Influencia positiva

28/09/2025

4 min de lectura

Vezot Habrajá (Deuteronomio 33-34 )

Devarim 33:6-7: “Viva Rubén y no muera, y que su población sea incluida en el censo. Y esto es para Iehudá…”

Rashi, 33:7: Dh: Vezot LeIehudá: “[El versículo] coloca a Iehudá junto a Rubén… Nuestros Rabinos explicaron que durante los cuarenta años que Israel estuvo en el desierto, los huesos de Iehudá temblaban en su ataúd debido a la excomunión que aceptó sobre sí mismo, como dice, ‘y habré pecado ante mi padre para siempre’.(1) Moshé dijo: ‘¿Quién hizo que Rubén confesara? Iehudá”.

En las bendiciones finales a las Tribus, Moshé yuxtapone la bendición para Rubén con la de Iehudá, diciendo las palabras: ‘y esto es para Iehuda’. Rashi, citando la Guemará,(2) proporciona el trasfondo para explicar la conexión entre ambos. Cientos de años antes, Iehudá garantizó a su padre Iaakov que traería de regreso a Biniamín sano y salvo de Egipto, y si fallaba, habría pecado toda su vida. Aunque, finalmente Biniamín no fue tomado, Iehudá tuvo que soportar el castigo por estas palabras. Como resultado, durante todo el tiempo que los cuerpos de los hijos de Iaakov fueron llevados por el desierto, los huesos de Iehudá temblaban vigorosamente, indicando que Iehudá no había sido aceptado en el Mundo Venidero.(3)

Moshé se refirió a este punto y exclamó: ‘¿esto es para Iehudá?’. Es decir, ¿es esto lo que merece Iehudá?(4) Los Sabios continúan diciendo que Moshé estaba aludiendo a un mérito particular de Iehudá relacionado con Rubén. Rubén pecó cuando movió la cama de su padre, y aunque se arrepintió, nunca confesó sus pecados porque no sabía que eso era necesario. Más tarde, Iehudá se arrepintió del incidente con Tamar y confesó públicamente. Cuando Rubén vio lo que Iehudá estaba haciendo, se dio cuenta de que él también debía confesar.(5) Fue por este mérito que Moshé logró apelar a Dios para liberar a Iehudá de su sufrimiento y llevarlo al Mundo Venidero.

Rav Jaim Shmuelevitz(6) plantea una pregunta profunda sobre esta Guemará: ¿Por qué Moshé se refirió al mérito de Iehudá de influir positivamente en Rubén, cuando podría haberse referido simplemente a la gran Mitzvá de Iehudá de confesar públicamente un pecado? De hecho, la Tosefta nos dice que este acto de confesión fue uno de los factores que llevó a Iehudá a ser la Tribu de la Realeza. Rav Shmuelevitz responde que de aquí aprendemos que influir positivamente en otros mediante una acción se considera más grande que la acción misma. Una posible explicación es que cuando una persona hace una Mitzvá, sólo se realiza una Mitzvá, pero cuando provoca que otros hagan Mitzvot, como resultado se realizan muchas más Mitzvot. Sin embargo, en el caso de Iehudá y Rubén, sólo una persona realizó una Mitzvá como resultado de las acciones de Rubén, y aun así se considera mayor. Esto requiere explicación.

Un enfoque posible se basa en otra idea de Rav Shmuelevitz respecto a la grandeza de influir positivamente en otros. La Guemará(7) establece un principio: ‘Skar behai alma leicá’ — esto se traduce literalmente como, ‘no hay recompensa por las Mitzvot en este mundo’. Los comentarios explican que una Mitzvá es una acción espiritual y sólo puede ser recompensada efectivamente con recompensa espiritual, que, en última instancia, es en el Mundo Venidero. Por lo tanto, cuando uno hace una Mitzvá, la verdadera recompensa no puede estar en este mundo.(8) Sin embargo, la Torá dice: “Él paga a los que odia, delante de él, para destruirlo”.(9) Esto se interpreta en el sentido de que las personas malvadas reciben recompensa por las Mitzvot que hacen en este mundo, para que no reciban recompensa en el Mundo Venidero. La pregunta obvia es, ¿cómo pueden recibir recompensa en este mundo por Mitzvot, basándose en el principio de que no hay recompensa por las Mitzvot en este mundo?

Rav Shmuelevitz responde que evidentemente este concepto sólo se aplica cuando una persona aprecia el valor espiritual de una Mitzvá. Sin embargo, si alguien sólo se relaciona con los beneficios de este mundo, como recibir honor o dinero, entonces la recompensa que obtendrá se basará en cuánto lo valore. Por ejemplo, si una persona observa el Shabat sólo si no pierde $100, entonces al guardar el Shabat, no se le recompensa más que el equivalente a $100. En consecuencia, las personas malvadas, que asumimos que sólo hacen Mitzvot por una ganancia terrenal, sólo pueden recibir recompensa por sus Mitzvot en este mundo.

Sin embargo, Rav Shmuelevitz plantea que este principio sólo se aplica a la Mitzvá que una persona hace por sí misma. Pero si alguien provoca que otra persona haga una Mitzvá, entonces la recompensa que recibe quien provocó la Mitzvá no está limitada por el valor que le atribuye quien realizó la Mitzvá, sino que recibe la recompensa por el valor completo de la Mitzvá. Rav Shmuelevitz basa esta idea en el versículo de Daniel que exalta el valor de quien influye en otros: “Los matzdikei harabim (los que provocan justicia en muchos) son como estrellas para siempre.” Esto significa que su recompensa es eterna y sin límites, porque no está limitada por el valor atribuido por quien realizó la Mitzvá.

Que todos merezcamos emular a Iehudá e influir positivamente en otros para que realicen Mitzvot.

  1. Bereishit, 43:32
  2. Sotá, 7b
  3. Bereshit, Capítulo 43
  4. Siftei Jajamim, Devarim 33:7
  5. Basado en Tosafot, Bava Kama 92a, Dh: Mi garam
  6. Sijot Musar, Maamar 94
  7. Kidushin, 39b
  8. Existen ejemplos donde la Torá o Jazal explican explícitamente que hay beneficios por Mitzvot en este mundo, pero son razones secundarias, como permitir que una persona haga más Mitzvot
  9. Devarim, 7:10
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