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El pueblo judío y el vino: una historia de amor de 3.500 años

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28/11/2022 | por Rav Lawrence Hajioff

Descubre por qué el vino ocupa una parte tan importante en la vida judía.

De todas las bebidas que disfrutamos como judíos, quizás el vino sea la más popular y, sin dudas, la más importante.

El vino es el símbolo tradicional de alegría que se usa en muchas ocasiones festivas, como en un brit milá (circuncisión), bajo la jupá en una boda y en las festividades judías. Usamos vino para recibir al Shabat en la noche del viernes y para concluirlo en la noche del Sábado. Bebemos cuatro copas en el Séder de Pésaj y hacemos un lejaim cuando celebramos buenas noticias.

¿Por qué el vino ocupa un lugar tan importante en la vida judía? Bueno, la verdad es que, ¡tiene un rol aún más grande de lo que piensas!

El pueblo judío es comparado al vino en muchos lugares de las Escrituras, y la metáfora es bastante precisa.

Para producir vino hace falta tiempo y un extenso proceso. Imagina las uvas en el viñedo, disfrutando del sol, hasta que llega el granjero, las corta y las arroja a un camión. Luego se las prensa hasta que sale el jugo. En este punto, las uvas podrían enojarse y decir: "¡Oye! Estábamos bastante felices en la viña, ¿por qué nos cortaron?".

Al final, queda claro que para producir un delicioso vino o jugo de uva, la uva debe ser presionada para extraer su verdadero potencial. Y así como el vino mejora con el tiempo, también queremos que nuestra vida mejore con la edad.

Lo mismo ocurre con el pueblo judío. Nos sentamos cómodamente en nuestras viñas, pero para alcanzar nuestro verdadero potencial necesitamos trabajar como pueblo y ser sometidos a un poco de presión. Esto genera los mejores resultados. Como alguien dijo: "los barcos ciertamente están a salvo en el puerto, pero no fueron hechos para eso".

El vino también tiene otra cualidad: produce un cambio. Si se lo bebe con responsabilidad, puede generar alegría a quien lo consume.

Las ocasiones religiosas en que bebemos vino también son momentos de cambio. Por ejemplo, se bebe vino en el brit milá. Esto se refiere al cambio que atraviesa el bebé cuando pasa a ser parte del pueblo judío. También se bebe vino en una boda bajo la jupá. El cambio de una pareja que pasa de ser individuos separados a comenzar una familia judía, es un cambio que también debe celebrarse con vino.

Y, por supuesto, tenemos el Shabat.

Cuando hacemos kidush con vino en la noche del viernes para recibir el Shabat, eso también implica un cambio: pasamos de lo mundano a lo sagrado. De esta manera, el sabor del vino está conectado con el Shabat mismo. Entonces, al beber el vino, podemos cumplir la mitzvá de "recordar el Shabat para santificarlo". (Si por alguna razón no puedes beber vino, está permitido beber jugo de uva).

El vino nos une en los momentos especiales del calendario judío y en los eventos alegres de nuestra vida. Nos recuerda que aunque la vida puede presentarnos desafíos, los momentos difíciles pueden traernos una mayor alegría, así como después de prensar las uvas se obtiene un vino dulce.

¡Que podamos celebrar muchas ocasiones maravillosas con una copa llena de vino, juntos y muy pronto!


Foto: "Quick and Kosher Meals in Minutes" by Jamie Geller




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