La envidia y la insensatez

24/06/2024

2 min de lectura

Koraj (Números 16-18 )

Al leer la historia de la rebelión de Kóraj (Números 16:1-35) nos quedamos anonadados. Moshé no sólo había guiado a los judíos para salir de Egipto, sino que todos los israelitas fueron testigos de los muchos milagros que tuvieron lugar a través de él. Lo vieron sacudir su vara sobre el Mar Rojo, causando que se dividieran las aguas. No podían tener dudas de que él había sido destinado por Dios para ser el líder. ¿Cómo podía alguien cuestionar la autenticidad del liderazgo de Moshé? Es algo que desafía toda lógica.

Rashi cita el Midrash que presenta esta pregunta: "¿Cómo pudo Kóraj, una persona sabia y erudita, actuar de forma tan necia?". El Midrash responde que Moshé había nombrado a otro levita como líder de la tribu de Levi, y Kóraj sintió envidia.

Sin embargo, esto no responde por completo la pregunta. ¿Acaso la envidia puede privar a la persona del pensamiento lógico llevándola a negar la evidencia que tiene ante sus propios ojos?

Rav Jaim Shmulevitz (Sijot Musar 5731:21) nos ayuda a entender esto. Él cita la declaración talmúdica: "La envidia, el deseo y la búsqueda de honor sacan a la persona del mundo" (Pirkei Avot 4:28). La expresión "sacan a la persona del mundo" es bastante extraña. Rav Shmulevitz explica que la desviación usual del comportamiento adecuado va en pasos graduales. El Talmud dice que la táctica del ietzer hará, la 'inclinación al mal', es seducir a la persona para que cometa una infracción menor y luego, progresivamente, la lleva a transgresiones más graves (Shabat 108b). Esta es la naturaleza y el orden del mundo. El ietzer hará no tienta a la persona para que haga algo que claramente es absurdo.

Sin embargo, si una persona se deja llevar por la envidia, entonces escapa del orden natural del mundo. Ya no se rige por la lógica. La pasión de la envidia puede ser tan grande que sobrepasa todo pensamiento racional y nos deja vulnerables a la seducción del ietzer hará para que nos comportemos de la forma más irracional. De hecho, la envidia saca a la persona del orden natural del mundo.

Eso fue lo que ocurrió con Kóraj. Moshé entendió esto y pospuso el juicio hasta el día siguiente (Ver Rashi sobre Números 16:5).

El episodio de Kóraj transmite una importante lección. Todos somos vulnerables a la envidia, y la envidia no es una emoción difícil de identificar. Si sientes que tienes envidia, no hagas nada durante un tiempo. La envidia puede suspender todo pensamiento lógico y llevarte a hacer cosas de las que luego te arrepentirás.

Si sientes envidia, ventila tus sentimientos con un amigo o escríbelos. Lee una obra de ética sobre la envidia. Eso te ayudará a comprender que la envidia es un sentimiento inútil y destructivo. Antes de hacer nada tonto que pueda ser una reacción a tu envidia, busca el consejo de un amigo o mentor. Puedes evitar cometer graves errores.

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