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En busca de los judíos que fueron salvados por el ángel de Budapest

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21/11/2022 | por Yvette Alt Miller

El diplomático español Ángel Sanz Briz salvó a 5.000 judíos. Ahora España intenta contactar a sus descendientes.

En 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial arrasaba por Europa, España cambió al personal en su embajada en Hungría, elevando a un desconocido agregado comercial de 33 años como jefe de la delegación. Este cambio de personal tuvo efectos de largo alcance, eventualmente permitiendo que 5.000 judíos se salvaran del Holocausto en Hungría.

El nombre del joven diplomático era Ángel Sanz Briz, pero para muchos judíos húngaros se volvió conocido como “El ángel de Budapest”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, España estaba aliada con la Alemania nazi. España entró al campo de batalla en 1936, cuando dos militares, uno de ellos el general Francisco Franco, lanzaron un golpe de estado para derrumbar el gobierno democrático español. Esto dio como resultado una feroz guerra civil, en la que tanto Adolfo Hitler de Alemania como Benito Mussolini de Italia apoyaron militarmente a Franco. La lucha continuó durante tres años y atrajo a combatientes de todo el mundo. Se estima que 200.000 personas murieron durante los sangrientos años de la guerra civil en España.

Ángel Sanz Briz

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el general Franco, para entonces el indiscutible líder fascista de España, se alió con la Alemania nazi. Sólo había unos cuantos miles de judíos en España en los años 30 (gran parte de la pequeña comunidad judía estaba formada de judíos alemanes que huyeron de Alemania cuando Hitler subió al poder en 1933). Prácticamente todos los judíos que vivían en España se marcharon durante la guerra civil. Una vez que Franco se convirtió en líder, cerró formalmente todas las instituciones judías que quedaban en España.

Sin embargo, los judíos europeos seguían tratando de entrar a España, ya que era un lugar relativamente seguro durante la guerra. Se piensa que después de que Alemania conquistara Francia en 1940, entre 20.000 y 30.000 judíos huyeron hacia el oeste, a España. Muchos de estos judíos tenían visas para otros países y pudieron salir de puertos españoles para comenzar nuevas vidas fuera de Europa (Eso ocurrió con mi abuelo. Él y su esposa hicieron un largo y peligroso viaje de Austria a España en 1940. Ellos tenían visa para entrar a los Estados Unidos y eventualmente pudieron salir en un barco desde un puerto español en 1941).

Sin embargo, Franco no era amigo de los judíos. A los judíos sin visa que entraron a su país los detuvo en el campo de concentración Miranda de Ebro y envió a muchos de regreso a la Francia ocupada por los nazis. Franco también ordenó que los oficiales locales crearan una lista de 6.000 judíos que vivían en España y le entregó esa lista a Heinrich Himmler, el líder de la SS y el arquitecto de la “solución final” de los nazis.

En algunos casos, España protegió a algunos judíos. Entre 1942 y 1944, más de 7.000 refugiados judíos recibieron permiso temporal para residir en España. Aproximadamente 4.000 judíos españoles fueron atrapados en países ocupados por los nazis, y los diplomáticos españoles recibieron la orden de protegerlos y ayudarlos. Sin embargo, en enero de 1943, cuando Hitler le ordenó a España sacar a todos sus ciudadanos judíos de las naciones ocupadas por los nazis, Franco se aseguró que los retrasos burocráticos lograran que sólo 800 ciudadanos judíos españoles fueran exitosamente repatriados a España.

Para Ángel Sanz Briz, las acciones tibias de España para ayudar a los judíos españoles no eran suficientes. Después de que Alemania invadiera Hungría en marzo de 1944, la considerable comunidad judía de Hungría (casi tres cuarto millón de judíos), se encontró en peligro inmediato. Entre el 15 de mayo y el 9 de junio de 1944, oficiales húngaros, actuando bajo instrucciones de la SS alemana, deportaron alrededor de 440.000 judíos húngaros. La mayoría fueron enviados al campo de exterminio Auschwitz-Birkenau, en donde los asesinaron al llegar.

El ángel entra en acción 

Durante esta época de matanza y horror, Ángel Sanz Briz pidió permiso a los oficiales húngaros locales para dar pasaportes españoles a 200 judíos de origen español, extendiendo a ellos de esta manera la protección diplomática de España. Los oficiales locales accedieron, pero en vez de detenerse ahí, Sanz Briz siguió entregando pasaportes españoles.

“Logré que el gobierno húngaro autorizara la protección de España para 200 judíos sefaraditas”, escribió Sanz Briz en un informe a sus jefes en España, en diciembre de 1944. “Luego convertí esas 200 unidades en 200 familias; y esas 200 familias se multiplicaron indefinidamente, a través del simple procedimiento de no expedir ningún salvoconducto a judíos con un número mayor a 200”. Al tener estos pasaportes y protección oficial de España, muchos cientos de judíos se salvaron de los horrores infligidos a otros judíos húngaros.

“Él agregó letras a cada número, utilizando todo el alfabeto”, Juan Carlos Sanz Briz, hijo de Ángel Sanz Briz. Cada documento oficial que Sanz Briz emitía contenía varios subtítulos y protegía a muchos judíos. También emitió cerca de 2.000 cartas de protección prometiendo ayuda diplomática española para los judíos.

Advertir a los judíos sobre Auschwitz

Sanz Briz también comenzó a reenviar información a España detallando las atrocidades nazis. Uno de sus contribuciones más importantes para difundir información de la gran máquina asesina nazi, fue difundir el informe Vrba-Wetzler a través de canales oficiales.

Este informe era un documento escalofriante creado por dos prisioneros judíos eslovacos, Alfred Wetzler y Walter Rosenberg (quien adoptó el alias Rudolf Vrba). El 7 de abril de 1944, Weltzer y Vrba lograron escapar de Auschwitz. Cada uno había pasado alrededor de dos años en ese infierno y querían desesperadamente advertir a todas las comunidades judías sobrevivientes sobre lo que estaban haciendo los nazis. Ellos escribieron un plano detallado de Auschwitz, describiendo su distribución y funciones, y lo contrabandearon a un grupo judío en Eslovaquia.

Rudolf Vrba

El informe fue traducido a muchos idiomas y circuló entre la comunidad judía de Hungría. Pocas personas parecieron prestar atención a ese informe crucial, hasta que Sanz Briz reconoció su importancia y lo envió al gobierno en España. El informe eventualmente fue reportado en la prensa suiza, logrando un breve cese en las deportaciones de los judíos húngaros bajo las órdenes del Almirante Miklos Horthy, quien lideró Hungría entre 1920 y 1944 (Horthy fue destituido por un golpe de estado el 15 de octubre de 1944 por el Partido de la Cruz Flechada. Las deportaciones de los judíos húngaros volvieron a comenzar poco después del golpe).

Dar refugio a los judíos

Con los judíos de Hungría una vez más en grave peligro, Sanz Briz tomó la decisión de darles refugio en la embajada española de Budapest, pagando sobornos a oficiales del Partido de la Cruz Flechada para que miraran hacia otro lado. Muy pronto, los oficiales húngaros forzaron a los judíos a vivir en áreas de gueto y atacaban impunemente a los judíos en la calle. Sanz Briz rentó once edificios de departamentos en los cuales dio refugio aproximadamente a 5.000 judíos. También convenció a la Cruz Roja para poner carteles en español en los hospitales y orfanatos en Budapest, haciendo que los edificios tuvieran un aire de estar bajo la protección oficial de España. Pronto, hubo muchas “casas españolas” ofreciendo refugio y relativa seguridad a los judíos de Budapest.

Uno de los judíos que vivió en una “casa española” rentada por Sanz Briz fue Jaime Vandor. En el año 2013, él describió esto para la radio pública española RNE. “Éramos 51 personas viviendo en un departamento de dos habitaciones y media. Estábamos amontonados, hambrientos y con frío, infestados de pulgas. Obviamente la higiene era terrible, con tantas personas usando sólo un baño. Pero lo peor era el miedo, el miedo a la deportación”.

A pesar de las terribles condiciones de vida, al menos cuando estaban dentro del departamento protegido por España estaban a salvo de las redadas nazis. Dado que cualquier judío que saliera de los edificios enfrentaba la amenaza de ser atacado o arrestado, Sanz Briz arregló que llevaran comida y suministros a los judíos que el protegía.

Raoul Wallenberg

Ángel Sanz Briz no fue el único diplomático extranjero que emitió documentos para proteger a los judíos húngaros. El diplomático sueco, Raoul Wallenberg, estableció hospitales, orfanatos y comedores comunitarios para los judíos húngaros y emitió más de 100.000 documentos suecos protegiendo a los judíos húngaros. Él también estableció 30 refugios para que vivieran judíos bajo la protección sueca. Carl Lutz, el cónsul general de la delegación suiza en Budapest, emitió cerca de 50.000 certificados de emigración, prometiendo que los judíos que los tuvieran emigrarían a Palestina y poniéndolos bajo protección diplomática suiza.

Los judíos locales llamaban a estos esfuerzos para salvar sus vidas el “gueto internacional”. Decenas de miles de judíos húngaros sobrevivieron el Holocausto porque recibieron documentos oficiales de estos países principalmente neutrales, protegiéndolos de la deportación.

El reemplazo del ángel

A finales de 1944, a medida que las tropas soviéticas avanzaban hacia Budapest, el gobierno español le ordenó a Sanz Briz que regresara a casa. España había ayudado a las tropas nazis a luchar en el frente oriental y sentían que en represalia los soviéticos arrestarían o ejecutarían a los oficiales españoles. Ángel Sanz Briz regresó a Madrid, pero ese no fue el fin de su trabajo en Budapest.

Uno de los hombres a quien le había dado un pasaporte español era un exsoldado fascista italiano llamado Giorgio Perlasca, que había sido testigo del trato de los judíos en Yugoslavia y quería ayudar. Él trabajó para Ángel Sanz Briz en Budapest, visitando a los judíos que vivían en las casas refugio y ayudando a los refugiados. Después de que los representantes diplomáticos de España dejaran Budapest, Giorgio Perlasca hizo una movida muy osada: falsificó documentos que lo nombraban a él como el nuevo dirigente de la embajada española y se presentó a los oficiales locales húngaros como el remplazante de Sanz Briz.

Giorgio Perlasca

Su estrategia funcionó. Le permitieron a Perlasca continuar con el trabajo de Sanz Briz y seguir cuidando a los más de 2.000 judíos que aún vivían en las “casas españolas” alrededor de la ciudad. Se fue a la bancarrota comprando suministros y comida para los judíos y presionó a oficiales locales para mejorar las condiciones de los ciudadanos judíos que quedaban en la ciudad, particularmente a los niños judíos. El 6 de enero de 1945, justo antes de la llegada de las fuerzas soviéticas a Budapest, Perlasca se unió a Raoul Wallenberg y Carl Lutz en una reunión con el ministro del interior de Hungría. Los tres hombres amenazaron al ministro húngaro con represalias de los aliados si seguían adelante con sus planes de liquidar los guetos judíos que quedaban en Budapest y atacaban las casas refugio que ellos habían establecido para los judíos por toda la ciudad. (Sus amenazas funcionaron y los sobrevivientes que quedaban no fueron asesinados).

Ángel Sanz Briz fue nombrado un Justo de las Naciones por Yad Vashem en 1966, cuando aún estaba vivo (falleció en 1980 a los 70 años). Pero el general Franco, el autoritario y fascista gobernante de España, le prohibió ir a Jerusalem a recibir el honor. “Nunca hablé con él sobre este tema”, explicó Juan Carlos Sanz Briz, el hijo de Ángel Sanz Briz. “Debe haber sufrido mucho, pero no nos dijo eso… Era un talentoso diplomático que puso los derechos humanos antes de la ley y fue uno de los primeros diplomáticos en usar la inmunidad diplomática para proteger refugiados”.

En 1988, también Giorgio Perlasca fue honrado por Yad Vashem como un Justo de las Naciones.

España reconoce su valentía

Después de muchos años de silencio, en el 2021 España finalmente decidió reconocer la valentía de Ángel Sanz Briz e intentar localizar a los descendientes de los muchos judíos que él salvó. El Centro Sefarad-Israel, que forma parte del ministerio de relaciones exteriores de España, utilizó archivos del gobierno español para rastrear a los judíos que su misión diplomática salvó en Budapest. “Para él, el principio de humanidad prevaleció ante el principio de legalidad”, declaró Miguel de Lucas, quien encabeza el Centro Sefarad-Israel.

El Centro Sefarad-Israel reveló los nombres de algunos de los judíos que Ángel Sanz Briz salvó en las redes sociales bajo el hashtag #LaListaSanzBriz. “Con esta iniciativa, el Centro Sefarad-Israel pretende localizar a personas que pueden haber sido salvadas por Sanz Briz o a sus descendientes. De esta forma, los testimonios de sus familias pueden servir para destacar los esfuerzos realizados por el diplomático y su equipo, completando así su legado”.

Mientras tanto, se le pide a todos los que hayan sido salvados por Sanz Briz que envíen un correo electrónico al Centro Sefarad-Israel a lalistasanzbriz@sefarad-israel.es. Se puede encontrar más información sobre este proyecto en el sitio web del Centro.

En nuestro momento más oscuro, diplomáticos como Ángel Sanz Briz trabajaron para salvar las vidas de nuestras familias y nuestros hermanos judíos. De nosotros depende asegurarnos que su valentía, y las historias de los miles de judíos que fueron salvados, no sean olvidadas.




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