La Hagadá predijo lo que pasaría después del 7 de octubre


3 min de lectura
Ese pequeño trozo de verdura, el primer alimento que se consume en el Séder de Pésaj, transmite algo poderoso: las cosas pequeñas importan.
El tercer paso del Séder de Pésaj es karpás, cuando se toma un pequeño trozo de papa o apio, se sumerge en agua salada y se come. Se come específicamente una cantidad pequeña, menos que el volumen de una aceituna. En medio de una noche llena de comida y abundancia, el karpás está limitado por la moderación y la restricción.
¿Qué mensaje transmite el simple karpás?
Ese pequeño trozo de karpás, el primer alimento consumido en el Séder de Pésaj, transmite algo poderoso: las cosas pequeñas importan.
La tendencia natural es buscar las cosas grandes. Como suelen decir: “Hazlo a lo grande o no lo hagas”. El karpás nos recuerda que, en medio de los grandes acontecimientos, debemos hacer espacio para las pequeñas acciones. En medio de lo grandioso, incluir la simplicidad. Apreciar las pequeñas acciones y las pequeñas victorias de la vida, porque son esos pequeños pasos los que permiten alcanzar los grandes.
Este punto podemos ilustrarlo con la fascinante historia del Parque Nacional Yellowstone. Establecido el 1 de marzo de 1872 por el presidente Ulysses S. Grant, el gobierno federal tuvo la visión de reservar esta impresionante área natural, considerada demasiado valiosa por sus maravillas naturales como para desarrollarla. A comienzos del siglo XX, debido a la amenaza que los lobos representaban para el ganado, los rancheros y colonos comenzaron a matarlos. Los atraparon, les dispararon y los quemaron en todo el país, hasta que finalmente el último fue eliminado por el servicio del parque en 1926.
Pero sin lobos, el ecosistema del parque comenzó a perder el equilibrio. La población de alces se disparó al desaparecer su depredador natural. Esto provocó sobrepastoreo, lo que llevó a la desaparición de especies enteras. Entonces, en 1995 (después de casi 75 años) llevaron una pequeña manada de 14 lobos desde Canadá y la reintrodujeron en Yellowstone.
Lo que ocurrió después fue asombroso.
Los lobos comenzaron a cazar alces, reduciendo su número y obligándolos a evitar ciertas áreas. Esto permitió que las plantas volvieran a crecer. Hermosos álamos y sauces comenzaron a prosperar. El regreso de los árboles y arbustos trajo más bayas e insectos. Varias especies de aves también regresaron al parque. El aumento de árboles también atrajo al castor, que anteriormente se había extinguido en la región. Los castores construyeron presas, lo que atrajo nutrias, ratas almizcleras y varios reptiles. Los lobos también redujeron la población de coyotes, permitiendo que crecieran las poblaciones de ratones y conejos, lo que atrajo al parque zorros rojos, comadrejas, tejones y halcones.
Esa pequeña manada de lobos transformó todo un ecosistema.
Con un mejor equilibrio entre depredador y presa, otras especies pudieron prosperar. Incluso los ríos cambiaron. El crecimiento de la vegetación redujo la erosión y estabilizó las riberas. Los canales se estrecharon, se formaron más ciénagas y los ríos permanecieron más estables en su curso. Esa pequeña manada de lobos transformó todo un ecosistema. Los lobos no solo devolvieron el equilibrio al ecosistema de Yellowstone, sino que también cambiaron la geografía física del parque.
Hoy, miles de personas visitan el Parque Nacional Yellowstone cada año para observar los lobos. De hecho, el parque es reconocido como uno de los mejores lugares del mundo para ver lobos en estado salvaje. Según un estudio económico publicado en el 2022, la observación de lobos genera un promedio anual de 82 millones de dólares para las economías locales de la región del Gran Yellowstone. Personas de todo el mundo llegan para verlos, y algunas incluso se han mudado a la zona solo para poder observarlos regularmente. Hay algo en los lobos que fascina a la gente. Las personas observan cada uno de sus movimientos a través de cámaras con gran zoom y binoculares.
Las cosas pequeñas realmente importan.
El karpás es más que un pequeño trozo de verdura. Es un recordatorio de abrazar el poder de las pequeñas acciones.
El Séder de Pésaj no solo conmemora el Éxodo que ocurrió hace miles de años; también es una oportunidad para conectarse hoy con la energía espiritual y dejar atrás lo que te frena en la vida para alcanzar la libertad personal. La liberación del pueblo judío no ocurrió instantáneamente en una sola acción masiva. Requirió un proceso lento y paso a paso.
Primero, el pueblo tuvo que ser informado sobre la posibilidad de redención. Luego, durante el transcurso de un año, ocurrieron las Diez Plagas, enseñando gradualmente tanto a los egipcios como a los judíos sobre la naturaleza de Dios. Finalmente, el día 15 del mes de Nisán, Dios sacó al pueblo judío de Egipto, comenzando el viaje de 50 días hacia el Monte Sinaí, donde recibirían la Torá.
El camino hacia la libertad está compuesto por pequeños pasos, tomados con constancia y dedicación, representados por el humilde karpás.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.
B"H
Pesach Kasher VeSameach!!!!
Am Yisrael CHAI CHAI CHAI VEKAYAM ✋️
Muchas gracias por la reflexión; el recordar la importancia de pequeños esfuerzos, pequeñas obras, pequeños pensamientos, pequeñas actitudes y emociones... pone en verdadera perspectiva el valor básico pero definitivo de lo realmente importante en la vida.