La confianza para crecer

04/01/2026

2 min de lectura

Shemot (Éxodo 1:1-6:1 )

¡Saludos desde la ciudad sagrada de Jerusalem!

Esta semana comenzamos el Libro del Éxodo. Uno de los acontecimientos principales de la porción de esta semana es la historia de la Zarza Ardiente (Éxodo 3:2). Resulta extraño que Dios eligiera manifestarse ante Moshé de esta manera. ¿Por qué era necesaria una zarza? ¿No podría Dios haber designado a Moshé como el redentor del pueblo judío sin una Zarza Ardiente, del mismo modo que se apareció a los demás profetas?

El Rebe de Slonim nos ayuda a resolver esta cuestión distinguiendo entre las dos partes de la Zarza Ardiente: (1) el fuego en el exterior y (2) la zarza en el interior. De acuerdo con su interpretación, el fuego representa todas las impurezas del mundo, en particular, las impurezas de Egipto. El fuego simboliza pasiones ardientes que pueden llevar a ceder a la tentación y que tienen la capacidad de consumir cualquier obstáculo que se interponga en su camino. La zarza, por otro lado, simboliza la fortaleza espiritual que cada uno lleva en lo profundo. Esta fuerza interior es un núcleo eterno que nunca puede ser consumido.

Moshé vio cuán impregnado estaba el pueblo judío de las impurezas de la sociedad egipcia. Pensó que el pueblo nunca sería capaz de elevarse por encima de su degradado estado espiritual porque asumió que estaban satisfechos con su nivel actual. Esto pudo haber sido un error trágico. De acuerdo con el Admor de Kuvrin, lo peor que podemos hacer es subestimarnos. Una vez que nos convencemos de que nunca podremos crecer más allá de nuestro nivel actual, en realidad nos impedimos alcanzar nuestro máximo potencial.

Por eso Dios le dice a Moshé: “He visto (raó raiti) la aflicción de Mi pueblo en Egipto” (Éxodo 3:7). El Midrash (Shemot Rabá 3:2) señala que el verbo “ver” aparece en dos formas en este versículo. Este lenguaje doble insinúa la visión penetrante de Dios, como si Dios le estuviera diciendo a Moshé: “Tú ves con un solo par de ojos, pero Yo veo con un par adicional”. Antes de la revelación en la Zarza Ardiente, a Moshé le faltaba fe en la capacidad del pueblo judío para superar los desafíos de su camino y crecer hacia niveles más elevados. Moshé veía solo el fuego de la impureza en el exterior.

Dios, en cambio, veía el poder espiritual interior del pueblo: una fuerza que, como la zarza, nunca sería destruida. Moshé necesitaba experimentar la Zarza Ardiente para desarrollar confianza en la capacidad del pueblo de desprenderse de su impureza superficial y acceder a su poderoso núcleo espiritual.

Que siempre estemos satisfechos con nuestro estado material (como dice Avot 4:1: “¿Quién es rico? Aquel que se alegra con su porción”), pero que nunca estemos satisfechos con nuestros logros espirituales. Debemos disfrutar de lo que hemos alcanzado hasta ahora, pero no ver nuestros logros actuales como indicadores de nuestro potencial último. Que tengamos el coraje de acceder a nuestra esencia interior más profunda y crecer constantemente, sin importar con qué fuego hayamos jugado en el exterior.

Haz clic aquí para comentar sobre este artículo
guest
0 Comments
Más reciente
Más antiguo Más votado
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
EXPLORA
ESTUDIA
MÁS
Explora
Estudia
Más
Contacto
Lenguajes
Menu
Donar
Únete a nuestro newsletter
Redes sociales
.