hola, ¿cómo estás? Qué gusto verte’. Y estaba ahí cada Shabat, en su asiento, donde creo que su padre y su abuelo se habían sentado antes que él”.

(Izquierda-Derecha) Adrian Daulby y Melvin Cravitz.

“Y Melvin era igual: muy dedicado a su familia, muy amable, cálido y acogedor. Lo que ocurrió afectó a una enorme cantidad de personas”.

Para Yoni es especialmente difícil porque tanto Adrian como Melvin solían sentarse detrás de él en la sinagoga. “Y ahora me doy vuelta y hay dos asientos vacíos donde no deberían estar”.

El impacto sobre la familia y la comunidad

Toda la comunidad se ha unido para llorar a las víctimas y apoyarse mutuamente, especialmente a quienes fueron directamente afectados.

Los padres de Yoni “son personas fuertes, pero una experiencia así tiene que afectarte. Han sido absolutamente fantásticos, haciendo todo lo posible por mí mientras manejan su propio trauma”.

Los cuatro hijos de Yoni, de entre 16 y 9 años, también están procesando su trauma. Afortunadamente, todavía no habían llegado a la sinagoga a la hora del ataque. Yoni dice que fue un milagro que el ataque fuera tan temprano. Dos horas después, la sinagoga habría estado llena de gente, incluidos niños.

“Estoy increíblemente orgulloso de cómo han reaccionado”, dice Yoni sobre sus hijos. “Mi hijo de 16 años dio una entrevista a un medio al día siguiente, hablando sobre lo ocurrido, y dijo cosas muy bonitas sobre mí”.

Otro milagro, dice Yoni, es que Rav Walker no resultó herido ni peor. Él fue uno de los hombres que iban de puerta en puerta sosteniéndolas cerradas, además de brindar primeros auxilios a los heridos. “Ha mantenido la sinagoga unida y ha sido absolutamente fantástico”.

Rav Walker ha guiado a sus congregantes durante las secuelas del ataque, brindando ánimo y apoyo mientras lloran sus pérdidas y siguen adelante.

Yoni dice que en el mismo Iom Kipur, Rav Walker “fue un pilar de fortaleza. Decidió que pasara lo que pasara, íbamos a continuar. No íbamos a suspender los rezos”. Todos los servicios de Iom Kipur se llevaron a cabo ese día, primero afuera, en la calle, luego en la estación de policía donde llevaron a los congregantes, y más tarde en un centro comunitario local. A la mañana siguiente, la congregación rezó en casa del rabino. Luego otras organizaciones ofrecieron su espacio, hasta que el edificio de la sinagoga fue reabierto para Simjat Torá.

“No se perdió ni un rezo”, dice Yoni. “El rabino dijo que no íbamos a dejar que el terrorista ganara. Él quería detener nuestras plegarias, y no íbamos a permitirlo”.

Combatir la oscuridad con luz

Yoni dice: “El pueblo judío tiene un inmenso poder para traer luz al mundo”. El terrorista encarnaba “oscuridad real. Quería morir, y la única razón por la que quería morir era porque odiaba a los judíos. Quería matar a tantos judíos como pudiera. Así que tenemos que combatir eso”.

Yoni insta a todos los judíos del mundo a ser portadores de luz mediante actos de bondad. “No requiere mucho”, dice. “Saluda a alguien. Sonríe. Pregunta cómo está. No tienen que ser cosas grandes; puedes traer luz al mundo de otra persona”.

“Hay mucho bien en este mundo”, dice Yoni. Él observó el bien en las personas que “corrieron hacia el peligro ese día. Yo no fui el único tratando de proteger a la gente en la sinagoga. Hay tanta oscuridad, tanto odio en este mundo, pero en realidad tenemos el poder de traer luz. Todos, sin importar quién seas, tienen la capacidad de marcar una diferencia. No se necesita mucho para sacar una sonrisa a alguien, para hacer que alguien se sienta bien, y no tenemos idea del impacto que eso puede tener”.

Derrame de bondad

Yoni permaneció diez días en el hospital. Él está tremendamente agradecido a los médicos y enfermeras. “No recibí más que un cuidado y un apoyo absolutamente maravillosos”, dice. “Me atendieron extremadamente bien”.

Yoni dice que quedó abrumado por el apoyo que él y sus hijos recibieron de la comunidad.

“La unidad que mostró la comunidad judía es extraordinaria”. Recuerda que la policía comentó después lo impresionada que estaba con toda la comunidad judía. “La gente les llevó comida, se aseguró de que estuvieran abrigados, de que tuvieran lo que necesitaban. Porque así respondemos nosotros. No respondemos con violencia, no respondemos con venganza. No somos así”.

Pocos días después del ataque, la sinagoga recibió más de 2.000 mensajes de todo el mundo, de judíos y no judíos, expresando su horror por el ataque, condolencias por las vidas perdidas y buenos deseos para los heridos.

Yoni, a la izquierda, con el rey Carlos y el Gran Rabino Efraim Mervis

Dos semanas después del ataque terrorista, el rey Carlos visitó la sinagoga y se reunió con los congregantes. Ofreció condolencias y expresó su solidaridad con la comunidad. Yoni dice que la visita fue muy importante para la comunidad porque “nos mostró que no estamos solos”.

Seguir adelante

Después de ser dado de alta, Yoni estaba nervioso de volver a la sinagoga y enfrentarse a los recuerdos del trauma. “Pero la bienvenida que recibí fue tan cálida que no hubo tiempo de pensar en lo que pasó. Nunca estuve solo. Me senté y la gente venía a hablar conmigo; en ningún momento estuve sentado solo. La gente se aseguraba de que estuviera bien”.

Yoni aún lucha con la culpa del sobreviviente. “No estoy seguro de si es la misma bala que me alcanzó la que también alcanzó a Adrian, pero ciertamente estuvo muy cerca… y Adrian no está aquí, y Melvin no está aquí, y eso es muy difícil para mí”.

Al mismo tiempo, Yoni está agradecido a Dios por el milagro de su supervivencia. Físicamente, está mejorando. “Gracias a Dios, he recibido la buena noticia de que ya puedo volver a correr”, dice. “Todavía hay algo de dolor, pero camino, salgo y hago cosas”.

Ve su experiencia como una lección de que “en definitiva, no sabemos qué traerá el mañana” y aconseja a otros no posponer para mañana lo que es importante.

A nivel práctico, la sinagoga está aumentando sus medidas de seguridad. La comunidad está preocupada por el aumento del antisemitismo en el Reino Unido en los últimos dos años. “Hubo mucho odio hacia los judíos en este país, alimentado por los medios”. Yoni dice que lo que ocurrió en Iom Kipur “fue un shock, pero no una sorpresa”. El terrorista no se despertó esa mañana y decidió matar judíos. El odio ha sido alimentado continuamente por los medios.

Yoni explica que esos mensajes aparentemente pequeños e insignificantes son el reverso de cómo pequeños actos de bondad marcan la diferencia. Pequeños actos de odio también tienen un gran efecto en el mundo. “La gente realmente tiene que pensar en las consecuencias de lo que dice y de lo que se difunde, porque al final todo tiene un impacto”.

En general, Yoni cree que “hay mucho más bien que mal en este mundo. Todo se reduce a mirar la luz frente a la oscuridad, la esperanza frente al odio. Hacer cosas por los demás que muestran que te importan… yo creo fundamentalmente que eso vence al odio. Tenemos que devolver ese bien al mundo”.

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Alexandra Kirschberg
Alexandra Kirschberg
19 días hace

Me alegro mucho que esté recuperándose yo estuve rezando Tehilim por el durante todo este tiempo, sin saber quién era. Así somos los judios una gran familia 💙🔯

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