Qué haría si yo fuera judío


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Consejos prácticos para superar tu miedo de comprometerte al matrimonio por miedo al divorcio.
En el mundo actual de las citas, no es nada fácil ser un soltero judío. Tenemos este increíble contexto cultural de que lo más importante es la familia y asentarse, pero también nos rodea toda la realidad del divorcio. Quieres encontrar la otra mitad de tu alma, pero también estás un poco asustado.
Cuando miras a tu alrededor, ves que el divorcio ocurre también en nuestra comunidad. Es difícil de aceptar y pone nerviosos a muchos solteros a la hora de entrar en una relación.
Es loco cómo ese miedo puede confundir tu cabeza, incluso cuando estás con alguien realmente especial. Imagina esto: estás en una cita, disfrutando de una agradable cena con alguien que parece genuinamente agradable. Todo va bien hasta que una pequeña voz en tu mente susurra: “¿Y qué si no funciona? ¿Y si terminamos como esas parejas que no lo lograron?” De pronto, la encantadora conversación se siente un poco más pesada.
Bienvenido al club de “¿Qué pasa si llegamos a divorciarnos?”. Es un club bastante concurrido entre los judíos solteros hoy en día, y no llama la atención que sea así. Todas las historias de separaciones que flotan alrededor son suficientes para hacer que uno se pregunte si “felices para siempre” es sólo algo de los cuentos de hadas.
Pero esta es la exclusiva: por cada triste historia de separación, hay montones de parejas felices ahí afuera. Aún están enamorados, criando hijos, celebrando aniversarios y logrando discutir sobre a quién le toca sacar la basura después de 35 años juntos.
¿Cómo puedes saber si estás permitiendo que este miedo te convierta en un loco con fobia al compromiso? Aquí hay algunas señales:
Pero no te preocupes, tengo algunos consejos para ayudarte a superar esta montaña:
El amor es complicado, impredecible y a veces simplemente aterrorizante. Pero también es bastante increíble cuando le das una oportunidad. Observa a las parejas de tu comunidad que prosperan: los abuelos que se siguen dando la mano, las parejas que se ríen juntos después de décadas de matrimonio, y aquellas que no se dieron por vencidos incluso cuando las cosas se pusieron difíciles.
El matrimonio es como un largo viaje sin GPS. Te equivocarás de salida, discutirás sobre direcciones y ocasionalmente querrás dejar a tu pareja en la parada. Pero también se trata de crear un lenguaje compartido de chistes internos y sonrisas secretas.
La belleza del matrimonio está en su habilidad de transformarnos en mejores versiones de nosotros mismos. Nos enseña paciencia (como cuando tu pareja tarda una hora intentando estacionar en paralelo), perdón (por la inevitable abolladura en la puerta del auto) y altruismo (dejarlo comerse el último bocado de tu postre favorito).
Se trata de pasar juntos tormentas y salir más fuertes del otro lado. A fin de cuentas, el matrimonio es sobre dos personas imperfectas decidiendo ser imperfectas juntas.
Evitar las elaciones para evadir un potencial sufrimiento significa perderse todas las experiencias maravillosas que vienen con ellas. Por lo tanto, sal con el corazón abierto y un espíritu esperanzado. Después de todo, ¡no puedes encontrar tu bashert si te quedas escondido en casa comiendo helado!
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