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La increíble odisea de las obras de arte de Arye Steinberger

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06/10/2022 | por Sara Jo Ben Tzvi

A través de diversos países y generaciones, estas increíbles obras de arte reflejan al pueblo judío. Ambos sobrevivieron en contra de todos los pronósticos.

Arye Steinberger nació en el pueblo de Olaszliszka, Hungría, en 1859. Un líbelo de sangre provocó recurrentes pogromos en el área, llevando a que Steinberger y su familia tuvieran que partir y finalmente llegaran a establecerse en Budapest en el año 1906.

Aryeh Steinberger con sus tres hijos (de izquierda a derecha), Gisela, Salomón y Regina. Circa 1900

Arye se convirtió en uno de los pilares de la comunidad. Él era shojet, (el encargado de la matanza ritual de los animales para que sean kósher), un maestro repleto de historias y leyendas bíblicas que atraían a los niños a la tradición judía, y un cantor, profundamente comprometido con la plegaria y que nunca habló en la sinagoga.

Pero Arye también era un artista y escriba muy talentoso. Era autodidacta, pero su caligrafía era impecable y su piedad reconocida. Su amor por las letras tenía sus raíces en el misticismo judío. Él estaba bien familiarizado con el Zóhar, incluyendo la sección que trata sobre quiromancia.

El legado del león

A los 65 años, Arye Steinberger se retiró de su trabajo como shojet y se dedicó al arte de la escritura. Para la familia, produjo una Hagadá ilustrada y un Rollo de Ester. Para proveer a la dote de sus tres nietas, escribió tres rollos de la Torá. Uno permaneció en la familia, y fue usado para los bar mitzvás. Pero su pieza clave, que llevó años de trabajo, fue adornar las maderas de la sucá de la familia.

Primer panel de la sucá: las bendiciones que se dicen antes de sacudir las cuatro especies, y una plegaria por la redención que se dice al sentarse en la sucá. El borde del lado derecho representa un típico edificio de departamentos de Budapest, una mezcla de lo oriental y lo occidental.

Combinando la caligrafía y el arte popular, estos cuatro lienzos contienen cada uno una plegaria que se recita dentro de la sucá: la bendición al entrar a la estructura, la plegaria de agradecimiento después de la comida, la meditación cabalística y la bendición que se dice antes de sacudir las cuatro especies, y pasajes de Halel (los Salmos que se cantan en las festividades). Todo eso está inscrito dentro de bordes decorativos.

Debajo y entremezcladas con estos textos, hay ilustraciones que representan la vida y los sueños de Arye Steinberger. Algunas escenas son de Budapest, otras de su pueblo natal.

Un panel recrea las elegantes rejas y puertas doradas de la sinagoga de la calle Dohaney, la primera sinagoga de Pest, coronada con una bandera húngara. Los cipreses de color verde oscuro casi ondean con la brisa, y las palmeras, fuera de lugar y dibujadas a partir de fotos, simbolizan la lejana Tierra de Israel. Los cuadros bíblicos representan a los ushpizin, los siete invitados místicos que nos visitan cada noche de la festividad en la sucá: Abraham, Itzjak, Iaakov, Iosef, Moshé, Aharón y David.

Entre los prados verdes y exuberantes, las colinas y los valles boscosos, los puentes y las antiguas ciudades amuralladas de Hungría, Steinberger colocó a sus amigos y familiares. Al principio sus rostros estaban borrosos, de acuerdo con la prohibición bíblica de tener imágenes humanas. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo y cuando para Steinberger se volvió más importante poblar la sucá con sus seres más cercanos y queridos, consultó con otros eruditos y con los rabinos de Budapest y agregó más detalles. En una imagen pastoral, capturó a su nieta Piroska con la hierba llegando casi a sus rodillas, y sosteniendo a su primogénito, Iehudá. También Arye (que en hebreo significa león), aparece en cada panel representado por un león.

Abraham al separarse de Lot.

Steinberger mezcló con cuidado colores y tintas, usando savia de pino para fortalecerlos contra las lluvias estacionales a las que está expuesta la sucá.

Cada año, la obra maestra de Arye decoraba las paredes de la sucá de la familia en el balcón de su hija Regina, convirtiéndose en un punto central de la pequeña comunidad ortodoxa de Budapest y de los vecinos de la calle. Arye murió en 1942, desconociendo la proximidad de la guerra. Un año y medio más tarde, los nazis invadieron Hungría.

No hay lugar para los judíos

Al principio, Budapest era segura comparada con el campo, donde los judíos eran detenidos y transportados rápida y eficientemente a Auschwitz para ser exterminados. No obstante, el hijo de Regina, Andor Platschek, proféticamente escondió los paneles de la sucá en el sótano de la sinagoga de la calle Doheny, para que estuvieran protegidos.

Como muchos judíos de la ciudad, Piroska Lindenblatt sobrevivió a la guerra con sus tres pequeños hijos en la Casa de Cristal, una fábrica de vidrio en desuso cuyo propietario judío se la había entregado al cónsul suizo, Carl Lutz. Después de la guerra, los que sobrevivieron de la familia se reagruparon en Budapest. Andor regresó a la sinagoga de Dohany y recuperó los paneles de la sucá, que fueron transferidos a Piroska cuando su madre envejeció.

Cabeza de león, y el emblema del artista, de los adornos para la sucá de Arye Steinberger.

Después de que los soviéticos se apoderaran de Hungría, Piroska y su esposo, Jeno, permanecieron en Budapest, luchando para alimentar a su familia y mantenerse ortodoxos. Jeno comerciaba con aves y Piroska vendía pañuelos pintados a mano. Cualquier empleo regular implicaba trabajar los sábados. Un cuarto hijo, llamado Paul Arye en honor a su abuelo, nació en 1946.

El 23 de octubre de 1956, cuando Paul tenía 10 años, los nacionalistas húngaros se rebelaron contra la Unión Soviética y se abrió una extraña ventana de oportunidad, aunque los tanques soviéticos muy pronto terminaron con la revuelta.

A comienzos de noviembre, Iehudá, el hijo mayor de los Lindenblatt, cruzó la frontera hacia Austria con un amigo, y desde Viena viajaron a Israel. En medio de la crisis del Canal de Suez, Iehudá se ofreció voluntariamente como paracaidista. Unas dos semanas más tarde, George, de 18 años, se fue a Inglaterra. Después de rogarle a Piroska y Jeno que le confiaran a su tercer hijo, Robert, un amigo de la familia navegó con él hacia Norteamérica.

La historia de Paul

Al quedar solo con sus padres, el joven Paul estaba a cargo de la radio de la familia. Cada día, la Radio Libre de Europa transmitía mensajes a Hungría, y eventualmente él oyó un mensaje en ídish de su tío Andor, diciéndoles que los jóvenes estaban a salvo. Andor estaba en Viena, decidido a sacar a su hermana de Hungría y lograr reunir a la familia.

A comienzos de diciembre, llegaron dos hombres a la puerta de la casa de los Lindenblatt en Budapest. Dijeron que venían de parte de Andor y que la familia debía estar lista para partir a las 5 de la mañana del día siguiente, cuando un camión los llevaría a cruzar la frontera hacia la libertad. Hubo acalorados debates respecto a si debían ir y qué empacar. Finalmente decidieron partir.

A la izquierda: Meditaciones para decir en la sucá y recibir a los siete invitados, cada uno representando uno de los Atributos de Dios. Las escenas del campo dan paso a imágenes familiares y rituales judíos. Piroska Lindenblatt está pintada a la izquierda, sosteniendo a su hijo mayor, Iehudá. Debajo de ella, la multitud realiza la ceremonia de Tahslij en el puente. A la derecha: la bendición para después de la comida, decorada con un panel inferior de sucot con techos removibles.

Piroska sabía que había una cosa que se llevarían con ellos a Viena: las telas que decoraban la sucá de su abuelo. Cuidadosamente dividió las enormes telas en secciones y luego las envolvió con un impermeable cortado en tres paquetes. Dos eran grandes, y los llevarían ella y Jeno. El tercero, mucho más pequeño, fue confiado a Paul Arye, quien lo atesoraría toda su vida.

El primer intento de cruzar la frontera fracasó. Pero tres semanas más tarde, en Navidad, los Lindenblatt volvieron a intentarlo. Esta vez viajaron de día y en tren. Al llegar a cierta estación cerca de la frontera, debían irse a la carreta del guardia y esperar allí hasta que los llevaran al otro lado de la frontera. Pero pareció que todo el tren los siguió a la carreta, con la esperanza de escaparse. Los contrabandistas que debían ayudarlos, desaparecieron.

Piroska quería regresar, pero Jeno estaba decidido a lograrlo. Siguieron a lo largo de las vías del tren hasta la torre señalera, con la esperanza de que el encargado de la torre les indicara la dirección correcta. Adentro de la torre había otra familia judía que tenía dinero. Esos judíos habían sobornado al empleado del ferrocarril para que los hiciera cruzar la frontera hacia Austria. ¿Pero podían confiar en él?

Como no tenían dinero para negociar, los Lindenblatt aceptaron actuar como conejillos de Indias. Las familias eligieron una palabra que sería el código con el cual Jeno le revelaría al encargado de la torre cuando llegaran a lo que se suponía sería el otro lado de la frontera. Entonces él regresaría a buscar a la otra familia, mientras que Paul y sus padres comenzaban a caminar. La nieve cubría todos los puntos de referencia Muy pronto, los Lindenblatt se encontraron con otros refugiados y siguieron caminando juntos.

Con el lulav y el etrog en la mano, la congregación rodea la plataforma en Sucot. Otro panel de la suc

De repente los enfrentaron dos soldados. "Los llevaremos de regreso", les dijeron. Jeno se acostó sobre la nieve y les dijo: "Tendrán que levantarme. Yo no me muevo. Llegamos hasta aquí, ¡no regresaremos!". Los fugitivos comenzaron a buscar algo con lo que pudieran sobornar a sus captores. Piroska tenía un par de zapatos de más. Alguien encontró otro par de zapatos. Esos cuatro zapatos fueron su pasaje hacia Austria.

Ahora que estaban seguros respecto al camino que debían seguir, el grupo siguió adelante a pesar de la nieve profunda y el frío terrible. Los zapatos de Piroska se perdieron en medio de un ventisquero, por lo que siguió descalza. Ahora, una vez más, había más gente caminando delante de ellos. De repente alguien colocó algo redondo y duro en la mano de Paul. Él sintió que sus nervios ya no lo soportaban, estaba convencido de que se trataba de una granada de mano, pero al mirar hacia abajo vio que sólo era una manzana. Los había recibido la Cruz Roja.

Restaurar la gloria del pasado

Los Lindenblatt llegaron a un campo de refugiados en Austria. Cuando recibieron sus documentos de refugiados, partieron con Andor hacia Norteamérica. Adonde fuera que llegaran, los paneles de la sucá de Arye nunca se alejaban de su vista. El compartimiento de equipaje era sólo para las maletas, no para reliquias familiares de un valor incalculable.

La familia se asentó en Williamsburg, Brooklyn, y lentamente comenzaron a salir adelante. George regresó de Inglaterra y Iehudá de Israel. Cada vez que llegaba un huésped importante, Piroska volvía a armar el cobertor de la sucá.

Con las cuatro especies de la festividad de Sucot en la campaña húngara, detalle del panel de la sucá.

Años más tarde, cuando los ancianos de la familia ya no estaban y la sucá había sido mudada a la casa de Iehudá, Paul Arye oyó a dos hombres que conversaban en su farmacia en Boro Park. Ellos dijeron que había un nuevo museo que exhibiría una muestra de la cultura y la historia de los millones de judíos que llegaron navegando hasta la estatua de la Libertad y se establecieron en los Estados Unidos.

Paul y sus hermanos pensaron que ya no estaban tan jóvenes y se preguntaron si la siguiente generación sabría qué hacer con esos lienzos que seguían doblados.

Después de muchas deliberaciones familiares, tal como ocurrió para partir de Budapest, la magnífica obra de arte de Arye Steinberger fue dada en préstamo al museo de la herencia judía (Museum of Jewish Heritage - A Living Memorial to the Holocaust). A pesar de haber sido creada para decorar las paredes temporarias de una sucá, la obra maestra de Arye Steinberger, ahora lavada y restaurada, se convirtió en una parte permanente de la historia judía.


Agradecemos a Paul Lindenblatt por sus recuerdos. Republicado con permiso de Segula Jewish History Magazine, www.segulamag.com



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