Historias de mujeres judías con 'jutzpá'

12/02/2026

7 min de lectura

Cinco historias reales de mujeres judías audaces.

Jutzpá, sustantivo: Un superpoder judío, la osadía de hablar cuando te quieren silenciar, de actuar cuando otros no lo hacen, de intentarlo cuando dicen que es imposible, de perseverar en tiempos de duda, de ser tú mismo cuando es más fácil conformarte, de mantenerte firme cuando te quieren empequeñecer, de creer cuando todo parece perdido, de brillar en medio de la oscuridad.

Ada Yonath, cristalógrafa

Siglo XX, nació en 1939, Israel

Ada estaba llena de preguntas sobre el mundo que la rodeaba. ¿Cómo vemos los colores? ¿Por qué hay estaciones? ¿Qué produce el sonido del trueno? Su familia judía pobre vivía en una sola habitación de un pequeño departamento compartido con otras dos familias en el barrio Gueula de Jerusalem. Pero su mente era enorme, llena de ideas imposibles de contener.

A los cinco años, la curiosidad de Ada la llevó a hacer un experimento para medir el balcón del apartamento. Con una cinta métrica en mano, trató de hacer equilibrio sobre una repisa y cayó al pavimento. Ada se quebró el brazo, pero no su espíritu inquisitivo.

Con el apoyo de una maestra que reconoció sus talentos, Ada fue transferida a una escuela especial para alumnos brillantes. Ella limpiaba, cuidaba niños y daba clases particulares para costear sus estudios, todo mientras se esforzaba por sacar buenas notas.

En la universidad, Ada estudió química y más tarde obtuvo su doctorado en cristalografía de rayos X para visualizar estructuras diminutas como átomos y moléculas. Ada quería resolver uno de los grandes misterios de la ciencia: cómo nuestras células fabrican proteínas. Las proteínas son como obreros en nuestro cuerpo. Ellas construyen músculos, transportan oxígeno y combaten infecciones. Sin las proteínas, el cuerpo no puede funcionar.

“Me describían como una soñadora. No me importaba”.

Ada quería mapear la estructura de los ribosomas, las diminutas máquinas celulares que producen estas proteínas. Entonces creían que era imposible ver los ribosomas mediante cristalografía de rayos x. “No creían que pudiera lograrlo”, dijo. Pero a Ada no le asustaba el trabajo duro.

Experimentó bajo diferentes condiciones, y después de 25.000 intentos, lo logró: entendió cómo se ven los ribosomas y cómo funcionan. Junto con otros investigadores, mapeó el proceso de producción de proteínas en 3D, ayudando al desarrollo de nuevos medicamentos, como antibióticos, para combatir enfermedades y salvar vidas.

Ada ganó el Premio Nobel de Química, siendo la primera mujer israelí en recibir ese honor. Hoy, Ada ya no trepa a los balcones, pero nunca dejará de formular preguntas.

Anne Neuberger, inteligencia y ciberseguridad

Siglo XX, nació en 1976, Estados Unidos

“Damas y caballeros, prepárense para el despegue.” Los pasajeros cerraron sus bandejas y se abrocharon los cinturones. Salvo algunas turbulencias, debería haber sido un vuelo tranquilo de Tel Aviv a París. Pero no lo fue.

Después de una escala en Atenas, terroristas secuestraron el avión y lo desviaron a Entebe, Uganda. Fue una experiencia aterradora, pero el Estado de Israel lanzó una osada operación de rescate y salvó la vida de casi todos los que estaban a bordo.

Desde que era pequeña, Anne escuchó la historia de la Operación Entebe. Sus padres, ciudadanos estadounidenses, iban en ese vuelo y fueron rescatados. Las acciones heroicas del gobierno y los soldados israelíes inspiraron a Anne a trabajar algún día en defensa de su país y salvar a otras personas.

“Creo que cada persona —y cada mujer— debe usar los talentos que Dios le dio”.

Pero Anne no tenía modelos profesionales a seguir. Creció hablando ídish en la comunidad ortodoxa de Borough Park, Brooklyn, donde las mujeres religiosas no trabajaban o sólo lo hacían si tenían trabajos flexibles que les permitieran criar a sus hijos al mismo tiempo. Cuando ella expresaba su deseo de trabajar en el servicio público, le decían: “Las mujeres frum no hacen eso.” (“Frum” describe a una persona muy religiosa o piadosa).

Pero Anne creía que la fe no debe limitarte. Ella se destacó en la escuela y, tras trabajar varios años en tecnología, fue asignada al Departamento de Defensa de los Estados Unidos a través del prestigioso programa White House Fellows. Luego Anne se unió a la comunidad de inteligencia, protegiendo a los Estados Unidos de amenazas a la seguridad nacional y amenazas cibernéticas.

Tras años de distinguido servicio se convirtió en la primera asesora adjunta de Seguridad Nacional para Ciberseguridad y Amenazas Emergentes en la Casa Blanca.

A pesar de su ocupada carrera, Anne siguió siendo una orgullosa mujer judía observante, y siempre logró salir temprano los viernes para llegar a casa a tiempo para Shabat.

Benvenida Abravanel, filántropa

Edad Media, nació en 1473, Italia

Fue llamada la Edad de Oro. Durante más de mil años, floreció una gran comunidad judía en España. La familia Abravanel era la más antigua y prominente. Eran líderes en negocios, eruditos y funcionarios de alto rango. Don Isaac Abravanel, cabeza de la familia, incluso fue tesorero de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel.

Pero un trágico día, los reyes decretaron que los judíos debían convertirse al cristianismo o ser expulsados de España. Don Isaac intentó disuadirlos, pero fue inútil. Como miles de judíos valientes, los Abravanel eligieron su fe y dejaron su hogar.

La Inquisición Española fue una época oscura. Antiguas comunidades judías fueron destruidas, arrasaron las sinagogas, cerraron las escuelas, quemaron bibliotecas. Pero Benvenida, sobrina y nuera de Don Isaac, tomó la posta del liderazgo. Benvenida huyó a Italia, donde trabajó por reconstruir la vida judía en la diáspora y crear un refugio para los desplazados.

“Modelo y símbolo de recato, piedad, sabiduría y poder”. — Immanuel Aboab, erudito judío

Sin la seguridad de una patria, los judíos eran vulnerables. Corrían más peligro de ser esclavizados o de que los obligaran nuevamente a abandonar sus hogares. Benvenida colaboró con autoridades importantes para fortalecer la posición de los judíos en las nuevas tierras.

Ella pagó rescates para liberar a más de mil judíos capturados. Buscó la ayuda de la princesa española Eleonora di Toledo para frenar un decreto romano para expulsar a los judíos de Nápoles.

Ante la disrupción de la vida judía, Benvenida temió que se perdiera la cultura judía, por lo que promovió el uso de la imprenta para difundir ideas judías. Benvenida sabía que los judíos podían sobrevivir sin un hogar, pero no sin sus libros.

Ruth Handler, inventora

Siglo XX, nació en 1916, Estados Unidos

Ellie Goldstein, modelo

Siglo XXI, nació en 2001, Reino Unido

Ruth se sentía incómoda viendo jugar a sus hijos, Kenneth y Bárbara. Kenneth jugaba con camiones y soldados. Bárbara cuidaba en silencio a sus muñecas bebé.

Ruth era la décima hija de inmigrantes polacos pobres, por lo que tuvo que trabajar desde pequeña. No le gustaba cómo las muñecas bebé perpetuaban la idea de que las niñas sólo debían ser amas de casa y madres. Quería crear un juguete que inspirara a las niñas a creer que podían ser cualquier cosa que quisieran.

Ruth creó a Barbie, llamada así en honor a su hija. La muñeca con forma adulta, permitía a las niñas representar futuros imaginados en escenas de fantasía centradas en ellas mismas. Unos años después lanzó una figura masculina llamada Ken, en honor a su hijo, pero él ocupó un papel secundario. En el mundo de Barbie, las mujeres eran las protagonistas.

“Barbie representa el hecho de que una mujer tiene opciones”. — Ruth Handler

Algunos criticaron a Barbie por presentar una imagen corporal poco realista, pero no es posible negar su popularidad. En una época en que las oportunidades para las niñas eran limitadas, Barbie fue una revolucionaria. Barbie tuvo cientos de carreras, desde astrónoma a zoóloga. Como una mujer judía que sufrió antisemitismo, Ruth quiso que Barbie alentara a las niñas a amar y aceptar a todas las personas, sin importar sus diferencias. Las muñecas fueron fabricadas con diversos tonos de piel. Una de las amigas de Barbie era una muñeca negra llamada Christie.

Hoy, Barbie sigue promoviendo la tolerancia y la inclusión. Casi 65 años después de su creación, una niña judía llamada Ellie hizo historia ayudando a lanzar una Barbie con síndrome de Down. Ellie, la primera modelo con síndrome de Down que apareció en portadas de importantes revistas de moda, adora la nueva muñeca. “Es glamorosa, preciosa y encantadora,” dijo Ellie. “Es perfecta como yo, y yo soy perfecta como ella”.

Sara Schenirer, activista educativa

Era de la Emancipación, nació en 1883, Polonia

Era Rosh Hashaná, el día más sagrado del calendario judío, pero para Sara, la festividad se sentía vacía.

En su comunidad, padres e hijos viajaban a visitar a los grandes Rebes jasídicos en las ciudades de Guer y Belz, dejando a mujeres, niñas y niños pequeños en Cracovia. En la sinagoga, desde la sección de mujeres, apenas podía oír las plegarias. La mayoría de sus amigas se quedaban jugando afuera, aparentemente desconociendo la importancia del día.

De pequeña se ganó el apodo de la "pequeña jasid". Tenía una fuerte fe en Dios en una época en que muchas mujeres perdían la fe. Amaba estudiar Torá y envidiaba las oportunidades de sus hermanos. Mientras ellos continuaron estudiando Torá en la ieshivá después de la escuela primaria, ella tuvo que convertirse en costurera.

“Queridas niñas, el destino de Israel está en sus manos”.

Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Sara huyó a Austria. En una sinagoga en Viena, escuchó un sermón sobre el papel de la mujer en la historia judía. Decidió entonces hacer todo lo que estuviera a su alcance para reavivar la fe en el judaísmo proveyendo una fuerte educación religiosa a las niñas ortodoxas. Con la bendición de los Rebes de Guer y Belz, fundó una escuela para 25 niñas en su taller de costura.

La escuela Beit Iaakov integró amor por la Torá con estudios seculares, honrando la rica herencia judía y abrazando la educación moderna. Con el tiempo y mucho después de que Sara falleciera, Beit Iaakov se convirtió en un movimiento mundial, con cientos de escuelas desde Jerusalem hasta Johannesburgo.

Sara nunca tuvo hijos, pero miles de alumnas de Beit Iaakov aún la llaman con cariño Sara Imenu, nuestra madre Sara, como la priemra matriarca bíblica.


Tomado de "Chutzpah Girls: 100 Tales of Daring Jewish Women"

Haz clic aquí para comentar sobre este artículo
guest
0 Comments
Más reciente
Más antiguo Más votado
EXPLORA
ESTUDIA
MÁS
Explora
Estudia
Más
Contacto
Lenguajes
Menu
Donar
Únete a nuestro newsletter
Redes sociales
.