3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


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Aquí tienes 17 datos sobre este fruto asombroso.

Hay siete alimentos por los que Israel fue alabado en tiempos antiguos (y que sigue produciendo hoy). Como Moshé describió al pueblo judío antes de entrar a la Tierra de Israel: Dios los lleva a “una tierra de trigo, cebada, vid, higo y granada; una tierra de olivo-aceite y dátil-miel…” (Deuteronomio 8:8).
Después del Diluvio, Nóaj envió una paloma fuera del Arca para ver si ya había tierra seca. Cuando el ave regresó con una rama de olivo, Nóaj comprendió que la vegetación había vuelto a brotar. Desde entonces, la aceituna simboliza la esperanza de un futuro pacífico.

El símbolo oficial del estado de Israel muestra la Menorá de oro que estuvo en el antiguo Templo en Jerusalem, rodeada de hojas de olivo cuyo aceite se usaba para encenderla día y noche, un símbolo de la eterna protección de Dios a Su pueblo.

Los árboles de olivo en el Jardín de Getsemaní (su nombre en hebreo significa “prensa de aceite”), al pie del Monte de los Olivos en Jerusalem, tienen más de dos mil años y aún dan fruto.
Rabí Iehoshúa ben Levy enseñó: “¿Por qué se compara a Israel con el olivo? Para decirte que así como las hojas del olivo no caen en verano ni en la estación lluviosa, así también Israel nunca dejará de existir, ni en este mundo ni en el venidero” (Talmud, Menajot 53b).
El pueblo judío también se compara con el aceite de oliva, que no se mezcla con otros líquidos, sino que permanece separado y distinto.
Las raíces largas del olivo penetran profundamente en la tierra, alcanzando la humedad incluso en los veranos calurosos y secos. Se cree que las aceitunas son originarias del norte de Israel y del sur de Siria, y se adaptan perfectamente al clima caluroso y seco de la región mediterránea.
Los árboles de olivo pueden producir cantidades sorprendentes de aceite. Un solo olivo puede producir hasta 76 litros de aceite al año.
Tanto en la antigüedad como en la actualidad, hacer aceite de oliva es un proceso lento y laborioso. En tiempos antiguos, las aceitunas se trituraban con una rueda. La pulpa resultante se colocaba en cestas tejidas y se prensaba, produciendo aceite que fluía a través de los múltiples orificios de la cesta. El proceso podía durar días. Muchos lagares de aceite han sido excavados en Israel, lo que demuestra la centralidad de este alimento en la vida antigua.
De acuerdo con el sabio judío del siglo XVII, el Malbim, “la aceituna representa la luz porque produce aceite para la lámpara, que representa la luz de la sabiduría y la Torá, y la luz se considera buena” (Malbim, Jueces 9:8).
Cuando el antiguo Templo se alzaba en Jerusalem, sus hermosas puertas de madera estaban hechas de fragante madera de olivo.

En excavaciones realizadas entre 2011 y 2013 en Tzipori, en el norte de Israel, se hallaron antiguas vasijas de arcilla. Científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalem y la Autoridad de Antigüedades de Israel analizaron los fragmentos y descubrieron dentro rastros de aceite de oliva de miles de años, demostrando que esos recipientes fueron utilizados para almacenar aceite.
El aceite era el combustible utilizado para encender la Menorá del antiguo Templo. Además de usar el aceite de oliva como alimento, se lo usaba como medicina, cosmético y combustible. Miles de lámparas de barro que se usaban con aceite de oliva han sido excavadas en Israel, demostrando su uso doméstico generalizado.
Incluso hoy, un “kezait” (literalmente “como una aceituna”) es una unidad de medida usada para calcular cantidades de alimentos rituales judíos como jalá, matzá y vino.
Durante la inquisición, cocinar con aceite de oliva (en lugar de grasa de cerdo) se consideraba una señal de que alguien era un judío secreto.
Durante mucho tiempo opacado por otros países productores, en el 2013 en la competencia internacional mediterráneo Olivo de aceite de oliva virgen extra, realizado en Israel, el aceite de oliva israelí fue reconocido como el mejor del mundo. Participaron en la competencia 489 aceites de 21 países. Un jurado de 25 expertos declaró ganador al productor israelí Meshek Achiya.
En los últimos años, Israel ha ampliado enormemente sus olivares. Hoy Israel cuenta con 33.000 hectáreas de producción de aceitunas. Cada año produce entre 15.000 y 16.000 toneladas de aceite de oliva extra virgen, casi todo para consumo interno. Israel solo exporta unas 1.000 toneladas anuales.
Algunos productores atribuyen la excelencia del aceite israelí a la innovación del país. Como líder mundial en reciclaje de agua, gran parte de los olivares se riegan con agua salobre (salada) y con aguas residuales purificadas. Esto añade fertilizantes naturales al suelo. Además, los agricultores israelíes han impulsado el cruce de variedades de olivo, creando plantas resistentes con un sabor superior.
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Excelente artículo