La búsqueda de la Menorá perdida

23/07/2025

7 min de lectura

Seguimos los pasos de la Menorá del Templo desde el Medio Oriente hasta Europa y África, en busca de su ubicación más probable en el mundo actual.

Si bien la tradición judía sugiere que el Arca de la Alianza fue escondida bajo tierra antes de la destrucción del Primer Templo hace unos 2.500 años, los relatos históricos sugieren que la Menorá de oro del Templo fue sacada del país tras la destrucción del Segundo Templo hace casi 2.000 años y recorrió tres continentes. Sigamos los pasos de la Menorá del Templo desde el Medio Oriente hasta Europa y África para intentar descubrir su ubicación más probable en el mundo actual.

De acuerdo con la Biblia hebrea, la Menorá de siete brazos debía servir como candelabro, una fuente de iluminación dentro del Tabernáculo en el desierto, que era operado por Aharón (el primer Sumo Sacerdote del pueblo judío): “Habla a Aarón y dile: ‘Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia la parte frontal de la Menorá (el candelabro)’” (Números 8:3).

Tras varios siglos dentro del Tabernáculo, primero en el desierto y luego en distintos lugares de la antigua Israel, como Guilgal (cerca del río Jordán), Shiló (en Samaria/Cisjordania), Nov y Guivón, el rey Salomón construyó el Templo en Jerusalem y trasladó todos los componentes originales del Tabernáculo, incluida la Menorá: “Y llevaron el Arca del Eterno, el Tabernáculo de reunión y todos los utensilios sagrados que había en el Tabernáculo, y los sacerdotes y los levitas los llevaron” (Reyes I 8:4).

Durante siglos, la Menorá permaneció en el Templo de Salomón hasta que fue saqueada por el ejército invasor de Babilonia en el año 586 AEC:
“Y el jefe de los verdugos [Nebuzaradán] tomó los incensarios, las tazas, los recipientes, las calderas, la menorá, las cucharas y los objetos de oro y de plata” (Irmiahu (Jeremías) 52:19).

Todos los utensilios del Templo, excepto el Arca de la Alianza, fueron llevados como botín de guerra a Babilonia, donde el pueblo judío fue desplazado tras la destrucción del Templo. Cincuenta y dos años después, cuando el Imperio Persa reemplazó a Babilonia como superpotencia regional, Ciro, rey de Persia, emitió un decreto permitiendo al pueblo judío en el exilio regresar a su tierra ancestral. También ordenó la devolución de todos los objetos del Templo que habían sido sustraídos años antes por los babilonios (ver Ezra 6:5).

La Menorá permaneció en el Templo durante todo el período del Segundo Templo, siendo vista solo por los sacerdotes que cada día llenaban sus copas con aceite de oliva. Durante el período histórico de Janucá, la Menorá fue encendida temporalmente en el patio del Templo, donde las masas judías presenciaron el milagro del aceite. Entonces se convirtió en un símbolo de la victoria judía contra los griegos y en un faro de esperanza durante tiempos de oscuridad. Por esta razón, la Menorá se transformó en el símbolo judío por excelencia a lo largo de la historia y hoy en día es el emblema oficial del estado de Israel.

El diseño específico de la Menorá en el emblema del Estado de Israel se basó en la Menorá grabada en el Arco de Tito en Roma, testimonio de su destino histórico. Esta estructura, que aún se mantiene en pie, fue construida originalmente en el año 81 EC por el emperador Domiciano para conmemorar la gran victoria romana contra la rebelión judía en Judea liderada por su hermano menor, el general Tito. Los relieves escultóricos del arco muestran a soldados romanos llevando los tesoros del Templo, incluida la Menorá, así como la mesa del pan de la proposición, trompetas de oro y braseros. La gran pregunta es: ¿a dónde fue llevada la Menorá después de que los romanos destruyeran el Segundo Templo?

Josefo en Roma

El destino de la Menorá, tal como lo conocemos, fue registrado por el ex comandante rebelde, traidor e historiador Flavio Josefo (Iosef ben Matitiahu). Tras pasarse al bando romano, Josefo viajó con las legiones romanas como corresponsal de guerra e intérprete mientras atacaban diversas fortalezas judías rebeldes. Tras presenciar la demolición total del Templo y la destrucción de Jerusalem, Josefo fue invitado a Roma como huésped de honor, lo que se convirtió en una reubicación permanente.

Como personaje ilustre de Roma, Josefo habría sido testigo presencial de un evento conocido como “El Triunfo” en el que miles de prisioneros judíos fueron obligados a desfilar por las calles de Roma un año después de la destrucción de Jerusalem, en el 71 EC. Los artefactos del Templo también formaron parte de este desfile triunfal. Según Josefo, al final de la marcha, la Menorá fue colocada en el Templo de la Paz, que albergaba obras de arte y botines de guerra de todo el Imperio Romano. Esto era como una versión antigua de un museo. La Menorá permaneció allí durante siglos y estaba abierta al público.

El Arco de Tito

En el siglo II, tras la revuelta de Bar Kojba en Judea, el emperador Adriano promulgó severos decretos contra cualquier expresión de la religión judía. Sin embargo, después de su muerte, muchos de los rabinos mencionados en la Mishná, como Rabí Shimon bar Iojai, Rabí Eliézer y Rabí Iosi, viajaron a Roma para apelar al nuevo César (Antonino Pío) para que revocara las leyes antijudías. De acuerdo con el Talmud, mientras estaban en Roma, la hija del César enfermó y los rabinos recibieron permiso para intentar sanarla, lo cual lograron con éxito. Como recompensa, se les concedió un recorrido VIP por el Templo de la Paz, donde vieron varios artefactos importantes del destruido Templo de Jerusalem, incluida la Menorá.

Lamentablemente, años después, en el año 192 EC, el Templo de la Paz fue destruido en un gran incendio. Aunque fue reconstruido poco tiempo después, no existen más relatos históricos de personas que hayan visto la Menorá en el Templo de la Paz en los siglos siguientes.

Vandalismo

Esto plantea la pregunta: ¿Acaso la Menorá fue destruida en el incendio? ¿Fue trasladada a otro lugar más seguro? Suponiendo que sobrevivió en alguna otra parte de Roma, sabemos que la ciudad fue saqueada en el año 410 EC por los visigodos y despojada de todas sus riquezas por los vándalos en el 455 EC (de ahí el término “vandalizar”) durante un periodo de dos semanas. Durante ese tiempo, grandes cantidades de oro, plata y obras de arte fueron extraídas de templos, monumentos y edificios públicos y llevadas por los vándalos. ¿Es posible que una de estas tribus germánicas antiguas robara la Menorá del Templo desde Roma en el siglo V? Por cierto, esta es una posibilidad.

Los vándalos, originarios del sur de Polonia, migraron a la cuenca mediterránea en el siglo V y conquistaron partes de España y el norte de África de manos de los romanos. La gran ciudad de Cartago, en lo que hoy es Túnez, se convirtió en su base de operaciones y allí terminaron gran parte del botín y los esclavos de Roma. Menos de un siglo después, en el año 533 EC, un general bizantino llamado Belisario emprendió una campaña militar contra los vándalos e invadió Cartago. Según el historiador bizantino Procopio, asesor legal de Belisario y testigo presencial en el campo de batalla, entre los artefactos encontrados en Cartago estaba la Menorá del Templo de Jerusalem. Procopio escribe que la Menorá fue enviada desde Cartago a la capital bizantina, Constantinopla (hoy Turquía).

De acuerdo con su relato, la Menorá fue llevada en un desfile por las calles de la ciudad, pero aparentemente el emperador Justiniano tenía reservas sobre conservar la Menorá en Constantinopla. Dado que Roma fue saqueada cuando la Menorá estaba allí en el siglo V y Cartago fue saqueada cuando la Menorá estaba allí en el siglo VI, Justiniano, siendo supersticioso, temía que la Menorá estuviera maldita y que Constantinopla sufriera un destino similar. Siguiendo el ejemplo de los antiguos filisteos, que capturaron el Arca de la Alianza y luego la devolvieron a territorio judío tras una plaga de hemorroides, Justiniano supuestamente devolvió la Menorá a Jerusalem. En ese momento, la ciudad era exclusivamente cristiana, ya que los judíos habían sido exiliados siglos antes. Por tanto, la Menorá fue colocada en la Iglesia Nea, ubicada en las cercanías de lo que hoy es la Plaza Batei Majsé en la Ciudad Vieja.

Especulaciones y el Vaticano

A partir de este punto, no hay más argumentos históricos sobre la ubicación de la Menorá, por lo que solo nos queda especular. Los persas, que invadieron Jerusalem en el año 614 EC, se llevaron reliquias sagradas, como la Vera Cruz, que los cristianos creen fue la cruz original en la que fue crucificado Jesús. ¿Puede ser que la Menorá también haya sido llevada a Persia? Es interesante que aproximadamente cada 80 años entre los siglos V y VII, una ciudad donde supuestamente residía la Menorá fuera saqueada y el objeto sagrado trasladado a otro país o continente. Hay quienes afirman que la Menorá permaneció en Jerusalem y fue llevada de vuelta a Europa por los cruzados a fines del siglo XIII, cuando regresó a Roma. Por otro lado, algunas leyendas aseguran que la Menorá nunca salió de Roma, sino que fue escondida por la Iglesia en las bóvedas subterráneas del Vaticano.

El mito de que el Vaticano posee desde hace siglos los utensilios del Templo (incluida la Menorá) se ha popularizado en décadas recientes. Esto se debe en gran medida a relatos de visitantes judíos que fueron invitados a secciones de los depósitos del Vaticano no abiertos al público y afirmaron haber visto objetos que se asemejaban a los utensilios perdidos del Templo. Ninguno de estos relatos ha podido proporcionar descripciones detalladas o fotografías, por lo que la teoría sigue siendo mera conjetura. Sin embargo, cabe señalar que la ubicación del Templo de la Paz y otros edificios dedicados a Vespasiano y Tito en la Colina Palatina está a menos de una hora a pie de la Ciudad del Vaticano, al otro lado del río Tíber. Trasladar la Menorá de un lugar al otro no habría supuesto un gran desafío si esto ocurrió en algún momento de la historia.

Independientemente de dónde se encuentre físicamente la Menorá en la Tierra, si es que aún sigue intacta, siempre podemos construir una nueva. De hecho, eso es exactamente lo que hicieron los macabeos en la historia de Janucá. Dado que la Menorá original del Templo había sido saqueada por los griegos, construyeron una Menorá improvisada con sus lanzas de hierro (normalmente usadas como armas) que sirvió hasta que pudieron reconstruir una nueva Menorá de oro. En tiempos modernos, una organización llamada el Instituto del Templo ha recreado una Menorá con los mismos materiales y dimensiones descritas en el Libro del Éxodo. Esta ha estado en exhibición pública durante muchos años en el Barrio Judío de la Ciudad Vieja de Jerusalem.

Nuestro viaje en busca de la Menorá nos llevó por Medio Oriente, el sur de Europa y el norte de África, pero quizás la Menorá que buscamos ya se encuentra en Jerusalem, esperando que la encendamos. Con un Tercer Templo reconstruido en algún momento del futuro, nuestra Menorá estará verdaderamente de regreso donde pertenece.


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