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¿Existe realmente el libre albedrío?

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12/05/2022 | por Rav Benji Levy

¿Qué tan responsable eres de tus decisiones? Cuando debes elegir, ¿qué tanto dependen las cosas de ti?

¿Elegiste leer este artículo o algún algoritmo te hizo caer en él? ¿Por qué estás usando esa ropa en particular en este momento? ¿Por qué decidí escribir esto en lugar de hacer otra cosa? ¿Existe realmente el libre albedrío, nuestra capacidad para elegir libremente entre diferentes opciones sin que ninguna fuerza exterior predestine nuestra decisión? ¿Deciden las personas entre derecha e izquierda, bien y mal, chocolate y vainilla? Los filósofos debatieron sobre esto desde tiempos antiguos. Hay tres escuelas principales de pensamiento: determinismo, libertarismo y compatibilismo. Consideremos lo que significan y su importancia en nuestra vida.

Los deterministas absolutos creen que no actuamos con libertad. Platón argumentó que nuestras acciones son determinadas por nuestros impulsos, nuestras condiciones y muchas otras cosas. Charles Darwin habló sobre factores biológicos y evolutivos, Karl Marx describió limitaciones económicas, Sigmund Freud desarrolló teorías basadas en motivaciones inconscientes y, más recientemente, Rene Gerard dijo que copiamos lo que nos rodea. En resumen, los deterministas creen que la culpa de tus problemas de desidia puede atribuirse a casi todo MENOS a ti. ¡Felicitaciones! Ahora puedes abusar de Netflix sin cargo de conciencia en lugar de hacer más ejercicio; después de todo, no tienes otra alternativa.

Immanuel Kant toma una postura opuesta, con una opinión más liberal. En general, su entendimiento dice que, si el libre albedrío no existiera, tampoco existiría la responsabilidad social. Sin culpabilidad no habría sistemas de justicia y, sin justicia, habría caos y anarquía. Para los libertarios, la responsabilidad por nuestras elecciones es obvia: tú eliges ver televisión en lugar de ser voluntario en un refugio para cachorros, y eres responsable de tu decisión.

Gottfried Leibniz toma la llamada postura compatibilista: tenemos libertad y libre albedrío, pero tomamos decisiones dentro de un marco determinado por influencias externas. Sólo tú decides quedarte despierto hasta las 5 de la mañana viendo la última temporada de tu serie favorita, PERO como la serie está en boca de todos y todo el mundo está pendiente de ella, ya estás viendo comentarios en Internet que revelan el final de la temporada, y en YouTube ya hay entrevistas con todo el elenco. De todos modos, sigues tomando la decisión de quedarte despierto hasta tarde cuando al otro día tienes muchísimas cosas para hacer.

Existe realmente el libre albedríoCrédito fotografía: Unsplash.com, Mesut Kaya

Entonces, ¿cuál es la respuesta correcta? ¿Qué tiene más sentido? Antes de sacar conclusiones, veamos si los filósofos judíos tienen algo interesante para decir sobre el tema (y te sorprenderá descubrir que hay muchas opiniones diferentes, por lo que elegiré una que se alinea con cada categoría).

Rav Mordejai Yosef Leiner afirma que el libre albedrío es una ilusión. Dios controla todo y, por lo tanto, todo lo que decimos o hacemos ya está predeterminado. Por otro lado, Rav Yosef Albo tiene un enfoque más libertario: mientras haya opciones, tenemos la posibilidad de elegir, más allá de lo mucho que nos desafíen nuestra predisposición, el entorno y otras influencias.

Maimónides tiene un enfoque más compatibilista. Tenemos libre albedrío en las decisiones individuales, pero estamos sujetos al determinismo social. Nuestro entorno nos afecta, y Maimónides nos alienta a elegir entornos positivos que tengan una mayor probabilidad de producir resultados positivos. Es como te dijeron siempre tus padres: escoge a tus amigos con sabiduría y escucha siempre a Maimónides, porque era doctor Y rabino.

¿Y qué rol tiene Dios? ¿Tiene Dios algún rol? Es cierto, sin dudas Dios sabe lo que vas a elegir, pero sigues teniendo la posibilidad de elegir.

Quien eras, eres y serás pueden separarse, el fracaso nunca es fatal y siempre podemos comenzar desde cero.

Entonces tomamos decisiones, y algunas de esas decisiones son malas porque somos humanos. Y algunas de esas decisiones parecen imposibles de corregir. Uno de los principios fundamentales del judaísmo es la capacidad para comenzar de nuevo. Quien eras, eres y serás pueden separarse; el fracaso nunca es fatal y siempre podemos comenzar desde cero.

Existe realmente el libre albedríoCrédito fotografía: Unsplash.com, Timo Stern

Rav Eliahu Dessler desarrolló una idea llamada "el punto de libre albedrío". Todos tenemos un "punto de elección", incluso si no somos conscientes de ello. Los factores que nos llevan a nuestro "punto de elección" son deterministas, pero una vez que llegamos allí tenemos todo el poder. Nosotros elegimos, nadie lo hace por nosotros. Por ejemplo, para la mayoría de las personas no robar no representa un desafío exageradamente grande. Pero quien fue condicionado para robar puede encontrarse en la situación en que lo desee con desesperación o que sepa que nunca lo atraparán. Puede que los factores deterministas hayan moldeado todo lo que llevó a ese punto, pero la libertad para robar o no continúa allí. Si, sólo por diversión, tuviéramos que calificar a dos personas, una que fue criada en un ambiente de robos y otra que no, diríamos que la persona que lucha contra sus factores deterministas recibe más puntos. Debemos ser responsables de nuestras acciones y reconocer que, si bien la cantidad de opciones es limitada, nosotros elegimos con cuál nos quedamos.

Debemos ser responsables por nuestras acciones y reconocer que, si bien la cantidad de opciones es limitada, nosotros elegimos con cuál nos quedamos.

Rav Dessler no sólo era filósofo, también se especializó en ética. Por lo tanto, mientras que entendió que las personas se encontrarán con ciertos "momentos de decisión", también desafió a las personas a trabajar en sí mismas y a alcanzar un nivel en el que las decisiones moralmente problemáticas sean cada vez más difíciles de tomar. Victor Frankl escribió una de mis citas favoritas: "Entre estímulo y respuesta hay espacio. En ese espacio está nuestra capacidad para elegir nuestra respuesta. De nuestra respuesta dependen nuestro crecimiento y nuestra libertad". La experiencia de Frankl en Auschwitz fue un infierno que lo inspiró para desarrollar esta idea. En el campo de concentración, la libertad y la identidad de las personas fueron limitadas al máximo y, de todos modos, en esta situación tan dura Frankl vio lugar para decidir. Afirmó que nadie, ni siquiera aplicando tanta crueldad sobre sus víctimas, puede determinar la actitud del individuo ante la situación. Hasta un prisionero tiene un "punto de elección", la opción de sentir esperanza o darse por vencido.

Hay tantas cosas en el mundo que no podemos cambiar, pero igualmente hay elementos de libertad en todos lados. No decidimos ni dónde nacimos ni quiénes somos, pero siempre podemos decidir en quién nos convertiremos. La decisión es nuestra.


Crédito imagen principal: Unsplash.com, Jukan Tateisi




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