La lucha por construir

15/03/2026

2 min de lectura

Vaiakel-Pekudei (Éxodo 35-40 )

¡Saludos desde la ciudad sagrada de Jerusalem!

La porción de la Torá de esta semana concluye el Libro del Éxodo describiendo la construcción del Tabernáculo (Mishkán), sus utensilios y las vestiduras sacerdotales. El Midrash (Tanjuma 11) presenta dos opiniones acerca de los siete días de inauguración del Tabernáculo. De acuerdo con Rabí Jia ben Iosef, Moshé desmontó y volvió a montar el Tabernáculo dos veces al día durante la inauguración. Esto se deduce de la repetición de la palabra “levantar” o “erigir”, que aparece en las formas “takim” (Éxodo 40:2) y “hukam” (Éxodo 40:17). ¿Cómo podía el Tabernáculo ser erigido otra vez si ya había sido construido? Según Rabí Jia, la repetición de esta palabra implica que Moshé desarmó el Tabernáculo y luego lo volvió a construir.

Rabí Janina añade algo a la opinión de Rabí Jia al señalar otra palabra: “vaiakem” (Éxodo 40:18), que proviene de la misma raíz “erigir”. Rabí Janina sostiene que Moshé desmontaba y volvía a montar el Tabernáculo tres veces al día. Ahora la pregunta evidente es: ¿Por qué era necesario que Moshé desmontara y reconstruyera continuamente el Tabernáculo?

El Rebe de Slonim utiliza este Midrash para enseñarnos una lección vital. Aunque pasamos nuestras vidas esforzándonos y luchando por construirnos a nosotros mismos como santuarios, como recipientes dignos para que la Presencia Divina repose dentro de nosotros, aun así puede haber momentos en los que tropecemos y caigamos. Sin embargo, incluso en esos períodos bajos, nunca debemos perder la esperanza. Al contrario, debemos levantarnos inmediatamente y continuar fortaleciéndonos y reconstruyéndonos, porque a un judío le está prohibido caer en la desesperación.

Dos veces al día

Vemos esta enseñanza reflejada en la opinión de Rabí Jia ben Iosef respecto a que Moshé desmontaba y reconstruía el Tabernáculo dos veces al día. Estos dos momentos corresponden a la mañana y la noche, el tiempo luminoso y el tiempo oscuro del día. Podemos sugerir que el mensaje transmitido es avanzar no solo durante los momentos brillantes y fáciles de la vida, sino también cuando las circunstancias son oscuras y difíciles. Sea cual sea la situación, nuestra tarea es seguir construyéndonos y creciendo.

La opinión de Rabí Janina (que Moshé reconstruía el Tabernáculo tres veces al día) también alude a esta idea. Si el Tabernáculo se desmontaba tres veces al día durante los siete días de inauguración, entonces fue desmontado y reconstruido 21 veces en total. El número 21 es el valor numérico de la palabra “Ehié”, que significa “Yo seré”. Cuando Dios se reveló a Moshé en la zarza ardiente, este fue el Nombre que le pidió que dijera al pueblo judío.

La expresión “Ehié Asher Ehié” —literalmente “Yo seré el que seré” (Éxodo 3:14)— puede interpretarse como: “Yo estaré con quien diga: yo seré”. Incluso después de tropezar y caer, Dios está con nosotros cuando elegimos seguir creciendo en lugar de hundirnos en la desesperanza.

La expresión “Ehié Asher Ehié” también alude al valor de la palabra “Ehié” (21) que multiplicado por sí mismo es 441. Este es el mismo valor numérico de la palabra “emet”, que significa “verdad”. Podemos sugerir que una persona que cultiva una actitud de crecimiento constante, incluso en tiempos difíciles, finalmente llegará a la verdad.

Que seamos bendecidos para nunca rendirnos, incluso después de caer dos, tres o veintiuna veces, teniendo confianza en nosotros mismos y comprendiendo que la caída es parte del ascenso. De esta manera, podremos construirnos como un santuario, y merecer ver la reconstrucción del santuario supremo, nuestro Templo Sagrado en Jerusalem.

Haz clic aquí para comentar sobre este artículo
guest
0 Comments
Más reciente
Más antiguo Más votado
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
EXPLORA
ESTUDIA
MÁS
Explora
Estudia
Más
Contacto
Lenguajes
Menu
Donar
Únete a nuestro newsletter
Redes sociales
.