El Shemá: El profundo significado de nuestro himno nacional

19/07/2026

6 min de lectura

Vaetjanán (Deuteronomio 3:23-7:11 )

Las ametralladoras crepitaban. Los cuerpos caían en la fosa. Cuando su fila se acercaba al borde de la muerte, justo antes de que comenzaran los disparos, un sobreviviente del Holocausto escuchó a su abuelo gritar con todas sus fuerzas: "¡Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad!". Otros se unieron, pronunciando esas palabras sagradas mientras las balas atravesaban sus cuerpos.

Escuché este testimonio durante mi viaje de Birthright a Yad Vashem, el museo del Holocausto de Jerusalem, en el año 2016.(1) Aunque todavía no era una persona religiosa, sentí que algo muy profundo en mi alma se conectaba con el heroísmo y la nobleza del pueblo judío. Al borde de la muerte, enfrentándose al odio y al asesinato, ellos proclamaron nuestro himno: el Shemá: "Escucha, Israel: Hashem es nuestro Dios, Hashem es Uno".

Las palabras que aquellos judíos pronunciaron se remontan a la porción de la Torá de esta semana, cuando Moshé enseñó por primera vez el Shemá a nuestros antepasados. Para conectarnos con esta plegaria eterna por la que tantos judíos vivieron y murieron, debemos comprender el verdadero significado y la profundidad de estas seis palabras sagradas:

שְׁמַע יִשְׂרָאֵל יְהוָה אֱלֹהֵינוּ יְהוָה אֶחָד

"Escucha, Israel: Adonai es nuestro Dios, Adonai es Uno".

La sinfonía de la vida

Comencemos examinando las dos primeras palabras: Shemá Israel, "Escucha, Israel". ¿Por qué se nos ordena escuchar y no ver? Además, ¿por qué nos cubrimos los ojos al recitar el Shemá?

Pensemos en la forma tan diferente en que nuestros ojos y nuestros oídos perciben el mundo. La vista capta una escena de manera instantánea: basta una sola mirada para obtener una imagen completa, como una fotografía. En cambio, el oído construye el significado mediante la continuidad. Imagina que alguien pronunciara lentamente las sílabas de una palabra: "Mo... no... sí... la... ba..." Resultaría incomprensible. De la misma manera, imagina intentar apreciar un concierto escuchando únicamente un segundo de música. Sería imposible.

A diferencia de la vista, el oído exige unir una secuencia continua de sonidos para formar una armonía coherente. No disfrutamos una canción escuchando un solo instante, ni entendemos un discurso oyendo una sola palabra aislada. Solo cuando escuchamos la totalidad podemos captar su verdadera belleza y significado.

Lo mismo ocurre con la presencia de Dios. No percibimos Su presencia a primera vista. Su presencia fluye como la música de fondo de nuestras vidas, algo que solo podemos experimentar cuando contemplamos el panorama completo. Por eso el Shemá comienza diciendo: "¡Escucha, Israel!" Cubre tus ojos... y escucha. Cuando observas la sinfonía completa de tu vida, de la historia del pueblo judío y de la humanidad, ¿puedes oír la dirección de la orquesta Divina?

Decodificar los nombres Divinos

Pero ¿qué es exactamente lo que debemos escuchar? Las siguientes palabras del Shemá, "Adonai Eloheinu", revelan la melodía específica que debemos aprender a percibir. Pero surge una pregunta: ¿por qué el texto dice "Hashem (Dios), nuestro Dios"? ¿Qué significan estas palabras?

Esta aparente repetición encierra un profundo significado. Aunque el nombre de Dios aparece dos veces, cada uno representa un aspecto diferente de la manifestación divina.(2) El primer nombre, el Tetragrámaton (י-ה-ו-ה, Yud-Hei-Vav-Hei), contiene en hebreo las raíces de las palabras pasado, presente y futuro (haiá, hové, ihié), revelando a Dios como el "Yo Soy" eterno, Aquel que trasciende el tiempo. Es Su aspecto más elevado y Su verdadera esencia. Nuestros sabios enseñan que este Nombre representa la misericordia, la compasión y el amor infinitos de Dios.(3) Los textos cabalísticos(4) explican además que al examinar las letras de este Nombre, podemos ver representado el propio acto de dar:

  • Yud (י): imagínala como una pequeña moneda, un regalo.
  • Hei (ה): el regalo entra en una mano; esta letra representa una mano que sostiene la pequeña moneda.(5)
  • Vav (ו): la mano se extiende hacia el otro. La letra vav simboliza la conexión, es el prefijo hebreo que significa "y".
  • Hei (ה): la otra mano recibe el regalo; el acto de dar queda completado.

Mientras que el Nombre YHVH (Adonai) representa el atributo divino de misericordia y amor, el nombre Eloheinu representa Su aspecto de justicia, poder universal, causa y efecto, y las leyes de la naturaleza.(6) Por lo tanto, cuando decimos: "YHVH es Eloheinu" estamos afirmando que el amor y la misericordia de Dios son la fuerza que impulsa todo el orden del universo.

La unidad suprema

Esto nos conduce al momento culminante del Shemá: "Adonai Ejad". Cuando proclamamos que Dios es Uno, afirmamos que detrás de todo cuanto existe se encuentra Su misericordia y Su amor. Todo forma una sola realidad. Todo está unido. Todo es expresión del amor divino.

Ese es nuestro himno nacional. ¡Escucha, Israel! Une todos los fragmentos aparentemente inconexos de la vida y descubre que forman una melodía hermosa, armónica y sinfónica. Comprende que todo cuanto existe a través del tiempo, del espacio y más allá de ellos, expresa colectivamente el amor eterno de Dios.

Ahora que comprendemos el magnífico significado de nuestro himno nacional, podemos apreciar el valor y la fe de tantos judíos que, a lo largo de los siglos, pronunciaron: "Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad" justo antes de morir. Después del hambre, la tortura, las palizas, de ver asesinados a familiares y amigos, y enfrentarse a una muerte inminente... ¿Puedes imaginar la grandeza espiritual necesaria para afirmar: "Todo proviene de Dios. Todo es uno. Todo es amor"?. Es una grandeza que esperamos no tener que poner nunca a prueba, pero que creemos que permanece profundamente escondida dentro de cada uno de nosotros.

Tu sinfonía personal

Esta semana te propongo un desafío: transformar el Shemá de unas palabras antiguas a una experiencia vivida.

Si todavía no recitas el Shemá: Empieza poco a poco. Elige una noche a la semana (el viernes por la noche es una excelente opción) y pronuncia estas seis palabras con verdadera intención. Antes de comenzar, dedica un momento a reflexionar sobre los acontecimientos de la semana. Pregúntate: ¿Puedo descubrir la melodía que une estos momentos que parecen aleatorios?

Si ya recitas el Shemá todos los días: Profundiza en tu práctica. Antes del Shemá antes de dormir, detente durante un minuto. Repasa mentalmente tu día: las frustraciones, las victorias, los encuentros inesperados, los momentos de tranquilidad. Después pregúntate: ¿Cómo podrían todas estas notas dispersas formar parte de una composición divina mucho más grande?

Para todos: Esta semana, cuando enfrentes una situación difícil, recuerda a aquellos sobrevivientes y mártires del Holocausto que proclamaron: "Todo es uno. Todo es amor", incluso en medio del infierno. ¿Puedes encontrar esa misma fe en tus propias dificultades, aunque sean mucho más pequeñas? A veces, escuchar la sinfonía de Dios requiere cubrirnos los ojos ante el caos inmediato para poder percibir la armonía más profunda que existe debajo de él.

Inspirado en las enseñanzas de Rav Akiva Tatz y de Rav Beryl Gershenfeld.

  1. ¿Cómo sobrevivió? Las balas no lo alcanzaron. Cuando cayó a la fosa, los cadáveres estaban apilados tan alto que no cayó más que unos pocos metros. Quedó sepultado bajo la siguiente capa de cuerpos, donde las balas ya no podían alcanzarlo. Cuando oscureció y los nazis se marcharon, logró abrirse paso con las manos entre la masa de cadáveres y escapó a través del bosque hasta ponerse a salvo.
  2. Aclaración importante: los diferentes nombres de Dios no representan dioses distintos, Dios nos libre. Se refieren a las distintas maneras en que el único Dios se relaciona con el mundo.
  3. Fuente: Jewish Meditation, de Aryeh Kaplan.
  4. El valor numérico de la letra Hei (ה) es cinco, en alusión a los cinco dedos de una mano.
  5. Rashi sobre Génesis 8:1 - ויזכור אלהים. זה השם מדת הדין הוא - Sobre "Y Elohim se acordó de Nóaj…" Rashi comenta: "Este Nombre (Elohim) corresponde al atributo de la Justicia (Midat ha-Din)".
  6. Rabeinu Bejaia sobre Génesis 2:4

ביום עשות ה' אלוקים ארץ ושמים – "El día en que Hashem Dios hizo la tierra y los cielos". El Nombre Inefable de Dios (YHVH) no había sido mencionado hasta este momento, a lo largo de todos los acontecimientos de los primeros seis días de la creación. Desde un punto de vista estrictamente textual, el nombre Elohim es el apropiado para los asuntos relacionados con las leyes de la naturaleza (el valor numérico de la palabra Elohim es 86, el mismo que el de la palabra hebrea הטבע(hateva, la naturaleza), lo que indica la introducción de un nuevo elemento en la creación. En cambio, el Nombre Inefable (YHVH) alude a que Dios es eterno y que no fue precedido por ningún fenómeno. La Torá no menciona este Nombre durante los seis días de la creación porque desea concentrarse en el hecho de que durante ese período surgieron nuevas realidades. Si el propósito principal hubiera sido enseñarnos que Dios existía antes de toda la creación, habría utilizado desde el principio el Nombre Inefable como recordatorio de que Él es el Eterno. Puesto que la Torá estaba principalmente interesada en revelar aquello que Dios quiso manifestar acerca de la creación, empleó únicamente el nombre Elohim en esa etapa del relato.

El Midrash interpreta que el hecho de que la Torá utilice exclusivamente el nombre Elohim en esa parte de la narración demuestra que, originalmente, Dios había dispuesto crear el universo actuando únicamente mediante Su atributo de Justicia (Midat haDin). Sin embargo, cuando fue creado el ser humano y Dios vio que éste no podría subsistir si el mundo estuviera gobernado solo por la justicia estricta, incorporó también el atributo de la Misericordia (Midat haRajamim).

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