Irán y la ceguera del mundo ante el mal

23/06/2025

4 min de lectura

¿Reconocerás el mal cuando lo tengas frente a tus ojos?

Una encuesta recién publicada muestra que el 83% de los judíos israelíes apoyan el ataque de Israel contra Irán (en contraste con el 86% de los ciudadanos árabes israelíes que están en contra). Los crónicamente beligerantes judíos de Israel, tras un año de enfrentamientos internos y protestas contra el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, repentinamente están unidos de forma contundente en torno al ataque que él ordenó y lidera. ¿Por qué?

Durante años, Netanyahu ha proclamado: “Cuando alguien dice que quiere destruirte, créelo”. Netanyahu es hijo de un historiador, y la historia del siglo XX demostró que las amenazas de Hitler contra los judíos, claramente expresadas en su libro Mein Kampf (Mi lucha), debieron haberse tomado en serio cuando él asumió el poder en Alemania en 1933. Irán, al igual que la Alemania nazi, representa una amenaza existencial.

Sin embargo, la perspectiva unificada de Israel proviene hoy de un lugar mucho más profundo.

La insistencia en que los regímenes malignos pueden ser domesticados para hacer lo correcto para su propio pueblo, ni que hablar para el mundo, proviene de la negación de la realidad del mal.

Un encuestador estadounidense me dijo una vez que basta una sola pregunta para determinar cómo responderá una persona encuestada a todas las demás preguntas políticas. A los encuestados se les pide que elijan cuál de las dos afirmaciones consideran más precisa:

  1. Con la educación y el diálogo adecuados, todos pueden llevarse bien.
  2. En el mundo hay personas malas que deben ser detenidas.

Los judíos de Israel han estado divididos casi por igual entre estas dos visiones del mundo, con los Acuerdos de Oslo impulsados por la primera visión y el actual gobierno electo por quienes apoyan la segunda.

Debido a que los judíos creen que los seres humanos fueron creados a imagen de Dios, están predispuestos a creer en la bondad innata del ser humano. La masacre barbárica del 7 de octubre fue como el impacto directo de un misil balístico que empujó a los judíos de Israel a un nuevo territorio cognitivo: el reconocimiento forzado de la existencia del mal.

El judaísmo enseña que tanto el bien como el mal existen. Ambos provienen del único Dios, Quien permite que exista el mal porque sin él no tendría sentido el libre albedrío humano para elegir entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto. El libre albedrío es un principio fundamental del judaísmo.

Sin embargo, como atestigua el libro del Éxodo al describir al faraón, un ser humano puede elegir el mal con tanta constancia que su libre albedrío se reduce a un comportamiento adictivo. No puede detenerse ni siquiera cuando su camino claramente lo lleva a la ruina. Incluso mientras su nación era devastada por las diez plagas, el faraón persistía en mantener esclavizados a los israelitas.

El ejemplo moderno más evidente de esta mentalidad es la Alemania nazi en el último año de la Segunda Guerra Mundial. Alemania estaba perdiendo la guerra, pero desvió recursos militares vitales hacia su frenesí por asesinar a los judíos de Hungría. Las decisiones consistentemente malvadas crean personas malvadas.

¿Por qué cuesta tanto ver el mal?

Una historia escalofriante en la autobiografía de Elie Wiesel revela cuán difícil les resulta a las personas buenas admitir la existencia del mal incluso cuando lo tienen frente a sus ojos.

En abril de 1944, los alemanes estaban apretando el cerco sobre los 900.000 judíos de Hungría. Aproximadamente el 90% de los judíos de Polonia ya estaban muertos. Algunos que lograron escapar de los campos de exterminio pudieron llegar a Hungría e intentaron advertir allí a los judíos sobre los asesinatos sistemáticos y espantosos que ocurrían al otro lado de la frontera. Los judíos del pueblo del joven Elie Wiesel no querían oír hablar de ello.

Como él escribió: “¿Y qué hay de los rumores sobre atrocidades, sobre la barbarie del nazismo? Exageraciones. Propaganda. ‘Es como la Primera Guerra Mundial’, decían las personas mayores. ‘Nos han alimentado con mentiras. El pueblo de Goethe y Schiller no puede haber descendido a la barbarie’”.

En mayo, los judíos húngaros empezaron a ser cargados en vagones de ganado para ser llevados, según los alemanes, a campos de trabajo en el interior del país, “donde las familias serían mantenidas juntas”. La criada católica de los Wiesel, María, ofreció esconder a la familia en una cabaña remota que había preparado para ellos en las montañas. Tuvieron una reunión familiar alrededor de la mesa de la cocina. A pesar de la súplica llorosa de María para que la acompañaran, decidieron rechazar su oferta. Simplemente no podían creer el destino que les esperaba.

Los psicólogos explican que las personas evalúan el comportamiento de otros basándose en lo que ellos mismos serían capaces de hacer en circunstancias similares. A lo largo de la historia, a los judíos se les ha hecho especialmente difícil enfrentar el mal en estado puro.

La realidad del mal en Irán

La tiranía y barbarie de la República Islámica de Irán es indiscutible. En el 2022 el arresto de Mahsa Amini por parte de la “policía de la moral” de Irán por no cubrir suficientemente su cabello, y su posterior asesinato bajo custodia, dio lugar a protestas en las que decenas de manifestantes fueron asesinados por la policía. Según un documento británico de WikiLeaks del 2008, el régimen iraní ha ejecutado entre 4.000 y 6.000 personas homosexuales desde la revolución islámica de 1979.

Sin embargo, muchos occidentales que valoran los principios que están siendo pisoteados en Irán no son capaces de calificar al régimen como “malvado”. Persiste la ilusión de que un acuerdo negociado y supervisado, donde Irán prometa destruir sus instalaciones nucleares y no reanudar su programa, resolverá el problema. Incluso los gritos en el parlamento iraní hace apenas unos días: “¡Muerte a América! ¡Muerte a Israel!”, están siendo ignorados por lo que realmente son: una clara declaración del compromiso ideológico de Irán de destruir a Estados Unidos e Israel por cualquier medio que funcione.

Aquellos que hoy abogan por el diálogo y la negociación con el régimen iraní probablemente creen que la primera proposición del encuestador es más precisa: que con la educación y el diálogo adecuados, todos pueden llevarse bien. Sin embargo, la insistencia en que dictadores y regímenes malvados pueden ser domesticados para hacer lo correcto para su propio pueblo, ni que hablar para el mundo, proviene de una negación de la realidad del mal.

Es flagrantemente claro que el régimen iraní es malvado, tan claro que la gran mayoría de los judíos israelíes, de derecha a izquierda, respaldan a Netanyahu.

Es flagrantemente claro que el régimen iraní es malvado, tan claro que la gran mayoría de los judíos israelíes, de derecha a izquierda, respaldan a Netanyahu. El mal no puede ser persuadido, convencido, ni siquiera amenazado para que renuncie a sus planes destructivos. Sus víctimas más vulnerables son aquellas que, por su propia bondad, ingenuidad o ceguera voluntaria, se niegan a reconocer al monstruo que busca devorarlas.

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Marlene Tovar
Marlene Tovar
8 meses hace

Los sigo siempre.He aprendido mucho con Aish Latino Gracias🤗

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