El colapso silencioso del Reino Unido
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La porción de la Torá de esta semana contiene el tercer párrafo del Shemá, que recitamos cada mañana. Examinemos este hermoso pasaje con el objetivo de comprender mejor esta plegaria fundamental y aumentar nuestra intención al decirla.
"Dios le dijo a Moshé: 'Habla a los Hijos de Israel y diles que deben hacerse tzitzit en los bordes de sus vestimentas, por todas sus generaciones. Y colocarán sobre el tzitzit de cada esquina un hilo de lana azul turquesa. Esto será para ustedes tzitzit, para que lo vean y recuerden todos los mandamientos de Dios y los cumplan'”.
Según el famoso comentarista de la Torá, el Rashbam, los tzitzit están en nuestras vestimentas para que al ver los flecos recordemos los mandamientos. Nuestros sabios también comentan que la lana azul turquesa (tejelet) nos recuerda que Dios creó el mundo, ya que el color azul se asemeja al del mar, el mar refleja el color del cielo y el cielo nos recuerda a Dios. Los tzitzit actúan como recordatorios.
Somos seres humanos falibles; Dios entiende que no somos robots, con las mitzvot y la Torá siempre en la mente. Aunque las mujeres están exentas de esta mitzvá, Dios sabe que como seres humanos podemos cometer errores, pasar cosas por alto y olvidar, y por eso nos dio la mitzvá de los tzitzit, para servir como recordatorio: para mantener la práctica de las mitzvot en el primer plano de nuestra mente.
También podemos establecer nuestros propios recordatorios cuando sabemos que tenemos una debilidad en particular. Si cierto tipo de música despierta sentimientos o recuerdos poco ideales, podemos establecer recordatorios y límites para protegernos de seguir ese camino. Si hay un rasgo de carácter específico en el que estás tratando de trabajar (paciencia, control del enojo, compasión, etc.), escríbelo en tu espejo para verlo apenas te despiertes. ¡Dios entiende la psique humana, Él nos creó! Los recordatorios funcionan, ¡aprovéchalos!
"Y no exploren tras su corazón y tras sus ojos, tras los cuales se extravían".
¿Por qué dice primero que no sigamos al corazón y luego a los ojos? Primero vemos algo con los ojos, y luego lo deseamos con el corazón. Una posible razón podría ser que si nuestro corazón está lleno de gratitud, simjá (alegría) y satisfacción, entonces incluso si vemos algo objetivamente atractivo o tentador, no nos atraerá hacia el camino de los celos y la envidia. Cuando nuestros corazones están llenos de gratitud por todas nuestras bendiciones, podemos compartir la alegría ajena en lugar de volvernos celosos o resentidos. Enfócate en las bendiciones de tu vida, agradécele a Dios por ellas, trabaja en sentirte feliz y agradecido. Cuanto más te enfoques en lo que tienes, más feliz serás, y más querrá Dios darte.
"Para que recuerden y cumplan todos Mis mandamientos y sean santos para su Dios".
¿Cuál es el objetivo de las mitzvot? Las mitzvot nos transforman en personas santas. El estándar de santidad proviene de Dios. Algunos pueden preguntar: ¿de verdad importa si alguien ve mis codos? ¿Realmente le importa a Dios lo que como? La respuesta es sí. Al observar las mitzvot, nos estamos transformando en seres santos para Dios según Sus estándares, no los de la sociedad, las modas cambiantes o el intelecto humano. Sólo a través de las mitzvot podemos transformarnos en nuestra mejor versión posible y alcanzar nuestro máximo y más sagrado potencial. Cada vez que cumplimos una mitzvá, lenta y constantemente, gota a gota, nos estamos transformando en seres un poco más santos para nuestro Creador.
"Yo soy Dios, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto para ser tu Dios".
Dios se presenta como nuestro Dios. ¡Dios quiere una relación con nosotros! Dios nos salvó sacándonos de Egipto, de todos nuestros problemas. ¿Cuántas veces hemos estado en aprietos —grandes o pequeños— y Dios ha venido a rescatarnos una y otra vez, incontables veces, incluso en ocasiones en que ni siquiera de las que ni siquiera somos conscientes? ¿Cuál es el objetivo? ¿Por qué Dios nos alejó de todos nuestros problemas? ¡Para ser nuestro Dios! Para ser nuestro Dios y tener una relación con nosotros. Él quiere ayudarnos. Pongamos nuestra confianza en Él y sigamos viendo milagros.
Di este párrafo con más intención, usando algunas de las ideas mencionadas; enfócate en conectarte realmente con Dios.
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