La Hagadá predijo lo que pasaría después del 7 de octubre


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No subestimes el poder de las notas de agradecimiento para ayudar a los niños a aprender a apreciar el bien que otros hacen por ellos.
Estimado Sr. Rosen:
Muchas gracias por trabajar tan duro para organizar la liga de fútbol. Sé que le dedicó mucho tiempo, y realmente aprecio su gran esfuerzo haciendo todos los programas y consiguiendo a todos los entrenadores. Los uniformes estuvieron muy buenos. Espero que podamos tener la liga otra vez el año que viene.
Atentamente,
Dany Diamond
Esta fue la única nota que recibió el Sr. Rosen después de organizar la liga de fútbol para 50 chicos del barrio. Claro que recibió muchos agradecimientos verbales, pero Dany fue el único que se tomó el tiempo de escribir una nota.
¿Por qué Dany es diferente? Tiene una madre que pensó en cómo educar a un hijo agradecido y entrenó a su hijo a escribir notas.
¿Por qué Dany es diferente? Tiene una madre que pensó en cómo educar a un hijo agradecido.
Cuando era demasiado pequeño para escribir, hacía un dibujo y su mamá lo ayudaba con las palabras. Ahora, al final del año escolar, Dany escribe notas de agradecimiento a sus maestros. Incluye en cada nota una cosa que aprecia especialmente de ese maestro en particular (cuenta buenos chistes) y una cosa que agradece haber aprendido (la unidad sobre reptiles). Dany también escribe notas al final de las vacaciones de verano a sus consejeros del campamento.
Uno de sus consejeros lo invitó a ir a nadar con él un día después de que terminó el campamento para que pudiera aprender a tirarse al agua. Su maestra de primer grado le dijo que todavía conserva la nota que él le envió. Y cuando el director de la liga de fútbol tuvo una entrada extra para un partido, ¿a qué chico crees que llamó?
Con toda esta retroalimentación positiva, Dany disfruta escribir estas notas. Está aprendiendo que a las personas les gusta ser apreciadas, un componente importante para construir relaciones sanas.
¿Cuántas veces has dicho con frustración: “Este niño no aprecia nada de lo que hago”?
Si alguna vez te has sentido así con tus hijos, pregúntate: “¿Qué he hecho para inculcar en ellos el rasgo de la gratitud? ¿He pensado realmente en un plan para enseñar este rasgo o espero que de alguna manera aparezca por sí solo?”
Apreciar a los demás es una habilidad que cualquiera puede aprender. A los niños se les puede enseñar a observar con más atención a quienes los rodean y a enfocarse en los muchos beneficios que reciben de ellos.
Apreciar a los demás es una habilidad que cualquiera puede aprender.
Idealmente, los padres deberían comenzar con niños muy pequeños, ayudándolos a notar los detalles y señalando todo el bien que las personas hacen en general. Esto también enseña a los niños a tener lo que en hebreo llamamos un ain tov, un “buen ojo”.
Cuando se alienta a los niños a buscar lo bueno en los demás, incluso (¡en especial!) en aquellos que no les agradan particularmente, se convierten en personas más positivas que pueden encontrar algo bueno que decir de casi cualquiera.
Si no queremos que nuestros hijos sean críticos y negativos, necesitamos darnos cuenta de que tenemos un enorme poder para crear lo contrario.
Las personas no son naturalmente agradecidas. No podemos molestarnos con nuestros hijos por ser ingratos si no les hemos enseñado cómo adoptar la “actitud de la gratitud”.
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