El tratado más importante del Medio Oriente del cual nunca has oído hablar

16/05/2024

5 min de lectura

El 'Tratado de San Remo' redibujó el mapa de la región y sembró las semillas de conflictos geopolíticos de larga data.

Probablemente has oído hablar de la Declaración Balfour de 1917 o del Plan de Partición de la ONU de 1947. Pero es posible que no hayas oído hablar del Tratado de San Remo, creado en 1920, que transformó radicalmente el Medio Oriente y sembró las semillas de conflictos que reverberan hasta el día de hoy.

Un año y medio después del final de la Primera Guerra Mundial, las Potencias Aliadas victoriosas se reunieron en una villa en el norte de Italia para decidir el destino del derrotado Imperio Otomano y redibujar el mapa del Medio Oriente, que había sido parte de ese imperio. El resultado de esta conferencia fue el 'Tratado de San Remo', que se firmó el 24 de abril de 1920.

El Tratado de San Remo redibujó el mapa de la región, creando varios nuevos estados-nación y también sembró las semillas de conflictos geopolíticos de larga data. La decisión de otorgar a Gran Bretaña el mandato sobre Palestina, en particular, tuvo profundas consecuencias.

El contexto

En el corazón del Tratado estaba el desmantelamiento del Imperio Otomano. Las Potencias Aliadas, incluidas Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón (con diplomáticos estadounidenses presentes como observadores), se reunieron para discutir la división de los territorios otomanos después de la guerra. El resultado de esta conferencia dio forma a las fronteras políticas del Medio Oriente y sentó las bases para el establecimiento de muchos de los estados-nación, con la Sociedad de Naciones supervisando los mandatos confiados a potencias europeas específicas.

Después de la resolución del 25 de abril de 1920, de pie fuera de Villa Devachan, de izquierda a derecha: Matsui de Japón, el primer ministro británico Lloyd George, el conde Curzon, el diplomático francés Philippe Berthelot, el primer ministro Millerand, Vittorio Scialoja, y el primer ministro italiano Nitti.

El Imperio Británico emergió de la Primera Guerra Mundial como un actor importante en el Medio Oriente, y el Tratado de San Remo solidificó su influencia en la región. El Acuerdo Sykes-Picot de 1916, un entendimiento secreto entre Gran Bretaña y Francia, ya había delineado sus intenciones para la división del post-Imperio Otomano de la región. La Conferencia de San Remo llevó estos planes al dominio público y legitimó el control británico sobre Palestina.

Uno de los resultados más notables del tratado fue el establecimiento del sistema de mandatos, que otorgó ciertos territorios al control de potencias mandatarias: Gran Bretaña y Francia. La Sociedad de Naciones, la organización internacional formada después de la Primera Guerra Mundial, confió a Gran Bretaña y Francia la administración de varios territorios en el Medio Oriente. Estos mandatos sentaron las bases para la creación de varios estados modernos: Irak obtuvo la independencia del sistema de mandatos británico en 1932 y el mandato francés llevó a la creación de Líbano en 1943 y Siria en 1946.

En retrospectiva, está claro que la mayor debilidad del sistema de mandatos fue que la creación artificial de estos modernos estados del Medio Oriente se basó en gran medida en los intereses políticos, económicos e históricos de las potencias coloniales europeas. No tuvo en cuenta la historia pasada de la región ni las realidades religiosas, tribales o territoriales de las poblaciones indígenas. La terrible situación que vemos hoy en Líbano, Siria e Irak es, en muchos sentidos, producto directo de las decisiones miopes tomadas por estas potencias europeas hace 100 años.

El mandato británico en Palestina

Los británicos y franceses pueden no haber hecho el mejor trabajo al crear los nuevos estados árabes que surgieron después de la Primera Guerra Mundial, pero básicamente siguieron y cumplieron las decisiones tomadas en San Remo. Una de las disposiciones clave del tratado fue también el establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina. Pero eso no fue lo que sucedió. Fue la consecuencia de políticas y decisiones deliberadas tomadas por el gobierno británico, que se explicarán más adelante en este artículo, lo que llevó al fracaso de Gran Bretaña en cumplir con sus obligaciones, lo que resultó en consecuencias adversas duraderas para el establecimiento de un estado judío.

El Tratado de San Remo incorporó los principios de la Declaración Balfour de 1917, que había expresado el apoyo británico al establecimiento de un "hogar nacional para el pueblo judío" en Palestina hacia el final de la Primera Guerra Mundial. La Sociedad de Naciones otorgó a Gran Bretaña el mandato de supervisar la administración de Palestina y de implementar las disposiciones de la Declaración Balfour.

A pesar del respaldo explícito de un hogar nacional judío en Palestina, la administración del Mandato Británico fracasó en esta tarea, en gran parte debido al deseo de apaciguar a la mucho más grande población árabe del Medio Oriente. La implementación de políticas que obstaculizaban la inmigración y el asentamiento judío, contradecían el espíritu del mandato. Las restricciones en la compra de tierras por parte de los judíos y la introducción de cuotas para los inmigrantes judíos limitaron tanto el tamaño como el desarrollo de una comunidad judía próspera en Palestina y pusieron a los judíos que estaban allí en gran riesgo.

Un factor significativo que contribuyó al fracaso de los británicos en establecer un estado judío fue la creación de Transjordania (actual Jordania) en 1921. Originalmente destinada a ser parte del Mandato Británico para Palestina, Transjordania, que comprendía un asombroso 73% del territorio original en la orilla este del Jordán que estaba destinado únicamente al estado judío, fue separado y puesto bajo el gobierno del Emir Abdullah, el hermano de Hussein el Jerife Hachemita (gobernante) de La Meca. Esta decisión marcó un cambio dramático respecto al compromiso de establecer un hogar nacional judío, ya que redujo el territorio disponible para el asentamiento judío a una cuarta parte de la tierra original destinada en San Remo. El 27% restante del territorio, en la orilla oeste del Jordán, se dividiría entre los residentes judíos y árabes del área, dejando menos del 15% de lo que originalmente se había destinado en San Remo para un pequeño estado judío.

Este no fue el único intento británico de sabotear sus obligaciones del tratado. En vísperas del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno británico emitió el Libro Blanco de 1939. Esta declaración de política exterior británica limitaba la inmigración judía a Palestina a solo 75.000 en cinco años y luego llamaba a una cesación completa de toda inmigración judía después de cinco años. El momento no podría haber sido peor. En un momento en que los refugiados judíos buscaban desesperadamente refugio de los horrores de la persecución nazi y la mayoría de los países del mundo habían cerrado sus puertas, ni siquiera podían buscar refugio en su tierra histórica.

Delegados en la Conferencia de San Remo

A lo largo de la guerra, e incluso después del Holocausto, los británicos continuaron su política de bloquear la inmigración, interceptando barcos llenos de refugiados y evitando que ingresaran a Palestina. Esta política llevó a la muerte de un número incalculable de judíos que perecieron a manos de los nazis y también comprometió gravemente el equilibrio demográfico en la región y obstaculizó el desarrollo de un estado judío autosuficiente. Si no fuera por la presión mundial y la simpatía generada por el asesinato de seis millones de judíos, quién sabe si un estado judío hubiera llegado a existir.

La Conferencia de San Remo creó el tratado más significativo y transformador en la historia del moderno Medio Oriente. Si los británicos hubieran cumplido con sus obligaciones, como lo hicieron ellos y los franceses en otros lugares, la historia de Israel y el Medio Oriente probablemente habría sido muy diferente.

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Mario J Banchik
Mario J Banchik
1 día hace

La primera vez en mi vida (79) que accedo a esta información Debería difundirse más

Tabita
Tabita
2 días hace

La Corona británica como un pulpo, metiendo sus patas inmundas por todo lado, tomando territorios que no le pertenecen y subyugándolos bajo su dominio, Nunca le ha importado las consecuencias de sus actos en pro de sus intereses.

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