Fue asesinado el 7 de octubre y nunca supo que su esposa estaba esperando a su primer hijo

23/03/2026

5 min de lectura

Eliran Abergel fue asesinado el 7 de octubre. Después de muchos tratamientos de fertilidad, él nunca llegó a saber que su esposa estaba esperando a su hijo primogénito.

Eden Abergel, de 29 años, perdió a su esposo Eliran el 7 de octubre en el Kibutz Beeri. Ella quiere que el mundo conozca su historia y cómo su impacto continúa incluso después de su muerte.

Eden y Eliran se conocieron en el ejército. "Desde el momento en que lo vi, sentí mariposas", dice Eden. "Era carismático, cálido, lleno de vida. Siempre pensando en los demás antes que en sí mismo".

Él le dio confianza, fe en sí misma y amor incondicional. Estuvieron juntos nueve años, casados dos, y deseaban desesperadamente formar una familia. Los tratamientos de fertilización in vitro fueron difíciles, pero Eliran nunca faltó a una cita y nunca soltó su mano. "Estábamos juntos en esto", dice Eden.

Eden and Eliran

Un hombre que engañó a la muerte

La vida era ocupada. Eden trabajaba como trabajadora social con niños que no podían vivir en sus casas y Eliran trabajaba en Matpa, la policía especial nacional. El trabajo de Eliran era muy peligroso. Enfrentaba terroristas, poniendo su vida en riesgo incontables veces y sobreviviendo a numerosos momentos críticos. Una vez le dijo a Eden: “Quiero añadir el nombre Jai, 'vida', a mi nombre, porque sentí que Dios me salvó muchas veces”.

Cada día él usaba dos collares, uno con el versículo: “Aunque camine por el valle de la sombra de la muerte, no temeré, porque Tú estás conmigo”, y otro que decía "Jai".

Los dos collares de Eliran

Eliran había planeado cambiar su nombre oficialmente, pero quería esperar hasta después de su viaje de aniversario a Barcelona. “Él sabía que sería complicado con el pasaporte y no quería arriesgarse con el control fronterizo”. Su segundo aniversario de casados fue el 6 de octubre del 2023. Planeaban salir la semana siguiente, pero nunca tuvieron la oportunidad.

El 7 de octubre

La mañana comenzó como cualquier otra en su hogar familiar en Tiberíades. El teléfono no dejaba de sonar. La hermana de Eden, que se hospedaba con ellos, contestó y pronto la familia comprendió el horror que se desarrollaba en el sur. Las sirenas sonaban por todo el país. Eden despertó a Eliran con calma, sabiendo que la llamada para unirse a su unidad llegaría pronto. Eden explicó: “No quería que se apresurara”. Se cepilló los dientes, se vistió, y a las 7 a.m. recibió la llamada. Se despidió de todos con un gran sonrisa.

Eliran se reunió con su unidad en Petaj Tikva y se dirigió al sur, pasando por Sderot, Reim y otras áreas ya bajo ataque. Su unidad eliminó terroristas y comenzó a recibir llamadas desesperadas del Kibutz Beeri, donde familias estaban atrapadas en sus casas y refugios y los terroristas incendiaban sus viviendas. Alrededor de las 11 a.m., Eden intentó llamarlo. Él le dijo que estaba en Tel Aviv. “Eliran estaba tratando de protegerme y evitar que me preocupara”.

Alrededor de la 1 p.m., su unidad entró al Kibutz Beeri. Eran nueve soldados y un residente que los guiaba. Un vehículo blindado recibió un impacto directo, y el segundo fue golpeado por el lado. Eliran estaba en el segundo vehículo, él era el conductor. Fue el único que sobrevivió. Logró salir del vehículo a pesar de estar herido y continuó luchando hasta su última bala.

El vehículo blindado destruido

Incluso bajo fuego, Eliran continuó luchando en lugar de retirarse. Se posicionó fuera del refugio de una familia, salvándolos mientras la mayoría de las demás familias del vecindario fueron asesinadas o secuestradas. Cuando más tarde se encontró su cuerpo, todavía tenía su arma en su mano y no quedaban balas. “Había luchado hasta su último disparo”.

Dos días de incertidumbre

Durante dos días, Eden no supo el destino de su esposo. Llamó repetidamente, pero él no contestaba. Finalmente, Golan Vach, del comando de defensa del frente interno de Israel, contestó y le dio la devastadora noticia con delicadeza. “Cuando vi que los mensajes de WhatsApp empezaban a marcarse como entregados, intenté llamar una y otra vez. Golan contestó el teléfono de Eliran. De hecho, él fue quien lo encontró en el campo”.

Eden se desmayó al recibir la noticia y la llevaron al hospital.

“El 'golpe oficial en la puerta' fue en la puerta de mi habitación del hospital”.

Mientras estaba allí, desesperada, pidió al representante del ejército que preservara el esperma de Eliran para poder tener un hijo con él.

El representante prometió informarle al respecto, pero regresó poco después para decirle que había pasado demasiado tiempo y que sería imposible hacerlo. Eden sintió una segunda pérdida. Además de la pérdida de su esposo, la muerte de su sueño de tener un hijo con él.

El milagro

Resulta que, pocos días antes del 7 de octubre, Eden y Eliran habían completado un último tratamiento de fertilización in vitro. Exhausta y destrozada, ella estaba segura de que el tratamiento había fracasado. Pero después de la shivá, su médico insistió en que se hiciera un examen. Después de todo, tenía muchos síntomas, no había comido, se había desmayado y no podía dormir. Eden estaba segura de todo se debía a la pérdida de Eliran.

Para su total sorpresa, el resultado fue positivo. “No sabía cómo sentirme. Estaba feliz y asustada. Tenía miedo de que volviera a ocurrir algo malo”.

Mantuvo el embarazo en secreto hasta que comenzó su octavo mes.

“Era invierno, así que podía usar abrigos pesados para ocultarlo”. Dio a luz a un niño: Ari Iehudá, el nombre que ella y Eliran habían elegido juntos durante el tratamiento. “Teníamos mucho tiempo durante el tratamiento para soñar nombres juntos”.

“Es nuestro milagro. Un regalo”, dijo Eden suavemente.

Elegir la vida

Vivir sin Eliran sigue siendo profundamente difícil. Su cepillo de dientes permanece junto al de ella, su toalla colgada, su camisa aún está en la cama. Algunos días, Eden se sienta en el sofá, mirando la puerta, esperando que él regrese a casa. La soledad es más profunda por las tardes y los fines de semana festivos.

“Al principio, estaba en modo de supervivencia. Ahora empiezo a procesarlo. Perdí a mi esposo, pero Dios me dio a Ari Iehudá. Elijo vivir mi vida con fe, como Eliran”.

Eden sobrevive día a día con Ari Iehudá y el apoyo de familiares, amigos y organizaciones como Widows of Warriors, que le recuerdan que no está sola ni olvidada.

Más de 350 viudas surgieron de esta guerra, dejando a más de 1.000 niños que necesitan ser cuidados. Widows of Warriors cree en el poder de la resiliencia. Yonit Rothchild, directora de la organización, declaró: “Si las madres pueden levantarse y encontrar la felicidad, están criando a toda una generación de niños”.

“Cada día, cada semana, cada mes, alguien se pone en contacto con nosotros”, dice Eden. “El amor y la fe nos mantienen en pie”.


Widows of Warriors, un proyecto de Israel Alliance, brinda apoyo personalizado a las viudas de soldados de las FDI y otros héroes de Israel que perdieron la vida el 7 de octubre o durante la guerra que siguió. https://www.widowsofwarriors.org/widows-of-warriors

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