¿Hay vida fuera del planeta Tierra?

10/12/2025

7 min de lectura

Esta científica judía lidera una misión financiada por la NASA para descubrirlo.

Evgenya Shkolnik está quebrando barreras como una mujer en el ámbito científico, encabezando una misión financiada por la NASA en su continua búsqueda por estudiar la posibilidad de vida más allá del planeta Tierra. La misión de la NASA será lanzada en enero, con Evgenya al mando.

Evgenya nació en Kiev, en la ex Unión Soviética. Cuando era una niña, su familia se mudó a Canadá, donde ella desarrolló un fuerte interés por la ciencia. Cuando tenía apenas nueve años, sus padres la llevaron al Centro Espacial Kennedy y Evgenya se enamoró instantáneamente.

Ella explicó: “Mi padre sabía mucho y le entusiasmaba la ciencia. Construyó una antena parabólica en el patio trasero. Trabajaba como técnico de servicio, sin haber recibido educación formal, pero era un autodidacta al que le encantaba aprender”.

El entusiasmo de su padre era contagioso. Evgenya se sintió especialmente atraída por el espacio y la física. Lo que más le fascinaba era explorar algo mucho más grande que ella misma. “Usábamos la antena para rastrear satélites de países de todo el mundo.”

Crédito de la foto: Michelle Judd

En la escuela primaria, sus maestros estaban desconcertados por su profundo interés en la ciencia y las matemáticas. “Mi orientador en la secundaria se preguntaba por qué tomaba tantos cursos de matemáticas y ciencia. Pero mis padres y yo no lo veíamos raro en absoluto. Me alentaron a usar mis habilidades en esa dirección, y estoy muy agradecida por esas decisiones. No puedo imaginar una mejor manera de pasar mi jornada laboral".

Un camino científico se encuentra con un despertar judío

Evgenya no creció en un hogar religioso, pero aprendió tradiciones y conocimientos judíos en su escuela judía.

Un día, mientras estaba en una clase de cosmología a nivel de posgrado, su profesor explicaba la teoría del Big Bang. Cuando ella comenzó a hacer preguntas más profundas, él respondió de forma ligera: “Bueno, solo Dios lo sabe”.

El profesor no lo dijo en un sentido espiritual, pero a ella le quedó resonando.

“Pensé: ¡Oh, tal vez realmente solo Dios lo sabe! Me pregunté cómo podría investigar ese conocimiento”.

Inspirada, comenzó a aprender más sobre el judaísmo.

“Dediqué parte de mi atención a aprender de primera mano lo que el judaísmo decía sobre el cosmos”.

Comenzó a estudiar con un rabino en Vancouver que fue profundamente inspirador e influyente. En un momento, incluso se preguntó si debía continuar y estudiar Torá a tiempo completo en Israel.

En 1998, cuando tenía 22 años, viajó a Israel. “Estaba entre mi máster y mi doctorado en astrofísica. Me debatía entre quedarme a estudiar en Israel o comenzar mi doctorado”.

Evgenya había oído hablar del Dr. Gerald Schroeder, un científico apasionado por el judaísmo. Había leído todos sus libros y supo que enseñaba en Aish en la Ciudad Vieja. Aunque era un programa para hombres, preguntó si podía unirse. Se emocionó cuando Dr. Schroeder aceptó que asistiera a su clase sobre espacio y religión.

Dr. Schroeder comenzó la clase con la pregunta:

“¿Quién se despertó esta mañana pensando en el hecho de que está en un planeta que orbita una estrella?”

La mano de Evgenya se levantó de inmediato. Fue la única.

Para ella fue revelador, pero el profesor no se sorprendió.

“Para mí, fue impactante que una sala llena de jóvenes NO hubiera pensado en eso, mientras que yo lo pensaba todos los días”, dice Evgenya.

Después de la clase, ella y el Dr. Schroeder se sentaron afuera, en el borde de piedra del edificio de Aish. “Le dije que me debatía entre quedarme en Israel y estudiar filosofía judía o regresar a Estados Unidos, donde me habían aceptado para comenzar mi doctorado en astrofísica".

Su respuesta la sorprendió: “Si quieres ayudar al pueblo judío, obtén tu doctorado. Luego podrás hablar a las personas sobre ciencia y religión desde un lugar de pericia”.

El mensaje era claro: consigue el doctorado y lleva ese conocimiento de vuelta al mundo judío.

“Ese fue claramente el camino que tomé, en parte gracias a esa conversación”.

Hoy, su hijo está estudiando por un año en Aish, en Jerusalem. El círculo se completó.

Romper barreras en la ciencia

Evgenya continuó su educación, trabajando duro y ascendiendo. Ella quebró muchas barreras en la ciencia. Por ejemplo, es solo la segunda mujer en el mundo en liderar una misión espacial de astrofísica financiada por la NASA.

“Cuando comencé, yo era la primera estudiante mujer en 25 años en obtener un doctorado en astrofísica en la Universidad de British Columbia”.
Pero estas estadísticas no la enorgullecen. La entristecen.

“Como mujer, tenían expectativas más bajas sobre mí. No me enorgullece romper barreras porque me entristece que estemos en este punto. Estaríamos mucho más avanzados si se hubiera dado a las mujeres un acceso igualitario”.

Ella no entró en el campo para romper barreras, pero los desafíos de ser mujer en la física y la astronomía son inevitables.

Evgenya cree que cuando la gente espera menos de las mujeres, ellas pueden quedar atrapadas cumpliendo esas expectativas bajas.

Buscar mundos habitables

Hoy, Evgenya estudia exoplanetas, planetas que orbitan otras estrellas. Su trabajo es determinar si esos planetas podrían ser habitables.

“Estamos tratando de determinar si existe vida fuera de nuestro sistema solar. Ahora tenemos la ciencia y la tecnología para buscar una respuesta”.

“Estamos tratando de determinar si existe vida fuera de nuestro sistema solar".

“Dirijo la misión SPARCS financiada por la NASA, que será lanzada en enero. Está enfocada en estudiar los entornos de estos planetas, cómo se comportan e interactúan estas estrellas. ¿Hay vida en otro lugar?”

Además de SPARCS, Evgenya es una de las líderes comunitarias de una importante misión insignia de la NASA diseñada para buscar vida en otros planetas.
Ellos están trabajando en caracterizar entornos potencialmente habitables, examinando si podrían tener agua o un clima capaz de sustentar vida tal como la conocemos.

La perspectiva de la astronomía

Evgenya cree que la astronomía tiene mucho que enseñar al mundo y encuentra que estudiarla es algo que tranquiliza y da perspectiva.

“Podemos ser temporal y espacialmente insignificantes, pero tenemos la capacidad de contemplar el cosmos. ¡Si lo piensas, eso es increíble!”

Explica que alejar el foco, reconocer que estamos en un pequeño planeta orbitando una estrella promedio entre cientos de miles de millones, debería darnos humildad y ayudarnos a relacionarnos mejor unos con otros.

“Nos diferenciamos por país, color o religión. Pero si alejamos el foco y miramos a la Tierra orbitando una estrella, solo una entre miles de millones de estrellas, en una entre cien mil millones de galaxias, eso nos hace reflexionar. Somos más parecidos a nuestros vecinos de lo que creemos”.

Evgenya sostiene que “El universo está aquí para que lo exploremos y entendamos. Somos un pueblo que busca la verdad. No puedo imaginar que todo lo que está más allá de la Tierra haya sido creado sin razón”.

Aunque no sabe si existe vida en otro lugar, Evgenya cree que su responsabilidad es investigar la pregunta.

“Me sorprendería que fuéramos la única vida en la galaxia”.

A lo largo de la historia, la gente se ha preguntado: ¿Estamos solos? “Me sorprendería que fuéramos la única vida en la galaxia. Nadie conoce la respuesta, pero vale la pena buscarla y ahora tenemos las herramientas para hacerlo. Ya no es solo una pregunta filosófica”.

Por primera vez, la ciencia puede empezar a responderla.

Ella compara esto con el descubrimiento de que la Tierra no es plana o que el universo no es geocéntrico, ideas que alguna vez fueron resistidas, pero finalmente llegaron a ser probadas.

Una nota al margen sobre Plutón

En el 2006, la Unión Astronómica Internacional redefinió el término “planeta” y Plutón no cumplió con la regla de “despejar su órbita”, por lo que fue reclasificado como un planeta enano. Evgenya se ríe de la “degradación” de Plutón.

“Solía trabajar en el Observatorio Lowell, donde fue descubierto Plutón. La gente se siente emocionalmente conectada con él. Plutón es parte del Cinturón de Kuiper; se considera un planeta enano, junto con otros varios. No es una degradación real. Plutón sigue siendo Plutón. ¡A Plutón no le importa cómo lo llamemos!”

Reinventándose constantemente

Evgenya se ve a sí misma como alguien que constantemente se empuja fuera de su zona de confort.

Su trabajo ha cambiado dramáticamente con los años. Durante sus estudios de doctorado, usaba telescopios terrestres, recolectando datos en Hawái, Chile y Canadá. Luego surgieron los telescopios espaciales.

“Había un nuevo experimento que quería hacer, pero el telescopio no existía, ni en la Tierra ni en el espacio. Así que lo construí con un equipo. No soy ingeniera, nunca antes había construido un telescopio espacial, pero reuní un equipo y se lo propuse a la NASA”.

Ahora trabaja en proyectos aún más grandes, especialmente el Observatorio de Mundos Habitables de la NASA, cuyos objetivos principales incluyen la búsqueda de vida.

Ciencia, Shabat y perspectiva

Hoy, Evgenya cumple Shabat y come kasher, y considera que su deseo de conectarse con Dios está entrelazado con la belleza de estudiar el cosmos.

Guardar Shabat no fue un cambio repentino, pero lo acoge como un descanso mental.

Evgenya considera que su deseo de conectarse con Dios está entrelazado con la belleza de estudiar el cosmos.

“Ser investigadora puede convertirse en una actividad de 24/7. Si te motiva tu propia curiosidad, nunca para… salvo que tengas Shabat”.

A un nivel más profundo, quiere que la gente se dé cuenta de que sus vidas cotidianas son parte de algo mucho más grande. “Conectarse con el cosmos es una manera de lograrlo; conectarse con Dios es otra. Y estas dos podrían ser una misma cosa”.

La vida como científica y judía

Hoy Evgenya vive en Estados Unidos y es profesora de ciencias en la Universidad Estatal de Arizona.

“En este momento, divido mi tiempo entre ASU en Phoenix y Newton, Massachusetts, donde mis hijos van a la escuela”.

Dice que no ha experimentado antisemitismo en el campus.

“No surge de manera natural en un departamento de astronomía. No es parte de la conversación. Allí hay científicos de todos los orígenes. Si alguien fuera antisemita, no se atrevería a demostrarlo”.

Ella enfatiza que la exploración espacial no está en conflicto con el judaísmo.

“En la introducción a la Guía de los Perplejos de Maimónides, él habla de la necesidad de entender la física y la astronomía para comprender las realidades metafísicas, para entender a Dios y Sus creaciones”.

Recuerda haberle preguntado a Rav Dr. Velvl Greene, astrobiólogo y judío religioso, si el judaísmo tenía algún problema con la vida extraterrestre.

Su respuesta: “No hay problema con la vida en otro lugar—incluso otros humanos. Lo único que no puede haber es otros judíos, porque la Torá es única para los judíos de este planeta”.

Si existe vida más allá de la Tierra sigue siendo desconocido, pero buscar la respuesta es completamente compatible con la Torá.

“Hay muchos trabajos necesarios en la sociedad. Si tengo la curiosidad y las habilidades para estudiar el universo, entonces es mi obligación hacerlo, y compartir mis descubrimientos con el mundo”.

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jaime zalchendler
jaime zalchendler
1 mes hace

Este Artículo me ha conmovido profundamente por lo fascinante de la historia de la astrofísico judía, cómo partió de una vida agnóstica A hacerse judía religiosa, la visión tan extraordinaria que tiene el cosmos y del papel de la torá en el universo la única pregunta que me hago es si decir que la torá solamente fue dada para los terrestres correcta pero mi poco conocimiento no me permite responder solamente me queda la duda.

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