Innovaciones judías que dieron forma al mundo moderno

01/06/2026

4 min de lectura

Desde los ferrocarriles hasta la penicilina y los alimentos en tu mesa, la innovación judía ayudó a dar forma al mundo moderno.

Era el año 1921. Una sequía catastrófica azotó una de las regiones productoras de grano más ricas del mundo: la cuenca del río Volga. En un intento dramático por salvar vidas, la Administración Estadounidense de Ayuda envió millones de toneladas de grano a los puertos rusos. Pero ese grano nunca llegó al interior, donde la población se moría de hambre. Los ferrocarriles deteriorados no pudieron transportarlo a quienes lo necesitaban. Como resultado, cinco millones de personas murieron de inanición.

En 1966, una hambruna similar golpeó a la India. El 80 % de las cosechas de Bihar fue destruido y 60 millones de personas enfrentaban una hambruna inminente. Enviaron 11 millones de toneladas de grano a los puertos. A diferencia de la hambruna rusa, ese grano sí fue transportado con éxito y millones de vidas se salvaron.

La diferencia crítica entre estas dos historias fue la tecnología ferroviaria. El proceso de termita, una reacción química que genera un calor intenso para fusionar metales, permitió unir los rieles a nivel atómico. De este modo formaban una sola vía continua, mucho más fácil de mantener. Con los antiguos métodos de unión mediante pernos, los trenes no solo producían el clásico “clac-clac”, sino que sufrían averías constantes. Una sola unión rota podía paralizar una red de transporte. Varias de ellas podían condenar a una población al hambre.

En la India, los ferrocarriles habían sido modernizados y la hambruna fue evitada.

Hans Goldschmidt

No te cuento esta historia porque me fascinen los ferrocarriles, sino porque el proceso de termita fue desarrollado por Hans Goldschmidt, un judío alemán. Este único invento pone de relieve algo que a menudo pasamos por alto.

Más que aplicaciones y startups

Cuando la gente habla del impacto judío e israelí en la vida moderna, solemos centrarnos en el iPhone, Waze, el microprocesador y diversas aplicaciones.
Pero la influencia judía en la vida moderna es mucho más fundamental que eso.

Karl Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos, haciendo posibles las transfusiones. Benno Straus desarrolló el acero inoxidable 18/8, permitiendo el almacenamiento seguro de alimentos perecederos (incluida la leche, que antes era una importante fuente de tuberculosis).

Karl Landsteiner

Si bien Alexander Fleming descubrió la penicilina, Ernst Chain fue quien hizo posible que aquella inestable curiosidad de laboratorio se convirtiera en un antibiótico capaz de salvar vidas. Además, Ernst previó el problema de la resistencia a los antibióticos y sentó las bases para antibióticos posteriores como la amoxicilina.

Herman Pines, otro judío, abrió caminos completamente nuevos para procesar el petróleo crudo. Su trabajo permitió la fabricación de plásticos prácticos, rendimientos mucho mayores de los recursos petroleros (y por tanto reducciones masivas de contaminación para una misma producción de energía), así como cauchos y sellos sintéticos. La industria petrolera actual, que hace posible casi todas las demás industrias del planeta, se basa en el trabajo de Pines. Además, Pines contribuyó a la transición de los combustibles con plomo a los combustibles sin plomo. Dado que el envenenamiento por plomo reduce de forma medible las capacidades cognitivas, eliminarlo del combustible elevó mundialmente el coeficiente intelectual promedio y mejoró significativamente la salud pública.

La enfermedad de la que ya nadie habla

En 1900, más del 80 % de los niños padecía raquitismo, una enfermedad que deformaba las cajas torácicas y debilitaba los esqueletos. Muchos morían debido a enfermedades oportunistas. Las niñas que sobrevivían a menudo fallecían durante el parto porque sus cuerpos no podían soportar el esfuerzo. Mientras tanto, en Malasia, la mitad de los trabajadores chinos moría de beriberi. Un judío llamado Casimir Funk resolvió estos problemas. Fue él quien acuñó el término “vitamina” e identificó que las deficiencias nutricionales específicas eran la causa de estas devastadoras enfermedades.

Casimir Funk

Un mundo sin judíos

Hoy, cada vez más personas hablan abiertamente de las supuestas maravillas de un mundo sin judíos. Hablan de eliminar la explotación y la opresión, como si Israel y los judíos fueran la raíz de todos los males. Lo que a menudo no comprenden es que deben su propia vida a innovaciones desarrolladas por personas judías.

Y esta innovación no terminó en la década de 1940. Desde las comunicaciones hasta la atención médica y la seguridad hídrica, algunas de las tecnologías más avanzadas del mundo siguen siendo desarrolladas por judíos e israelíes.

Mi primo Amitai solía ir a beber con unos antisemitas radicales. En aquella época necesitaban algo de ayuda antes de expresar abiertamente su odio hacia los judíos. Pero finalmente siempre terminaban diciéndole que sabían que los judíos controlaban el mundo.

En lugar de discutir, Amitai respondía: "Bueno, sí. Pero solo somos 15 millones; no somos suficientes para controlar el mundo entero. ¿Te atreves a adivinar qué países controlamos realmente?".

Invariablemente, sus interlocutores mencionaban Estados Unidos y quizás Europa, Australia y Canadá. Mientras enumeraban las supuestas víctimas del control judío, mi primo asentía y les daba la razón.

Cuando terminaban, les preguntaba: "¿Y preferirías vivir en algún otro país?"

Amitai estaba señalando una verdad fundamental: los judíos no controlan el mundo, pero su impacto es enormemente positivo. El pueblo judío puede sentirse orgulloso de logros que han salvado innumerables vidas, enriquecido culturas y mejorado la calidad de vida de personas en todo el planeta.

Cuando alguien sugiera que el mundo estaría mejor sin los judíos, quizá convenga recordarle a Hans Goldschmidt —y a tantos otros— que han contribuido positivamente a sus vidas y al mundo en el que viven.

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Edward A. Mayer
Edward A. Mayer
13 días hace

La promesa dada a Abrahám se sigue cumpliendo en los grandes aportes del pueblo del libro.

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