Gal Gadot gana el "premio nobel judío"

13/11/2025

4 min de lectura

Soy judía, y ya hemos tenido suficiente de este odio.

En la industria donde todo se calcula —la sonrisa, la palabra, incluso la causa justa—, Gal Gadot ha hecho algo inusual, hablar sin pedir permiso. En Hollywood, donde la corrección política se confunde con convicción moral y donde apoyar a Israel puede costar un contrato, ella ha elegido lo contrario del silencio. Lo hizo sabiendo que el precio no sería simbólico. Y por eso, quizás más que por sus papeles en la pantalla, hoy es reconocida con el Premio Génesis 2026, el galardón que distingue a quienes honran los valores judíos en el mundo contemporáneo.

La noticia del premio, dotado con un millón de dólares que ella destinará a organizaciones israelíes dedicadas a sanar el trauma nacional tras el 7 de octubre, ha sido recibida con una mezcla de respeto y alivio. Respeto, porque pocos en su posición habrían tenido el coraje de hacer lo que hizo. Alivio, porque en un tiempo donde el relato sobre Israel se ha vuelto un campo minado, la figura de Gadot emerge como un recordatorio de que todavía hay figuras públicas que no ajustan su conciencia al algoritmo.

Gadot nació en Rosh Haayin, una ciudad de clase media en el centro de Israel. Su historia familiar está marcada por la supervivencia: su abuelo materno fue el único de su familia que salió vivo de Auschwitz. De esa memoria —la del miedo y la dignidad—, ella parece haber heredado una sensibilidad poco habitual en la industria del espectáculo. Sirvió en las Fuerzas de Defensa de Israel, estudió derecho, y antes de convertirse en heroína de Hollywood fue, literalmente, una instructora de combate. No es una metáfora: enseñaba defensa personal a soldados.

La fama llegó como una ráfaga. En 2017, Wonder Woman la catapultó a la categoría de ícono global. La película recaudó más de 800 millones de dólares y convirtió a Gadot en símbolo de fuerza femenina, elegancia y justicia. Desde entonces, su rostro se asocia con una forma limpia de heroísmo. Pero la verdadera prueba no vino en los sets de Warner Bros., sino en el escenario mucho más confuso del mundo real.

Cuando el 7 de octubre de 2023 los terroristas de Hamas irrumpieron en Israel, asesinando a más de 1.200 personas y secuestrando a decenas, Hollywood —tan rápido para pronunciarse sobre guerras lejanas o causas virales— eligió mirar hacia otro lado. En las semanas siguientes, Gadot hizo lo impensable: utilizó su influencia para organizar proyecciones privadas del material sin editar de aquel día para productores, directores y actores de Los Ángeles. No fue un gesto simbólico: fue un intento deliberado de romper la comodidad de la ignorancia.

No todos agradecieron su franqueza. Hubo protestas frente a sus apariciones, amenazas, y un coro de críticas que la acusaban de “propaganda”. Pero ella siguió. Publicó mensajes en redes denunciando la indiferencia mundial ante la violencia sexual cometida contra mujeres israelíes. Rechazó el papel de víctima y habló como lo que siempre fue: una israelí que no negocia su identidad.

“Mi nombre es Gal, soy judía, y ya hemos tenido suficiente de este odio.”

Así comenzó su discurso en la cumbre anual de la Liga Antidifamación, en marzo de este año. No fue una línea de guion. Fue una declaración. En esa frase sencilla, pronunciada sin lágrimas ni dramatismo, condensó algo que muchos preferían no oír: que la defensa de la vida judía sigue siendo una necesidad, no una nostalgia.

En la misma intervención, Gadot añadió: “Tenemos que transmitir a nuestros hijos el amor por lo que son”. Había en su tono algo de cansancio, pero también de ternura: la voluntad de hablar del orgullo judío no como bandera política, sino como herencia emocional. Su discurso, que podría haberse limitado a un gesto institucional, se convirtió en una rareza: una mujer famosa hablando de judaísmo sin miedo, sin pedir perdón y sin adornos ideológicos.

Su relación con Hollywood nunca fue simple, pero después del 7 de octubre se volvió abiertamente tensa. En agosto de 2024, mientras se preparaba el estreno de Blancanieves, los grupos pro-palestinos llamaron a boicotear la película por su participación. Su compañera de elenco publicó mensajes antiisraelíes; Gadot, en cambio, guardó una dignidad férrea. No devolvió insultos, ni se sumó al ruido. Se limitó a reafirmar su compromiso con su país.

Disney, consciente de la tormenta, decidió reducir la exposición mediática de sus protagonistas. Pero la maniobra fue inútil: la película se hundió en taquilla y la polémica terminó eclipsando el producto. Para muchos, fue el ejemplo más visible del nuevo tipo de censura en la era de las redes: ya no se prohíben las voces, simplemente se las vuelve incómodas.

Gadot, sin embargo, siguió filmando, viajando y apoyando causas humanitarias. En febrero de este año regresó a Tel Aviv para reunirse con familias de secuestrados. Las imágenes la mostraron sin maquillaje, abrazando a madres con lágrimas, escuchando más que hablando. Fue la versión más poderosa de la Mujer Maravilla: no la guerrera, sino la que permanece.

El Premio Génesis llega como una especie de círculo que se cierra. A lo largo de una década, lo recibieron figuras como Ruth Bader Ginsburg, Steven Spielberg y Bárbara Streisand; este año, la elección de Gadot suena casi inevitable. “Su coraje moral y su compasión universal encarnan lo mejor del espíritu judío”, dijo el comité. Ella, por su parte, respondió con una frase que podría servir de epílogo a toda su historia:

“Israel ha vivido un dolor inimaginable. Ahora debemos sanar —reconstruir corazones, familias y comunidades—.”

No hay grandilocuencia en esas palabras. Hay una comprensión de que la fama es un privilegio solo cuando se usa para algo más que la propia carrera. Gadot no necesitaba hacerlo; no ganaba nada. Lo hizo porque el silencio, en su escala de valores, no es una opción.

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Miryam Barsheshat
Miryam Barsheshat
29 días hace

Admiro tanto a esta mujer! Integridad absoluta! Defendiendo la justicia sin importarle la fama ! Aunque muchos harían igual para posicionarse con Israel, con la justicia, otros lo pensarían dos veces por ambición a la fama, pero Gadot, no, cuanto la admiro!!!!

Eny Patrickson
Eny Patrickson
1 mes hace

Qué hermoso artículo sobre Gal Gadot!!

Elena
Elena
1 mes hace

Es una mujer realmente admirable y valerosa, en hora buena por ella

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