3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


9 min de lectura
Treinta y siete grupos de ayuda se están retirando de Gaza; no tienen por qué hacerlo.
Dejen que Hamás siga controlando Gaza. Ese es el mensaje que gran parte del mundo le está enviando a Israel en estos días al oponerse a los planes de sentido común de Israel que exigen que las organizaciones benéficas se desvinculen de Hamás y de otros brutales grupos terroristas.
La mayoría de las organizaciones no gubernamentales (ONG) que brindan ayuda a los habitantes de Gaza han cumplido con las nuevas normas de transparencia fijadas por Israel. Sin embargo, gobiernos y grupos de todo el mundo se quejan amargamente de que algunas organizaciones estén optando por poner fin a su labor humanitaria en Gaza en lugar de cortar sus vínculos con Hamás.
El 30 de diciembre, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Japón, Noruega, Suecia y Suiza se unieron al Reino Unido para emitir un pedido oficial a Israel para que permita que los grupos sigan operando en Gaza, ya sea que coordinen o no sus actividades con Hamás. Más de un centenar de organizaciones de ayuda han calificado las exigencias de Israel (de que no operen en coordinación con Hamás) como "usar la ayuda como un arma". La ONU, que ha admitido que su agencia de ayuda UNRWA empleó a terroristas de Hamás, calificó las nuevas normas de Israel de “escandalosas” e ilegales.
Examinemos las nuevas normas y por qué Israel las ha impuesto.
Hamás gobierna Gaza con puño de hierro. Cualquier ONG (organización no gubernamental) que desee operar allí debe primero obtener el permiso del grupo terrorista y luego coordinar todas sus actividades con Hamás para poder prestar servicios. Las ONG también están obligadas a revelar toda su información financieros a funcionarios locales de Hamás para poder trabajar en Gaza.
Durante la reciente guerra de Israel contra Hamás, las fuerzas israelíes recuperaron documentos internos de Hamás que describen claramente esta relación de quid pro quo: “La evidencia confirma que las ONG en Gaza no operan de manera independiente ni neutral. Más bien, están integradas en un marco institucionalizado de coerción, intimidación y vigilancia que sirve a los objetivos terroristas de Hamás”, describe una organización analítica que revisó los documentos.
Todo grupo benéfico que trabaja en Gaza está obligado por Hamás a nombrar a un afiliado local de Hamás, al que eufemísticamente llaman un “garante”, en un cargo de alto nivel dentro de la organización. Los garantes deben estar al nivel de director, subdirector o presidente del consejo directivo. Estos garantes afiliados a Hamás proporcionan a la organización terrorista información sobre las operaciones de las ONG y permiten que Hamás tenga voz en los niveles más altos de la toma de decisiones dentro de las ONG. Sin ellos, las organizaciones benéficas no pueden operar.
Las críticas de los trabajadores humanitarios a las nuevas normas israelíes de divulgación de información de las ONG (y su silencio sobre el control asfixiante de Hamás sobre su trabajo) indican una simpatía de larga data hacia Hamás.
Las ONG que operan dentro de Gaza conocen bien este arreglo. Cuando denuncian la supervisión israelí de sus operaciones, su falta de crítica hacia la participación de Hamás en su labor se vuelve ensordecedora. Las críticas de los trabajadores humanitarios a las nuevas normas israelíes de divulgación de información de las ONG (y su silencio sobre el control asfixiante de Hamás sobre su trabajo) indican una simpatía de larga data con Hamás y sus afiliados, así como con sus sentimientos antiisraelíes y antijudíos.
El 7 de octubre de 2023, cuando terroristas de Hamás arrasaron el sur de Israel, violando, torturando y asesinando a 1.200 personas y secuestrando a más de 250, algunos de los terroristas que participaron en la masacre eran empleados de grupos “humanitarios”.
La UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, es la principal organización de la ONU que ayuda a Gaza. Atiende en todo el mundo a árabes descendientes de personas que vivieron dentro de las fronteras de Israel, Cisjordania y Gaza entre 1946 y 1948, y que son clasificados como refugiados de manera perpetua. La UNRWA también ha cooperado con Hamás durante años. De manera increíble, empleados de la UNRWA cometieron atrocidades dentro de Israel el 7 de octubre. Tras investigar con reticencia a 19 empleados de la UNRWA (de entre los cientos identificados en el ataque de Hamás), la agencia despidió a nueve de ellos, admitiendo que participaron en los crímenes de Hamás. Es probable que el número de empleados de la UNRWA que pertenecen a Hamás o tienen vínculos estrechos con el grupo sea mucho mayor, constituyendo una mayoría abrumadora de los trabajadores.
En el 2024, funcionarios de seguridad israelíes estimaron que el número real de empleados de la UNRWA afiliados a Hamás se acercaba a los 10.000, de un total de unos 12.000 empleados de la UNRWA en toda Gaza. Aproximadamente 440 empleados de la UNRWA sirvieron como combatientes de Hamás. Otros 2.000 eran operativos de Hamás; 7.000 empleados tienen un familiar inmediato que pertenece a Hamás.
Otros empleados de la UNRWA trabajan para la Yihad Islámica Palestina, un grupo terrorista separado que coopera con Hamás. Se descubrió que rehenes israelíes estuvieron cautivos en edificios de la UNRWA e incluso en casas de empleados de la UNRWA. El entonces ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Israel Katz, explicó que la UNRWA servía como “un brazo” de Hamás.
Documentos internos de Hamás describen el uso de “hogares, escuelas, universidades, hospitales, puentes, compañías eléctricas, consejos legislativos, mezquitas, mercados…”, y otros lugares, como centros donde los combatientes pueden reunirse detrás de escudos humanos de civiles gazatíes: “las instalaciones civiles son consideradas los mejores obstáculos para defender la resistencia”. Túneles de Hamás y lanzaderas de cohetes estaban ubicados dentro de centros de la UNRWA, incluidas escuelas administradas por la UNRWA. De hecho, toda la granja de servidores de internet de Hamás estaba ubicada en un túnel directamente debajo de la sede de la UNRWA en Gaza: los accesos al complejo de servidores se realizaban desde el interior de escuelas cercanas administradas por la UNRWA y la Universidad Al-Azhar.
Documentos internos de Hamás registran muchos otros casos de afiliación con ONG. Aquí hay solo algunos ejemplos, entre muchos, de grupos internacionales que se asocian con entidades terroristas conocidas.
MSF – Médicos Sin Fronteras es una prestigiosa organización benéfica francesa que opera en todo el mundo, incluida Gaza, donde brinda atención médica desde 1989. Actualmente emplea a cientos de personas locales y se describe como una “organización humanitaria médica independiente… que proporciona ayuda de emergencia a personas afectadas por conflictos armados, epidemias, desastres naturales y exclusión del sistema de salud”. También alberga a varios terroristas en Gaza.
Algunos ejemplos incluyen al empleado de MSF Fadi Al-Wadiya, que simultáneamente trabajaba como combatiente de alto nivel de la Yihad Islámica Palestina, donde fabricaba misiles. Cuando fue abatido en un ataque israelí con drones en el 2024, su muerte fue registrada como un ataque contra un trabajador de la salud. En el 2023, dos médicos de MSF, Mahmoud Abu Nujaila y Ahmad Al-Sahar, murieron a manos de fuerzas israelíes en el hospital Al-Awda, que es administrado por una ONG vinculada al Frente Popular para la Liberación de Palestina.
En febrero del 2024, MSF reveló públicamente que coordinaba sus actividades con el “ministerio de salud en Gaza”, que está dirigido por Hamás. Esto no sorprendió a los investigadores belgas que habían estado examinando las publicaciones políticas, informes, redes sociales y declaraciones de MSF sobre sus operaciones en Gaza. Un “porcentaje significativo de su personal parece compartir el punto de vista de Hamás y apoyan los ataques terroristas del 7 de octubre”, descubrió el comité especial belga que investigaba a MSF.
CARE International (Cooperative for Assistance and Relief Everywhere) se describe como una “confederación global… con el objetivo común de combatir la pobreza mundial”. Ha operado proyectos benéficos en Gaza durante años, donde también se ha asociado con terroristas del Frente Popular para la Liberación de Palestina, un violento grupo terrorista.
Oxfam International se describe como un “movimiento global para el cambio, para construir un futuro libre de la injusticia de la pobreza”. Trabaja con 60 grupos asociados en Israel, Cisjordania y Gaza, pero se niega a revelar cuáles son. Se puede obtener una idea aproximada a partir del frenesí de tuits, entrevistas y declaraciones formales de Oxfam en los últimos dos años, en los que ha llamado a las naciones a boicotear productos israelíes, cortar lazos diplomáticos y culturales con Israel y aislar al estado judío.
Save the Children se describe como una “organización independiente líder que crea cambios duraderos en la vida de los niños necesitados”. En Gaza, colabora con varias organizaciones que han demostrado tener vínculos con grupos terroristas.
Uno de los grupos con los que Save the Children colabora es Defense for Children International – Palestine. Aunque suena inofensivo, este grupo actúa como una organización fachada del Frente Popular para la Liberación de Palestina, un grupo terrorista armado y violento. Otro socio de Save the Children, Addameer, afirma ser una ONG que lucha por los derechos de los prisioneros. En realidad, es una organización fachada del Frente Popular para la Liberación de Palestina. (Estados Unidos designó a Addameer como entidad terrorista en el 2025).
Aunque estas y muchas otras ONG de nombre prestigioso puedan parecer integradas por europeos bien intencionados u otros que rechazan la violencia, en realidad todos están en deuda con Hamás que les permite operar, y emplean a radicales locales para gestionar sus programas en Gaza.
En un esfuerzo por obligar a las ONG a revelar sus vínculos con grupos terroristas, Israel anunció en marzo del 2024 que los grupos tendrían seis meses para presentar documentación sobre sus políticas y empleados en Gaza a fin de renovar sus licencias de operación para el 2026. Cuando las ONG se quejaron de que no tenían tiempo suficiente para proporcionar esta información, Israel extendió el plazo hasta el último día del 2025, el 31 de diciembre.
La mayoría de las ONG que llevan a cabo operaciones de ayuda en Gaza han cumplido, proporcionando documentación actualizada sobre su personal en Gaza, proyectos y políticas. Treinta y siete organizaciones, incluidas las mencionadas anteriormente, se han negado a hacerlo, prefiriendo poner fin a sus operaciones en Gaza antes que proporcionar la transparencia que Israel está solicitando. Estas 37 representan aproximadamente el 33% de todas las ONG que actualmente trabajan dentro de Gaza.
Lejos de “cerrar” las ONG por insensibilidad, Israel está endureciendo las normas sobre su funcionamiento. Estas 37 ONG no deberían ser capaces de blanquear el hecho de que están optando por retirarse de Gaza en lugar de revelar o poner fin a sus vínculos con grupos terroristas o terminar sus campañas de deslegitimación contra Israel.
El 1 de marzo del 2025, el Ministerio de Asuntos de la Diáspora de Israel implementó un nuevo proceso de registro para las ONG que trabajan tanto en Israel como en Gaza. (Técnicamente, sería posible que las ONG evitaran revelar información a Israel entrando y saliendo de Gaza a través de las fronteras egipcias del territorio). La solicitud es transparente y similar a lo que otros estados exigen a las ONG que operan en sus territorios.
Un cambio importante es exigir que las ONG proporcionen “una lista de todos los empleados involucrados en la gestión e… implementación del Plan de Trabajo (de las ONG), incluidos empleados palestinos, así como empleados extranjeros… La lista debe incluir nombres completos, números de pasaporte (para empleados extranjeros), números de identificación (para empleados palestinos) y datos de contacto”. Esto debería ayudar a evitar que terroristas conocidos figuren en las nóminas de las ONG.
Las nuevas normas de Israel también prohíben a las ONG que participen en “campañas de deslegitimación” contra Israel, que llamen al boicot, la desinversión y las sanciones contra Israel en el ámbito internacional, o que “nieguen la existencia del estado de Israel como un estado judío y democrático”. Las ONG tampoco pueden negar la existencia del Holocausto ni de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 ni participar en juicios con motivación política contra israelíes en el extranjero.
El ministerio de defensa de Israel ha declarado que las nuevas normas son necesarias “para prevenir la explotación de la ayuda por parte de Hamás”, señalando que Hamás ha utilizado a las ONG para “el desvío de ayuda, el uso de empleados locales con fines terroristas y la transferencia de fondos de fuentes vinculadas al terrorismo”.
A pesar de la reacción escandalizada sobre lo onerosas que son estas nuevas directrices, es notable que una gran mayoría de las ONG que operan en Gaza, incluidas muchas que han sido extremadamente críticas con Israel, han logrado renovar sus licencias de operación sin dificultad. Decenas de organizaciones benéficas han cumplido con las nuevas políticas de Israel y mantienen su vital labor de ayuda en Gaza. Incluso Save the Children, mencionada anteriormente, ha presentado la documentación necesaria para seguir ejecutando programas.
Sin embargo, 37 grupos, incluidos Médicos Sin Fronteras de Bélgica, Francia, los Países Bajos y España, la filial holandesa de Oxfam, Oxfam Quebec y otros, cesaron sus operaciones el 1 de enero de 2026. Sus acciones son una tragedia para los necesitados de Gaza y una indicación de cuán profundamente arraigada es la hostilidad hacia Israel en estas organizaciones.
La ayuda que fluye hacia Gaza a través de Israel es supervisada por COGAT (Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios), una agencia dirigida por el Ministerio de Defensa de Israel. COGAT ha insistido en que no habrá una reducción de la ayuda proporcionada a Gaza, debido a un hecho impactante que ha sido pasado por alto por gran parte de la prensa mundial: las 37 ONG que ponen fin a sus operaciones en Gaza no han brindado ayuda real desde hace tiempo.
Ninguno de los grupos en cuestión ha operado en Gaza desde el inicio del actual alto el fuego el 10 de octubre de 2025. Antes de eso, la cantidad total de ayuda que proporcionaban “ascendía apenas a alrededor del 1% del volumen total de ayuda”.
La pérdida de estas 37 ONG se sentirá muy poco en Gaza, pero está causando un daño a la reputación de Israel en todo el mundo, ya que estos grupos acusan a Israel de “prohibirles” operar e impedir que la ayuda llegue a los civiles de Gaza. En realidad, estas ONG han optado por tomar una postura contra Israel y cesar su labor benéfica en Gaza. El mundo merece conocer la verdad.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.