Rosh Hashaná celebra el regalo del libre albedrío


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Al igual que los judíos de Persia en la historia de Purim, los judíos de El Cairo estaban bajo amenaza de aniquilación. Sus plegarias fueron respondidas y el malvado conspirador fue castigado.
Los judíos de El Cairo, Egipto, celebran una festividad única llamada Purim de El Cairo. La festividad conmemora la salvación de los judíos de El Cairo de sus enemigos en 1524. Estos acontecimientos están descritos en el Rollo de Egipto, muy similar en estilo al Rollo de Ester, escrito por un rabino contemporáneo.
Estos eventos ocurrieron durante el reinado del sultán Suleimán el Magnífico. Uno de los generales del sultán era Ahmed Shaitán, un hombre codicioso y cruel. Como recompensa por sus logros militares, el sultán Suleimán lo nombró gobernador de Egipto.
Pero Ahmed tenía aspiraciones mucho más altas. Él esperaba que el sultán lo nombrara su visir, segundo al mando de todo el Imperio Otomano. Decepcionado por lo que percibía como un puesto inferior, Ahmed decidió rebelarse contra el sultán Suleimán y proclamarse rey de Egipto.
Después de aumentar los impuestos, extorsionar dinero a los habitantes locales y acumular fondos significativos, Ahmed reunió a unos dos mil “hombres vanos y ligeros”(1) y atacó a las fuerzas del sultán Suleimán estacionadas en El Cairo. Asaltó la ciudadela, donde los soldados se habían refugiado, y a pesar de sufrir grandes pérdidas, la conquistó y masacró a la mayoría de los soldados del sultán. Algunos lograron escapar.
Retrato del sultán Suleimán el Magnífico, por Tiziano (c. 1530)
El Rollo de Egipto nos cuenta:(2) “En aquel día, cuando Ahmed Shaitán entró en la ciudadela, toda su fuerza lo proclamó rey… y proclamaron en las calles de El Cairo y en todas las ciudades vecinas que Ahmed Shaitán había sido hecho rey”.
En esa época, El Cairo, la capital de Egipto, albergaba una gran comunidad judía. Uno de sus miembros prominentes era Abraham de Castro, quien había sido nombrado por el sultán anterior como director de la casa de la moneda. Su trabajo era acuñar monedas.
En aquellos días, las monedas, además de su valor monetario, servían como símbolo de poder. Cada moneda representaba o mencionaba al gobernante bajo cuya jurisdicción había sido acuñada. El Rollo de Egipto relata que una de las instrucciones que el sultán Suleimán había dado a Ahmed era “acuñarás la moneda en mi nombre”.(3)
Después de proclamarse a sí mismo rey, Ahmed llamó a De Castro y le ordenó acuñar monedas en su propio nombre en lugar de hacerlo en nombre del sultán.
De Castro se encontró en una situación peligrosa. Con su vida en juego, aceptó cumplir la orden de Ahmed. Pero permaneció siendo leal al sultán y no confiaba en Ahmed. En medio de la noche, bajo la cobertura de la oscuridad, escapó de El Cairo. Finalmente, llegó a Constantinopla e informó a Suleimán el Magnífico sobre la rebelión de Ahmed.(4)
Mientras tanto, en El Cairo, Ahmed se dio cuenta de que De Castro lo había engañado. Furioso, decidió vengarse de toda la comunidad judía.
Aparentemente, los partidarios de Ahmed eran aún más antisemitas que él. La descripción del Rollo de Egipto recuerda a Hamán en el Rollo de Ester:(5)
“Y las fuerzas de Ahmed Shaitán vinieron y le dijeron: Tú sabes, oh nuestro señor el rey, lo que tus siervos han hecho por ti, y que te hemos hecho rey en Egipto. Y ahora, si tus siervos han hallado favor ante tus ojos y si agrada al rey, que se dé un decreto para destruir, matar y hacer perecer a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, y tomar sus bienes como botín y vengarnos de ellos, porque son nuestros enemigos y adversarios”.
Y al igual que Ajashverosh en los días de Purim, Ahmed respondió:(6) “Los judíos están entregados a ustedes; hagan con ellos lo que sea agradable a sus ojos”.
Moneda de oro de Suleimán el Magnífico acuñada en la ceca de El Cairo. Classical Numismatic Group, Inc.
El Gran Rabino de El Cairo en ese tiempo era Rav David ben Zimra, también conocido como el Radbaz. Exiliado de España a los 13 años, estudió en Tzefad y Jerusalem y ganó reputación como un erudito prometedor. Más tarde se trasladó a Fez, Marruecos, donde sirvió en el tribunal rabínico.
En 1517, el Radbaz se trasladó a El Cairo, donde sirvió como Gran Rabino durante 40 años. Era conocido por su integridad y generosidad. Además de sus responsabilidades comunitarias, fue un prolífico escritor y maestro de Torá. Sus libros se estudian hasta la actualidad.
Otro rabino prominente en El Cairo era Rav Samuel Sirillo (o Sidillo). También nacido en España, escribió obras de Torá. Algunos creen que fue el autor del Rollo de Egipto.(7)
Cuando los rabinos descubrieron los planes de Ahmed y sus asociados, organizaron inmediatamente ayunos públicos y plegarias. Tal como en los días de Ester, los judíos “proclamaron un ayuno, lloraron, pusieron tierra sobre sus cabezas y vistieron saco desde el más pequeño hasta el más grande, y la tierra se lamentó… y continuaron ayunando y llorando cada día hasta que su llanto subió al cielo”.(8)
Los soldados de Ahmed no perdieron tiempo. Arrasaron el barrio judío, saqueando propiedades y asesinando a quienes se interponían en su camino. Cinco judíos fueron asesinados en este pogromo. Muchos otros lograron huir.
La salvación, como en el Purim original, vino desde el palacio, o más bien desde la ciudadela que Ahmed había tomado. Un judío que ocupaba un alto cargo gubernamental apeló a Ahmed y sus guerreros. Les suplicó que dejaran en paz a los judíos, prometiendo entregar todo el oro y la plata de la comunidad judía de El Cairo.
Mapa de El Cairo dibujado por el navegante otomano Piri Reis y presentado al sultán Suleimán alrededor del año 1525 AD. Piri Reis, Public domain, via Wikimedia Commons
Nunca dispuesto a rechazar oro y plata, Ahmed aceptó, y los judíos se salvaron de más violencia, aunque quedaron empobrecidos.
Pero la codicia de Ahmed era insaciable. Al ver que los judíos estaban dispuestos a entregar su riqueza a cambio de seguridad, intentó repetir la misma táctica.
El Rollo de Egipto relata:(9) “Después de estas cosas, Ahmed Shaitán exigió a los judíos ciento cincuenta mil grandes monedas de oro, y dijo: Si no las traen rápidamente, los mataré con la espada”.
La cantidad exigida habría sido difícil de reunir incluso en tiempos de paz. Después del saqueo, las probabilidades de conseguir tal suma eran nulas.
Pero Ahmed no estaba interesado en los hechos. Se negó a escuchar a los representantes judíos que “cayeron al suelo”(10) ante él suplicando que lo reconsiderara.
En cambio, Ahmed decidió presionar aún más a la comunidad judía reteniendo como rehenes a doce miembros prominentes de la comunidad hasta recibir el dinero.(11) Entre ellos estaba el Radbaz, que despertó especialmente su ira por haber sido rico de forma independiente.
El Radbaz describió este episodio:(12) “Estoy encarcelado… El corazón está oprimido; el pensamiento está confundido. La mente se aparta del estudio y teme por el futuro y se asusta por el presente”.
Ahmed dio a los judíos una fecha límite: el 19 de Adar. Si el dinero no era entregado, hasta entonces “Ahmed buscaba destruir a todos los judíos que estaban en El Cairo, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, y tomar sus bienes como botín”.(13)
Vista de una calle en El Cairo, 1878.
Nuevamente, los judíos se reunieron para rezar. El 18 de Adar, el día anterior al plazo final, “los judíos se reunieron para defender sus vidas con plegaria y súplica, con gran llanto, ayuno y lamento; y se extendieron saco y ceniza bajo muchos”.(14)
Fuentes contemporáneas mencionan que Rav Sirillo reunió a los niños de El Cairo en su sinagoga y dirigió las plegarias.
Las sinceras plegarias de los judíos fueron respondidas. El Rollo de Egipto relata:(15)
“Y el clamor de los hijos de Israel subió hasta el Santo, y Él oyó su gemido, y recordó Su pacto con ellos. Y Dios vio sus obras, y su ayuno, y su tela de saco, y no despreció su humillación, y les envió ayuda repentinamente, y los salvó de las manos de sus enemigos y de aquellos que buscaban su mal”.
Sin que los judíos lo supieran, varios sobrevivientes de las fuerzas del sultán estaban planeando derrocar a Ahmed. Ese mismo día, mientras los judíos suplicaban por sus vidas, los soldados del sultán entraron en acción. Tomaron la ciudadela y buscaron a Ahmed para ejecutarlo.
Ahmed, sin embargo, estaba bañándose. De alguna manera escuchó la conmoción y logró escapar.
Página de título del Rollo de Egipto que narra la salvación de los judíos de El Cairo
No obstante, los soldados del sultán proclamaron la victoria: “Cuando los jefes del sultán Suleimán vieron que Ahmed Shaitán había huido, subieron a la ciudadela y la ocuparon… y proclamaron en las calles de El Cairo: Paz y tranquilidad sean con ustedes, no teman… Que nuestro señor, el rey Suleimán, viva para siempre; hubo gran alegría, y El Cairo se regocijó. Los judíos tuvieron luz, alegría, gozo y honor”.(16)
Los rehenes fueron liberados y los judíos celebraron.
Las fuerzas del sultán persiguieron a Ahmed durante más de una semana. Finalmente, el 28 de Adar, lo capturaron y ejecutaron.
El Rollo de Egipto relata:(17)
“Cuando los judíos vieron la salvación del Santo y las maravillas hechas por ellos, como en los días de Hamán… los judíos se reunieron y acordaron ayunar el día veintisiete del mes de Adar y hacer del día veintiocho un día de banquete y alegría, enviando porciones unos a otros y regalos a los pobres. Porque el Santo hizo con ellos maravillas y los ayudó de las manos de quienes buscaban su vida”.
Desde entonces, el Purim de El Cairo se convirtió en una festividad anual, celebrada de manera similar al Purim original por la comunidad judía de El Cairo. La celebración incluye la lectura del Rollo de Egipto en la sinagoga.
Después del establecimiento del Estado de Israel en 1948, la mayoría de los judíos fueron obligados a abandonar Egipto debido a la persecución. Hoy en día, quedan muy pocos judíos en El Cairo. Sin embargo, algunos descendientes de los judíos de El Cairo que viven en Israel todavía celebran el Purim de El Cairo.(18)
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