El hombre que acuñó el término "genocidio" se horrorizaría ante esto


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De aliado sin precedentes a decepción devastadora, y por qué ninguno de los extremos debería definir la manera en que los judíos entienden su lugar en la historia.
Muchos interpretan las últimas noticias sobre Irán a través del prisma de sus ideas preconcebidas. Si nunca te gustó ni confiaste en el presidente Trump, descartas cualquier cosa positiva que haya hecho en el pasado y consideras su reciente giro respecto a Irán y sus declaraciones sobre Israel como una confirmación de que tenías razón desde el principio. Por otro lado, quienes apoyaron fervientemente al presidente Trump se sienten destrozados, devastados, traicionados y engañados.
Con todo respeto, creo que ambos enfoques son erróneos. Tanto en su carácter, que siempre fue bastante claro, como en sus políticas, que siempre fueron más complejas de lo que algunos admitían, el presidente Trump nunca fue perfecto ni estuvo por encima de las críticas. Fue y sigue siendo un líder que aborda las relaciones como intercambios de intereses, guiado por consideraciones políticas y prioridades estratégicas, además de su responsabilidad principal: poner a Estados Unidos en primer lugar.
Durante su primer mandato y buena parte del segundo, esa postura coincidió con las preocupaciones de Israel y los intereses del pueblo judío. Lo que esté ocurriendo ahora no debería minimizar ni borrar las cosas positivas que el presidente hizo por Israel y por los judíos. Pero esas acciones nunca garantizaron que las circunstancias o los cálculos políticos no pudieran cambiar su enfoque.
Resulta impactante que la misma administración que coordinó ataques sin precedentes contra Irán pueda ahora ceder de una manera que fortalece al régimen iraní como nunca antes.
Fue un error creer que esa coincidencia de intereses era permanente o que los valores, la devoción o la lealtad significaban que siempre hablaría, actuaría y tomaría decisiones exactamente como uno deseaba.
Sí, es sorprendente que la misma administración que ordenó una coordinación sin precedentes para atacar a Irán (el principal patrocinador del terrorismo en el mundo) ahora pueda mostrar una actitud conciliadora que envalentona al régimen iraní. Es desalentador que el autor de The Art of the Deal pueda convertirse en el arquitecto de uno de los peores acuerdos de la historia. Resulta doloroso escuchar al hombre que se definió como un "buen amigo" del primer ministro de Israel atacarlo públicamente con insultos personales y vulgaridades. Y parece contradictorio ver al mismo dirigente que criticó a las universidades de élite por no defender a los judíos, y que habitualmente respaldaba la moralidad del ejército israelí, acusar a Israel de matar deliberadamente a civiles inocentes en el Líbano.
Los judíos no deberían depositar una confianza excesiva en ningún ser humano como árbitro o protector de su destino.
La sensación de recibir un golpe inesperado de alguien que se presentaba como un amigo es legítima. Pero, por sorprendente que resulte, debería ser una sensación demasiado familiar para el pueblo judío. Dos mil años de historia deberían haber enseñado a los judíos a sentirse agradecidos y reconocer a quienes hacen el bien por el pueblo judío, pero también a mantener prudencia, escepticismo y cautela en esas relaciones. Por encima de todo, los judíos no deberían depositar una confianza excesiva en ningún ser humano como árbitro o protector de su destino.
Hace mucho tiempo, el rey Salomón escribió: "El corazón del rey es como corrientes de agua en la mano de Dios; Él lo dirige hacia donde quiere" (Proverbios 21:1). Asimismo, los judíos recitan diariamente en sus plegarias: "No pongan su confianza en príncipes ni en diplomáticos".
Los judíos creyentes reconocen que es el Amo del Universo quien dirige la política interior, la política exterior y, en realidad, todos los acontecimientos y sus consecuencias. Estudiar la Torá y la historia judía implica reconocer la mano de Dios guiando los acontecimientos. En última instancia, es Su mano la que dirige el destino judío, independientemente del resultado de una elección, incluso de aquella considerada "la más importante de nuestro tiempo".
Los Sabios enseñan: "Dios tiene muchos agentes y mensajeros" (Bamidbar Rabá 18a). Aunque uno deba tomar decisiones electorales basadas en su perspectiva limitada, la visión de Dios es infinita. Nadie sabe por qué Él elige utilizar a determinada persona o dirigente en un momento concreto de la historia.
Desde las profundidades del 7 de octubre hasta los momentos de victoria sobre los enemigos de Israel, desde llevar a Irán al borde del abismo hasta la posibilidad actual de un acuerdo conciliador con un régimen malvado, esta montaña rusa emocional puede resultar agotadora. Aunque los últimos tres años parezcan una eternidad, en términos históricos representan un período relativamente breve.
Los judíos son un pueblo de paciencia, resiliencia y esperanza. No pierdas de vista la perspectiva histórica a largo plazo.
Los judíos son un pueblo de paciencia, resiliencia y esperanza. Por confusas que sean las noticias, por frustrante que se haya vuelto esta guerra y por incierto que siga siendo su desenlace, es importante recordar que el pueblo judío piensa en términos de largo plazo. Hay que mirar el amplio arco de la historia.
Nadie sabe esperar como el judío. Durante dos mil años, los judíos esperaron sin abandonar la esperanza, concluyendo Iom Kipur y el Séder de Pésaj con las palabras: "El próximo año en Jerusalem". No durante un año, ni diez, ni cien. Durante dos mil años. Año tras año, generación tras generación, siempre creyendo, esperando y aguardando.
En definitiva, la historia del pueblo judío es la historia de Dios. Él es el Gran Director de los acontecimientos.
Al relacionarse con los líderes elegidos democráticamente, no conviene ser ni excesivamente optimista ni excesivamente pesimista. Vota, participa, expresa gratitud o preocupación cuando corresponda. Pero, como judíos, recuerda que, en última instancia, ni los políticos ni los gobiernos dirigen la historia; quien la dirige es Dios. Especialmente en momentos como este, es fundamental recordar que debemos confiar fundamentalmente en el Creador.
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Maravilloso articulo, verdadero y acertado.
Nuestro guia es Hashem y El tiene el control dejemoslo actuar y creamosle de verdad.
Dice la Torah maldito el Adam que confia en Adam. Nuestra confianza debe estar en El.