Estados Unidos cumple 250 años


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Tus hábitos, valores y crecimiento están moldeados por las personas que te rodean. Elige tus influencias con sabiduría e incrementa drásticamente tus probabilidades de éxito.
¿Quieres incrementar de manera significativa tus probabilidades de éxito prácticamente en cualquier área de la vida? Aprovecha el poder de rodearte de las personas adecuadas.
Maimónides escribe: “Es natural que el carácter y las acciones de una persona sean influenciados por sus amigos y compañeros, y que siga las normas de conducta del lugar. Por lo tanto, uno debe asociarse con los justos y estar constantemente en compañía de los sabios, para aprender de sus acciones”.
Ser influenciado no es una debilidad. Es una realidad que puedes utilizar poderosamente para tu crecimiento.
Vivimos en una cultura obsesionada con ser influencers, acumular seguidores, construir plataformas, dejar nuestra huella. Pero el judaísmo enseña que el verdadero poder no está en a quién influyes, sino en a quién permites que te influya.
Aquí tienes un ejemplo concreto. Imagina que intentas ponerte en forma. Sabes lo que necesitas hacer para lograrlo: hacer ejercicio con regularidad, comer mejor, mantener la constancia. Pero cada mañana suena el despertador y tu cama se siente demasiado cómoda.
Ahora imagina que te unes a un grupo de entrenamiento. Tres mañanas a la semana te reúnes con las mismas personas que también están trabajando en su salud. Sara siempre llega quince minutos antes. David comparte recetas saludables en el chat del grupo. Rajel publica mensajes de aliento cuando alguien falta a una sesión.
Aún tienes que hacer el trabajo duro. Eres tú quien debe levantarse de la cama y esforzarse durante el entrenamiento. Pero su influencia positiva te impulsa. La mañana en la que quieres faltar, recuerdas que Sara lo notará. Cuando te tienta la comida rápida, recuerdas el entusiasmo de David. Cuando sientes ganas de rendirte, el ánimo de Rajel resuena en tu mente.
El esfuerzo sigue siendo exigente, pero ya no cargas el peso tú solo. Sus estándares se convierten en tus estándares. Su compromiso alimenta el tuyo. Lo que parecía imposible en aislamiento se vuelve alcanzable en comunidad.
Un estudio de Harvard que siguió a más de 12.000 personas durante más de 30 años obtuvo resultados contundentes: si tu mejor amigo es físicamente activo, casi se triplica la probabilidad de que tú también lo seas. Tener un mejor amigo con excelentes hábitos alimenticios te hace cinco veces más propenso a comer bien, un predictor más fuerte que tu propio historial familiar.
Si la influencia social es tan poderosa en relación con la salud física, imagina su impacto en tu vida espiritual y en el desarrollo de tu carácter.
Elige algo en lo que estés trabajando ahora mismo. Tal vez sea estudiar de forma consistente, mejorar tu paciencia, fortalecer las relaciones familiares o esa meta de salud en la que has estado pensando.
Pregúntate: ¿De quién podrías rodearte para ayudarte a motivarte e inspirarte?
Esta semana toma una acción concreta. No te limites a pensarlo, contacta a alguien, únete a ese grupo, preséntate a esa clase. Da un paso para rodearte de la influencia que deseas en tu vida.
Piensa proactivamente en quién puede influenciarte.
Cuando te rodeas de personas que sobresalen en un área en la que quieres crecer, sus victorias te inspiran. Sus luchas te recuerdan que el crecimiento es un proceso. Su presencia crea responsabilidad sin juicio y aliento sin presión.
Vas a ser influenciado; ese es un hecho no negociable. La única pregunta es si serás intencional al elegir esas influencias o si lo dejarás al azar.
Por lo tanto, rodéate deliberadamente de excelencia y aumenta tus probabilidades de éxito.
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