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Esta pareja es responsable de más de 2.000 adopciones judías

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03/07/2022 | por Sara Pachter

Después de perder un bebé, Steve y Vicky Krausz entraron al confuso laberinto de la adopción. Ellos decidieron cambiar algo.

En un momento de su tercer embarazo, Vicky Krausz no sintió ningún movimiento fetal. Rápidamente fue al hospital con su esposo, Steve. En una cirugía de emergencia dio a luz a un bebé sin vida.

Increíblemente, el médico que la atendió estaba bajo la influencia de drogas y descuidadamente lastimó su útero de forma tan profunda que luego le informaron que no podría tener más hijos.

Con este triste diagnóstico de infertilidad secundaria, Steve y Vicky comenzaron el camino de la adopción y se quedaron estupefactos ante todo el papeleo necesario. Cuando llegó el momento de elegir su religión, las únicas dos casillas a elegir eran católica o protestante. Muy pronto quedó en evidencia que sería imposible adoptar un bebé judío.

Muy pronto quedó en evidencia que sería imposible adoptar un bebé judío.

Con sus esperanzas aplastadas, Vicky comenzó a sentirse deprimida y necesitaba una distracción. Ella se anotó en un curso llamado "Producción avanzada de radio". Esta clase requería que difundiera una entrevista de cinco minutos. La persona a quien iba a entrevistar canceló su compromiso a último momento, y este inconveniente terminó cambiando por completo la vida de Vicky.

Desesperada por encontrar un reemplazo, encontró un grupo de apoyo a la adopción y entrevistó a la directora de la organización. En el curso de la entrevista, Vicky compartió los desafíos que ella enfrentó como judía cuando aplicó para adoptar un niño.

Dos días más tarde, la mujer a quien había entrevistado la llamó por teléfono y le dijo: "Casualmente hay un niño judío que necesita un hogar, Si estás interesada llama a este número hoy hasta las 10 de la noche".

Los Krausz aprovecharon la oportunidad. Después de un año y medio de trámites y papeleos, esa bella beba judía finalmente se convirtió en parte de la familia Krausz. La misma noche en que se finalizó la adopción en la corte, Vicky quedó embarazada de forma natural. Diez meses más tarde dio a luz a una beba completamente sana. Subsecuentemente adoptaron otros dos niños con necesidades especiales, expandiendo la familia Krausz a seis hijos.

Mientras esperaban finalizar el trámite de adopción, recibieron llamados de otras familias. "Escuchamos que están adoptando un bebé judío, pero a nosotros nos dijeron que no hay niños judíos. ¿Pueden ayudarnos?"

Y siguieron recibiendo llamados: "En Nuevo México hay una niña judía que necesita una familia… una adolescente en Nueva York… un niño pequeño en Florida…".

Los Krausz vieron que eran necesario responder a una necesidad y comenzaron a conectar a estas familias. Ellos consultaron con diversas organizaciones judías con la esperanza de crear un programa oficial, pero nadie pensó que fuera un emprendimiento rentable y que valiera la pena la inversión de tiempo y recursos. Una organización sin fines de lucro les respondió: "No podemos cobrar 25 mil dólares para ubicar a un niño con necesidades especiales o un adolescente. Nuestro foco es ganar suficiente dinero para pagar nuestros salarios. Lo sentimos".

Hasta la fecha, los Krausz encontraron hogares para más de 2.000 niños

Tras repetidos rechazos, Steve y Vicky decidieron crear ellos mismos una organización. Ellos crearon JCAN (Jewish Children’s Adoption Network), la red de adopción de niños judíos, la única organización que en ese momento ayudaba a las familias judías a adoptar niños judíos. La mayoría de los niños que ellos ubicaron tienen necesidades especiales. El primer año operaron con un modesto presupuesto de $11.000 y colocaron a 99 niños judíos. Al año siguiente ubicaron a 200 niños. Hasta la fecha, encontraron un hogar para más de 2.000 niños.

Steve con su hijo Rafi en su bar mitzvá

Ellos trabajan voluntariamente día a día con la satisfacción de saber que están cumpliendo su misión en la vida. A lo largo del proceso vieron claramente la intervención Divina.

Recibieron los nombres de once niños que necesitaban un hogar, incluido un bebé que había nacido sólo con un tronco encefálico, pero sin cerebro. Pudieron acomodar a los otros diez niños, pero no al bebé. Nunca supieron qué fue de ese bebé.

Algunos meses después, Vicky habló en una conferencia sobre adopción en Las Vegas. Allí se hizo amiga de una descendiente de nativos norteamericanos que habló de una ley federal que declara que si un niño es 1/16 parte nativo norteamericano, uno puede obtener permiso para adoptar al niño en la tribu del niño. Aunque no relevante para JCAN, Vicky pensó que ese dato era interesante y se mantuvo en contacto con su nueva amiga.

Poco después de la conferencia, los Krausz recibieron una llamada respecto a una joven judía que estaba embarazada de un joven nativo norteamericano. Con la ayuda de la amiga de Vicky, los Krausz recibieron permiso de la familia nativa norteamericana para que el niño fuera adoptado por una familia judía.

Steve y Vicky con su hijo Rafi

El verano siguiente, la Sra. Krausz asistió a otra conferencia y vio a la misma oradora nativa norteamericana empujando un cochecito de bebé. "No sabía que tuviste un bebé. ¡Felicidades!", exclamó Vicky.

Resultó que ella había adoptado al bebé judío que había nacido sin cerebro.

La mujer le dijo: "Me dijeron que no vivirá mucho tiempo, y como es una adopción a corto plazo sentí que podría hacerlo".

Lamentablemente el bebé falleció una semana después de la conferencia y los Krausz recolectaron dinero para brindarle un entierro judío y que dijeran por él Kadish. Todo se fue acomodando a partir de ese encuentro "fortuito".

El momento de mayor orgullo para Steve tuvo lugar hace 20 años.

"Recibí una llamada de una mujer de 42 años que estaba embarazada. El médico le explicó que había una translocación cromosómica, que implicaba que había un 7% de probabilidades de que el bebé fuera discapacitado y una alta probabilidad de infertilidad. El médico alentaba el aborto y la mujer estaba muy confundida y no sabía qué hacer".

Él le prometió: "Si el bebé es discapacitado y no puedes mantenerlo contigo, yo le encontraré una familia. Esa es mi garantía".

Steven le dijo: "Dada tu edad, existe un 6% de anormalidad en CUALQUIER embarazo. Si yo te dijera que tienes un 93% de probabilidades de ganar la lotería, ¿guardarías tu boleto?".

Él le prometió: "Si el bebé es discapacitado y no puedes mantenerlo contigo, yo le encontraré una familia. Esa es mi garantía".

Ella decidió no hacer el aborto. El bebé nació completamente sano. Cada año, esta mujer le envía a Steve fotografías y le agradece por sus palabras que le cambiaron la vida.

El judaísmo considera la adopción como un enorme acto de bondad. "Me encanta ayudar a otras familias y niños", dijo Steve. "Si puedo ayudar a alguien a tener una vida mejor, ese es para mí el mejor sentimiento. Cuando ayudo a un niño, se trata de todo un universo. A fin de cuentas, hay más de una forma de salvar una vida".


Crédito de la foto: Gabe Pierce, Unsplash.com



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