Después de la masacre en Australia, es hora de reafirmar nuestra identidad judía


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No eres un diagnóstico, eres un gran partido.
Salir en citas ya es una montaña rusa, incluso cuando estás en perfecto estado de salud. Agrégale a esto una enfermedad crónica y, de repente, estás en todo un parque temático de desafíos por navegar.
Para quienes viven con condiciones crónicas como diabetes, Crohn, artritis reumatoide, lupus, fibromialgia, asma, discapacidad visual o auditiva, POTS, esclerosis múltiple, fibrosis quística o cualquier otra sigla graciosa que el mundo médico te haya asignado, encontrar a esa persona especial puede sentirse como buscar una aguja en un pajar... con los ojos vendados. Difícil, pero no imposible.
Vivir con una enfermedad crónica implica manejar síntomas, medicación, y tal vez unas cuantas visitas médicas entre las citas. Pero tener una condición de salud no te hace menos merecedor de una relación amorosa y plena. S[olo significa que tienes una capa extra de genialidad.
Imagínate prepararte para una cita y que te detenga un brote, una bajada de azúcar o una fatiga repentina. Las enfermedades crónicas a veces se convierten en ese tercer acompañante no invitado. Puede desanimarte y hacerte dudar si alguna vez encontrarás a alguien que te entienda y te acepte —brotes incluidos. Pero vamos a cambiar el enfoque. Estos desafíos también pueden resaltar tu fortaleza, paciencia y capacidad para enfrentar lo inesperado. Y créeme, la persona correcta verá esas cualidades como verdaderos tesoros.
¿Cómo afecta una enfermedad crónica a las citas? Aquí hay algunos ejemplos:
Pero estos desafíos no te definen. Sólo son parte de tu historia. Tu enfermedad puede ser parte de ti, pero no es todo tú. Eres un superhéroe: ¿manejar una condición crónica y salir con alguien? Eso es algo impresionante. ¡Eres increíble!
Cambia tu perspectiva:
Tengo diabetes tipo 1, y durante mucho tiempo traté de esconderlo como si fuera mi reserva secreta de chocolate. Me revisaba la glucosa discretamente, esperando que nadie notara el dispositivo en mi brazo. Pero un día, alguien me preguntó por ese pequeño aparato que sobresalía de mi manga. (Spoiler: No era un rastreador del gobierno). Era mi monitor continuo de glucosa (MCG). En vez de evitar el tema, decidí explicarlo. ¿Y sabes qué? Fue liberador. Como soltar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo.
Así que mi consejo es:
No lo escondas. Tu enfermedad crónica es parte de ti, como tu color de ojos o tus pecas. Háblalo con naturalidad, educa a los demás, y… ¿quién sabe? Podrías inspirar a alguien más a hacer lo mismo. La persona adecuada apreciará todo de ti: el inhalador, el MCG, el implante coclear, la rutina de medicamentos, las restricciones alimentarias. No lo verán como obstáculos, sino como prueba de tu fuerza y resiliencia.
La comunidad judía puede facilitar este camino. Aquí hay algunas formas en las que se puede apoyar a quienes salen de citas con una condición crónica:
Pero primero, una idea revolucionaria: trata a las personas con enfermedades crónicas como… personas normales. Increíble, ¿no? Mira más allá del diagnóstico. Ve la persona, no el diagnóstico.
En el gran juego de las citas, no eres sólo un participante… ¡eres el gran premio! Así que abraza tu fabulosa cronicidad con una sonrisa y sal al mundo con confianza. Tu bashert está esperando la chispa que solo tú puedes encender.
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