El sorprendente héroe de La sombra del comandante

21/07/2025

6 min de lectura

¿Una persona realmente puede cambiar?

El conmovedor documental La sombra del comandante se adentra en las mentes (entre otras) de Hans-Juergen Höss, el hijo de Rudolf Höss, quien fue el comandante de Auschwitz, y Anita Lasker-Wallfisch, una sobreviviente de Auschwitz. (Ver aquí la reseña en Aishlatino.com).

El personaje menos simpático es Hans-Juergen, el hijo que disfrutó lo que él mismo llamaba “una infancia encantadora e idílica” en una villa fuera del muro del campo de concentración (representada en la película galardonada La zona de interés). Él vivió en esa villa, disfrutando de su jardín, piscina y juguetes de lujo construidos por los prisioneros de Auschwitz, desde los dos hasta los siete años. Al principio de la película, a los 84 años, Hans-Juergen afirma que no tenía idea de lo que ocurría al otro lado del muro. Él pensaba que era una prisión y que su padre estaba a cargo.

¿Acaso no olía a carne quemada? No. ¿No veía el hollín en el aire proveniente de la chimenea de los crematorios? No. Él sostiene que su papá era un padre bueno y amable. La negación de Juergen es total. En los 76 años transcurridos desde el final del Holocausto, no tuvo curiosidad por saber más.

Una Transformación Total

Como muestra la película, Hans-Juergen experimentó una transformación total. Durante los primeros 84 años de su vida, se negó a mirar y aceptar los crímenes atrozmente cometidos por su padre, creyendo que sólo era el cerebro y el jefe del campo, tan desconectado del acto de matar como lo está un director ejecutivo de lo que sucede en la oficina de correos de la empresa. A una edad avanzada, estuvo dispuesto a leer las memorias detalladas de su propio padre, viajar a Auschwitz con la hija de la sobreviviente Anita Lasker-Wallfisch y luego visitar a Anita en su casa en Londres, donde le dijo: “Vivimos con la culpa.”

Los hijos de Rudolf Hoss en su villa al lado de Auschwitz

¿Qué explica esta transformación? ¿Realmente una persona puede cambiar a los ochenta y tantos años? ¿Cualquiera puede cambiar?

Wendy Robbins, productora ejecutiva de la película, admite que cuando conoció a Hans-Juergen por primera vez, se sintió repelida por “su total falta de curiosidad por conocer a los judíos, de los cuales su padre había matado a más de un millón.” Pero posteriormente ella dijo: “Ahora lo considero una persona valiente, que se ha expuesto, se permitió ser vulnerable a una edad muy avanzada al ir a Auschwitz, parándose junto a los hornos, mirando el cabello y los dientes reales, yendo al cadalso donde su padre fue colgado, luego viajando a Londres a la casa de una sobreviviente del Holocausto, sabiendo que su padre y el nazismo fueron responsables del asesinato de su familia. Creo que lo que hizo es extraordinario”.

Hans Jürgen Höss, hijo del comandante de Auschwitz Rudolf Höss, examina lápidas judías.

Daniela Volker, la directora, atribuye la transformación de Hans-Juergen al momento en que tuvo lugar. Cuando aceptó la primera entrevista, acababa de regresar a casa después de estar meses en el hospital. Tenía 84 años y estaba enfermo. “Creo que posiblemente comenzaba a darse cuenta de su mortalidad,” explica.

Sin embargo, la película refuta esta razón. Una entrevista con Inge-Brigitt, la hermana mayor de Hans-Juergen, quien sufría de cáncer terminal y murió poco después, es espeluznante por su total negación, su negativa a ver a su padre como algo diferente a un hombre cariñoso y bondadoso. Ni su edad ni su mortalidad inminente la hicieron confrontar los horrores del Holocausto.

¿Por qué lo hizo Hans-Juergen?

La respuesta es que la propia Daniela Volker guió al hijo de Rudolf Höss a través de un proceso gradual de enfrentar la verdad. Habló con él por teléfono durante tres meses antes de esa primera entrevista, ganándose su confianza. Daniela, una católica nacida en Argentina, cuyo padre era alemán de la misma generación, habla alemán con fluidez. Ella entendió y empatizó con Hans-Juergen. En lugar de condenar su cobardía, lo alentó a sacar su valentía.

En el quinto día de la entrevista, Daniela le mostró a Hans-Juergen una copia de la autobiografía de su padre, Comandante de Auschwitz, que él escribió en prisión mientras esperaba su ejecución. Ella había marcado ciertos pasajes y le pidió que los leyera en voz alta. En uno de los pasajes, Rudolf Höss describe cómo una madre intentó empujar a sus dos hijos fuera de la cámara de gas antes de que se cerraran las puertas. Höss, que estaba allí y presenció la escena, escribió que en ese momento pensó en sus propios hijos.

Momentos antes de que Rudolf Hoss fuera colgado por sus crímenes en Auschwitz

Hans-Juergen siempre había pensado que otras personas llevaban a cabo el asesinato a escala industrial en el campo, que su padre no estaba personalmente involucrado. Sólo al leer esas palabras, la verdad le cayó como un rayo. Daniela deliberadamente le dio varios meses para reflexionar sobre lo que había leído. Ella entendió que las personas necesitan tiempo para digerir verdades que desafían su punto de vista.

En una segunda entrevista, meses después, Hans-Juergen aparece diciendo: “Ojalá no lo hubiera leído. Al principio, no creí que fuera cierto.” Luego miró a la cámara y dijo: “Pero eran las palabras de mi padre, y deben ser ciertas.”

Daniela revela: “Cuanto más hablaba con él, más se abría.” Tres años después de comenzar la película, Hans-Juergen le confesó: “Pasé mi vida suprimiéndolo, y a veces salía a la superficie, y lo reprimía nuevamente”. A veces se necesita una partera paciente y suave para ayudar a una persona a dar a luz el coraje moral necesario para admitir una verdad que contradice sus convicciones más firmes.

El 7 de octubre y nosotros

Otras veces, la verdad golpea a los seres humanos con la fuerza de un huracán y arranca sus convicciones más firmes. Esto fue lo que le sucedió a la mayoría de los israelíes el 7 de octubre. El autor y periodista de izquierda Shlomi Eldar, que tenía amigos en Hamás, dijo en una entrevista televisada dos semanas después de la masacre: “El Shlomi Eldar del 6 de octubre no es el Shlomi Eldar de hoy.” El periodista y presentador de televisión de derecha Shai Goldin, que apoyaba apasionadamente las reformas judiciales que amenazaban con llevar a Israel a una guerra civil, dijo en las noticias: “He borrado todo lo que dije, todo lo que pensaba”.

Ariel Schnabel, un destacado comentarista político israelí de derecha, criticó a aquellos de ambos lados del espectro político que se niegan a cambiar:

“Cualquiera para quien no haya cambiado nada entre Simjat Torá y el día en que se hizo evidente la magnitud de la matanza, alguien que no revisó sus valores y creencias, especialmente en el ámbito político, quien no se ha preguntado si realmente sigue siendo posible mantener todas esas mismas creencias como si nada hubiera pasado, esa persona es superficial, unidimensional, perezosa y cobarde”.

Todos debemos vernos inspirados por el coraje de aquellos dispuestos a reexaminar y, si es necesario, abandonar creencias de toda la vida que no corresponden con la verdad que tenemos ante nuestros ojos. Hans-Juergen Höss, el hijo del comandante de Auschwitz, es un héroe poco probable de ese tortuoso proceso.

¿Cuándo puedes hablar con el otro?

La sobreviviente del Holocausto Anita Lasker-Wallfisch ha pasado gran parte de su vida educando sobre el Holocausto. Al ver el aumento del antisemitismo después del 7 de octubre, sintió que la educación sobre el Holocausto en gran medida ha fallado. Ella le dijo a la productora Wendy Robbins: “Si puedo recibir en mi casa al hombre cuyo padre mató a más de un millón de judíos y tomar un café con él, entonces, vamos, mundo, pueden hablar entre ustedes” Este es el mensaje final de la película: que debemos encontrarnos y hablar con el otro lado.

Tardaron 80 años reunir a la sobreviviente del Holocausto y al hijo del nazi. Me temo que pasarán otros 80 años hasta que nuestros hijos puedan sentarse con los hijos de Hamás.

Sin embargo, hay un requisito previo. Ambos lados deben reconocer lo que realmente sucedió. Mientras el hijo de Rudolf Höss se negó a enfrentar la culpabilidad de su padre, no había nadie con quien hablar. Mientras los grupos de mujeres nieguen las violaciones de Hamás del 7 de octubre, mientras el mundo musulmán niegue que los judíos son el pueblo indígena de la tierra de Israel y que sólo se fueron cuando fueron exiliados a la fuerza… ¿hay alguien con quien hablar?

Hans Jürgen Höss en el desierto de Judea.

El año pasado, cuando la productora Wendy Robbins asistió a la exposición Nova en Nueva York se encontró con dos mujeres jóvenes que eran sobrevivientes del festival Nova. Wendy le mostró a una de las jóvenes el tráiler de "La sombra del comandante". La mujer comenzó a llorar. Wendy le preguntó por qué estaba llorando.

Ella le respondió: "Tardaron 80 años en reunir a la sobreviviente del Holocausto y al hijo del nazi. Me temo que pasarán otros 80 años hasta que nuestros hijos puedan sentarse con los hijos de Hamás".

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Silvana Apter
Silvana Apter
4 meses hace

Hola, interesante el artículo, no coincido con sus conclusiones.
El alemán supo siempre de la matanza de judíos al lado de su casa.
No lo descubrió a los 84 años.
No es que no lo quiso ver.
No le importó.
Cree que matar judíos está bien.
Con respecto a HAMAS, se trata de una guerra de religión, son perversos hasta con su propia gente.
Imposible redimirlos.
Solo la fuerza tiene que ser utilizada.
El que piense diferente, de derecha o de izquierda, es un iluso

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