La bebé que los nazis eligieron para su propaganda era en realidad judía

11/01/2026

6 min de lectura

En la década de 1930, la “bebé aria perfecta” de los nazis era en realidad una inmigrante judía sin recursos.

Hessy Levinsons Taft, la bebé judía que alguna vez fue celebrada por los nazis como la ideal "aria", murió a los 91 años el 1 de enero de 2026. Su vida y su legado es una refutación silenciosa y poderosa de la mitología racial nazi y un testimonio de la supervivencia judía.


En 1935, la campaña nazi para aislar y demonizar a los judíos alcanzaba nuevas alturas. Hitler había sido electo canciller de Alemania dos años antes; a fines de 1935, una serie de decretos conocidos como las Leyes de Núremberg establecieron distinciones brutales entre los “arios”, es decir, los europeos étnicos, y los no arios: judíos, gitanos y personas negras.

Estas leyes estaban diseñadas para atacar a los judíos. De la noche a la mañana, los judíos alemanes fueron despojados de su ciudadanía, se les prohibió ocupar cargos públicos y se les restringió el acceso a espacios públicos para evitar que “infectaran” a los arios.

Uno de los principales motores de esta propaganda pseudo-racial fue una revista llamada Sonne ins Haus, o “Luz del sol en el hogar”, que promovía los mitos nazis de la perfección aria y la contaminación no aria. En 1935, la revista organizó un concurso a nivel nacional para encontrar al “bebé ario perfecto”. Diez famosos fotógrafos de retratos fueron invitados a enviar diez fotografías de hermosos bebés alemanes. El propio Joseph Goebbels, jefe de propaganda del partido nazi, sería el juez que elegiría al ganador.

Goebbels eligió como ganadora a una adorable niña de seis meses: el ideal del niño ario. Su nombre, desconocido para Goebbels, era Hessy Levinsons. Su sonriente imagen fue publicada en la portada de la revista como prueba de la superioridad aria, convirtiéndose en una imagen popular de propaganda, impresa en postales y tarjetas de felicitación en toda Alemania durante años.

Sólo había un pequeño detalle: Hessy en realidad era judía. El mayor ejemplo nazi de perfección aria era una bebé judía de una familia inmigrante judía. Su increíble victoria puso a toda su familia en grave peligro.

Una familia acosada por el antisemitismo

Los padres de Hessy, Jacob y Pauline Levinsons, eran cantantes de ópera con formación clásica. Ellos se mudaron a Berlín en 1928 cuando Jacob consiguió una codiciada plaza en una compañía de ópera. Él usaba el nombre artístico de Yasha Lenssen para ocultar su apellido de sonido judío. Sin embargo, a medida que el antisemitismo aumentaba en toda Alemania, la dirección descubrió su verdadero apellido y lo despidió. “Al vivir en Berlín, mis dos padres iban a ser cantantes de ópera”, describió después Hessy; “pero cuando supieron que mi padre era judío, cancelaron su contrato”.

La vida se volvió cada vez más difícil para Jacob y Pauline, como para todos los judíos en Alemania. Rechazados por los círculos musicales, ninguno de los dos pudo encontrar trabajo como cantante. Jacob aceptó un empleo viajando como vendedor para poder subsistir, y la pareja se mudó a un diminuto estudio.

En 1934, Pauline dio a luz a Hessy. Cuando Hessy tenía seis meses, Pauline y su hermana la llevaron a uno de los fotógrafos de retrato más famosos de Alemania, Hans Ballin. Él tomó una foto de la rolliza Hessy con un gorrito, dejando ver algunos rizos castaños. Tras revelar el retrato, Jacob y Pauline lo exhibieron orgullosamente sobre el piano en su pequeño apartamento.

Desafiando a Hitler

Sin que los Levinsons lo supieran, Hans Ballin fue uno de los fotógrafos seleccionados para enviar diez fotos para el concurso. Él reunió diez retratos de bebés... y, en un impulso, incluyó también la foto de Hessy y la envió a la revista.

Unos meses después, la empleada doméstica de los Levinsons trabajaba en su apartamento y comentó que había visto una revista con la foto de su bebé en la portada. Los Levinsons se horrorizaron. Sonne ins Haus era conocida como una revista nazi; estaba editada por un amigo íntimo del alto líder nazi Hermann Göring. Ellos temieron lo que podría ocurrir si se descubría que la bebé en la portada era judía.

“Quería hacer quedar en ridículo a los nazis. Quería darme el placer de esta broma. Y ya ven, tenía razón. De todos los bebés, eligieron a este como el ario perfecto”.

Pauline corrió al estudio de Ballin y le dijo que debía haber algún error; le explicó que Hessy, la bebé ganadora, era judía. Ballin respondió que él ya lo sabía y que había enviado su retrato como un acto de desafío. “Quería hacer quedar en ridículo a los nazis. Quería darme el placer de esta broma. Y ya ven, tenía razón. De todos los bebés, eligieron a este como el ario perfecto”. Años después, cuando ya era adulta, le preguntaron a Hessy qué le diría a Ballin si pudiera hablar con él sobre su decisión de enviar su fotografía: “Le diría: bravo por tener el valor”.

Escondidos

Los Levinsons sabían que los alemanes reaccionarían con furia si descubrían a la verdadera Hessy y a su familia. Una conocida les contó que había estado visitando a unos amigos que tenían la foto de Hessy, la “aria perfecta”, colgada en la pared. La conocida mencionó que conocía a la familia y que su apellido sonaba judío, y su amiga arrancó la foto de la pared. (Aunque luego la volvió a poner diciendo: “Bah, no importa, es demasiado linda”).

Salir en público suponía el riesgo de exponer a la verdadera Hessy, así que sus padres la mantuvieron en casa. “Ya no podía jugar en el parque”, describió después, “ni podía ir al zoológico, mi lugar favorito.” Durante ese tiempo, los Levinsons tuvieron una segunda hija, haciendo que su vida, ya de por sí limitada, fuera aún más restringida.

Huir de Alemania

Después de que el padre de Hessy, Jacob, fuera arrestado brevemente por la SS en 1938 bajo cargos falsos de evasión de impuestos, la familia se dio cuenta de que era demasiado peligroso quedarse en Alemania. Huyeron primero a Letonia y luego a París, llevando consigo a la niñera de Hessy, una joven judía llamada Gerta.

Cuando París cayó en manos de los nazis en 1940, los Levinsons se trasladaron al sur de Francia, donde intentaron desesperadamente obtener visas para ingresar a otro país. Ellos eran fervientes sionistas, pero en plena guerra era imposible entrar en la Palestina bajo mandato británico. En 1942, acudieron al consulado cubano en la ciudad francesa de Niza y obtuvieron visas para Cuba. Se dirigieron a Marsella, compraron boletos de tren hasta Lisboa y luego pasajes en barco desde Lisboa hasta Cuba.

Pero había un problema: Gerta, su niñera, seguía en París, sin visa y sin forma de salir de la Europa ocupada por los nazis. Mientras Pauline esperaba con Hessy en Marsella, Jacob tomó el tren de regreso a Niza, un viaje peligroso para un judío, para visitar una vez más el consulado cubano. Aterrorizado de ser interrogado por los guardias nazis que abordaban los trenes con frecuencia, Jacob permaneció en el vagón restaurante, comiendo y bebiendo sin parar hasta sentirse mal. Su plan funcionó: los guardias subieron al tren y pidieron documentos de viaje a todos... excepto a los pasajeros del vagón comedor.

En Niza, Jacob vendió su cigarrera de plata y entró al consulado cubano llevando efectivo. El profesor Robert Rockaway de la Universidad de Tel Aviv describe lo que ocurrió después:

“Jacob regresó al cónsul cubano para ofrecerle más dinero a cambio de otra visa para Gerta. El cónsul le dijo: ‘Ya te di cuatro visas y tengo suficientes problemas.’ El padre de Hessy le respondió que no se iría hasta que le diera otra visa, se sentó y esperó. Al final del día, el cónsul le dijo: ‘Voy a cerrar. ¿Te vas o llamo a la policía?’ El padre de Hessy respondió: ‘Me iré tan pronto como me des una visa’. El cónsul lo miró y dijo: ‘Sabes, hay una vieja ley en Cuba que dice que un hombre puede emigrar con todas sus posesiones, incluidos sus esclavos. ¿Dirías que esta mujer es tu esclava?’ El padre de Hessy respondió: ‘Por supuesto. Absolutamente. Esta mujer es mi esclava’. El cónsul le otorgó una visa más”.

Recuerdos

Los Levinsons se mudaron a Nueva York en 1949. Hessy asistió a Barnard College, se casó y se convirtió en profesora de química. En el 2014, ella y su esposo visitaron Jerusalem y fueron a Yad Vashem, el museo y memorial del Holocausto de Israel. Hessy llevó consigo una copia de la revista Sonne ins Haus con su foto en la portada y la donó al museo para educar a futuros visitantes.

Hessy Levinsons Taft ya adulta sostiene la foto famosa de su infancia

Reflexionando sobre su experiencia como imagen propagandística de la supuesta “perfección aria” nazi, Hessy señaló que casi todos sus familiares en Letonia fueron asesinados en el Holocausto. El hecho de que su rostro judío fuera celebrado por toda Alemania y la Europa ocupada por los nazis parecía ser, de alguna manera, una pequeña forma de venganza. “Siento una sensación de venganza... una buena venganza.”

Sin embargo, el mayor triunfo de Hessy fue simplemente estar en Yad Vashem, en el estado judío de Israel. Ella dijo a los periodistas: “Mi recuerdo más fuerte de la infancia fue estar huyendo. Mi padre me dijo una vez que cuando hubiera un estado judío ya no habría más huidas”. Allí, de pie en Jerusalem, donando la revista nazi que celebró a una bebé judía como el niño ideal, Hessy era la prueba de que el pueblo judío ha sobrevivido y prosperado a pesar de todos los intentos históricos de aniquilarnos.

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