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Devarim 8:10: “Comerás, te saciarás y bendecirás a Hashem, tu Dios, por la buena tierra que Él te ha dado”.
Berajot 48b: “¿De dónde sabemos que la bendición después de las comidas es una mitzvá de la Torá? Como está escrito: ‘Comerás, te saciarás y bendecirás…’”
La Torá nos instruye a bendecir a Dios después de haber comido hasta quedar satisfechos. Los Sabios explican que esto se refiere a cuando uno come una comida que incluye pan y queda plenamente saciado. El Talmud(1) intenta deducir, mediante un razonamiento de kal va-jomer ("más que más"), que hay otras dos situaciones en las que la Torá nos obliga a bendecir. Una es la bendición antes de comer pan y la otra, la bendición después de estudiar Torá. El Talmud concluye que no se puede derivar una obligación de la Torá en ninguno de estos dos casos.
El Meshej Jojmá(2) analiza cuál fue el razonamiento inicial del Talmud y por qué finalmente fue rechazado. Abordaremos estos dos casos por separado. Con respecto a la bendición antes de comer, el Meshej Jojmá explica que el Talmud entendía que el propósito principal de hacer una bendición es expresar gratitud a Dios por el alimento que nos da. Bajo este enfoque, una persona hambrienta valora más la comida que una que ya está saciada. Cuando uno ya está satisfecho, tiende a dar por sentada la bendición de tener alimentos, mientras que antes de comer siente una mayor apreciación por el alimento que está por comer.
Sin embargo, el Talmud concluye que ese no es el único motivo por el que la Torá requiere una bendición. Otro propósito es contrarrestar los sentimientos de autosuficiencia y arrogancia. Cuando una persona ha satisfecho sus necesidades, tiende a confiar demasiado en sí misma y puede olvidar que Dios es la fuente de todo bien.
De hecho, el versículo que sigue inmediatamente a la mitzvá de Birkat HaMazón (agradecimiento después de la comida) nos advierte: “Cuídate, no sea que olvides a Hashem, tu Dios”.(3) Este olvido proviene de la complacencia al sentirse saciado. Por tanto, era más necesario establecer una bendición después de comer para combatir esa tendencia natural. En contraste, antes de comer, la persona hambrienta está menos propensa a ese olvido y esa actitud.
En cuanto a la bendición después del estudio de Torá, el Talmud inicialmente argumenta que si uno debe agradecer a Dios después de recibir un beneficio físico como la comida, que tiene un beneficio en este mundo, con mayor razón debería hacerlo después de recibir un beneficio espiritual después de estudiar Torá.
Sin embargo, el Talmud rechaza esta prueba por razones similares a las de la bendición antes de comer, pero aplicadas de forma distinta. La preocupación gira en torno a cuándo una persona es más propensa a olvidar a Dios. El Meshej Jojmá señala que sí hay una fuente para decir una bendición antes de estudiar Torá,(4) ya que en ese momento existe el riesgo de tener motivaciones incorrectas. Uno puede querer estudiar por orgullo, estatus o incluso para manipular a otros. Esto es peligroso, pues nuestros Sabios enseñan que estudiar Torá con intenciones erróneas puede convertirla en una “poción de muerte” en vez de un elixir de vida.(5) Por eso, es tan necesario decir una bendición antes del estudio de Torá, para vincular la Torá con su fuente: Dios.
De hecho, el Talmud dice que una de las razones por las que fue destruido el Templo fue porque el pueblo no decía la bendición antes de estudiar Torá. El Meshej Jojmá interpreta esto como una falta de conexión entre la Torá y Dios.
El Meshej Jojmá continúa explicando que todo esto aplica antes de estudiar Torá, pero que después del estudio no existe esa misma necesidad. Él sostiene que la Torá eleva y edifica, y que durante la sesión de estudio, la persona está protegida tanto del castigo como de caer ante el ietzer hará (la inclinación al mal). En un nivel más profundo, escribe que la Torá puede verse como una secuencia de Nombres de Dios, y que, al aferrarse a la Torá, la persona se une al Nombre Divino. Además, el alma de cada judío tiene su origen en la Torá. Cuando los judíos se conectan con ella, se transforman en una sola entidad a través de ella. El resultado de todo esto es que las consecuencias de una sesión de estudio de Torá son lo opuesto a una comida abundante: la persona se acerca naturalmente a Hashem a través del estudio, en lugar de alejarse inconscientemente. Por lo tanto, no había una necesidad significativa de establecer una bendición posterior al estudio de Torá.
De las palabras del Meshej Jojmá se desprenden dos enseñanzas importantes. En primer lugar, el propósito de una bendición no es simplemente permitirnos expresar nuestros sentimientos naturales de gratitud hacia Dios, sino también recordarnos, incluso en tiempos de abundancia, que Dios es nuestra única fuente de sustento. Esto nos recuerda, en general, la necesidad de tener cuidado de no volvernos excesivamente seguros o complacientes cuando las cosas van bien, y de seguir recurriendo a Dios con agradecimiento.
En segundo lugar, respecto al estudio de Torá, el Meshej Jojmá da por sentado que después de estudiar, una persona naturalmente se siente más cercana a Dios, y por lo tanto no necesita recordar Su presencia mediante una bendición. De ello se deduce que, si una persona no siente esa cercanía después de estudiar Torá, entonces puede haber algo deficiente en su enfoque del estudio. Una razón posible de esto puede ser que la persona tiende a olvidar a Dios antes de comenzar a estudiar, habiendo recitado la bendición previa muchas horas antes, o incluso durante el propio estudio. El Néfesh HaJaim (quien era conocido por oponerse a pensamientos elevados o místicos mientras se estudia Torá), sin embargo, escribió: “Siempre que una persona se prepara para estudiar, es adecuado que dedique al menos un pequeño momento a contemplar un temor puro de Dios con un corazón puro”.(6) Él incluso sostiene que en ciertos momentos se debe hacer una pequeña pausa durante el estudio para reavivar la conciencia de la presencia de Dios.(7)
Que tengamos el mérito de beneficiarnos de la manera adecuada tanto en nuestras bendiciones como en nuestro estudio de la Torá.
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