3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


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¿Cómo encendemos las velas, nos reunimos con la familia, cantamos canciones de gratitud, giramos el dreidel y comemos latkes a la sombra de una tragedia tan devastadora?
La luz de Janucá de este año se ve opacada y disminuida incluso antes de ser encendida. La noticia de un horrendo ataque terrorista en un evento de Janucá en Bondi Beach, Australia, nos ha sacudido hasta lo más profundo. Once personas inocentes fueron asesinadas, entre ellas el rabino de Jabad, el rabino Eli Schlanger. Australia se ha convertido en un foco de antisemitismo, que con demasiada frecuencia se enfrenta a una respuesta groseramente insuficiente por parte del gobierno y las autoridades.
Este año, Janucá comienza con un doloroso recordatorio de que cuando nuestros enemigos marchan al canto de “globalicen la intifada”, lo dicen en serio. Y deben ser confrontados.
Es demasiado pronto para procesar o responder verdaderamente a un crimen tan atroz, pero cualquiera con un alma sensible no puede evitar la pregunta que surge, ¿cómo encendemos las velas, nos reunimos con la familia, cantamos canciones de gratitud, giramos el dreidel y comemos latkes a la sombra de una tragedia tan devastadora?
Hace un año, seis santos rehenes retenidos en cautiverio por los malvados terroristas de Hamás se reunieron alrededor de una menorá improvisada hecha con vasos de papel para encender las velas de Janucá. En un acto de crueldad destinado a agravar el sufrimiento de las familias de los rehenes, sus perversos captores grabaron el momento en video. Más tarde, esas imágenes fueron descubiertas por las FDI en Gaza, compartidas en privado con las familias y solo recientemente difundidas a tiempo para Janucá de este año.
El video muestra a cada uno de los rehenes delgados, debilitados, pero aún con vida. Algunos incluso sonríen a la cámara. Entre ellos se encuentra Hersh Goldberg Polin, a quien le falta la mitad inferior de su brazo izquierdo, arrancada por una granada el 7 de octubre.
En el video se puede escuchar a los rehenes recitando la bendición de shehejeianu, agradeciendo a Dios por haberles permitido llegar hasta ese momento. En última instancia, los seis, Hersh Goldberg Polin, Eden Yerushalmi, Ori Danino, Alex Lobanov, Carmel Gat y Almog Sarusi, fueron brutalmente asesinados por sus captores en un túnel en Rafah el 29 de agosto de 2024. Sus cuerpos fueron descubiertos por tropas israelíes dos días después.
Rehenes liberados compartieron posteriormente que cuando se encontraron con Hersh en cautiverio, él los fortalecía con palabras de aliento. Solía citar la famosa enseñanza de Viktor Frankl: "quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo". Esa creencia empoderó a Frankl para sobrevivir el Holocausto. Y aunque Hersh fue finalmente asesinado, le dio el coraje para vivir cada día en cautiverio y, a través de ello, ayudó a otros a sobrevivir y regresar a casa.
En ese video recientemente difundido, mientras Hersh y los demás encienden la menorá, se lo puede escuchar comparando su circunstancia con el Holocausto, diciendo: “Está esa imagen de la janukiá con una bandera nazi encima”.
Si seis rehenes retenidos en cautiverio por los malvados enemigos de nuestro tiempo, torturados y hambrientos, pudieron aun así hacer retroceder la oscuridad con la luz de la menorá, entonces nosotros también podemos encontrar la voluntad y el camino para responder a la oscuridad con luz. Si ellos pudieron sonreír y cantar shehejeianu en ese momento, entonces nosotros no solo podemos decir shehejeianu, sino cantarla y sentirla, más agradecidos que nunca por estar vivos y presentes en este momento.
Los judíos de Australia, y los judíos de todo el mundo, no son los primeros en enfrentar el desafío de encender las velas de Janucá sobre un telón de fondo de oscuridad. Hace un año, seis rehenes encontraron una manera de encender luz en los lugares más oscuros. Más de ochenta años antes que ellos, en las profundidades de Bergen Belsen, los judíos también encontraron una manera de encender y de cantar shehejeianu.
En sus relatos jasídicos del Holocausto, la profesora Yaffa Eliach compartió la extraordinaria historia de Janucá en Bergen Belsen:
Janucá llegó a Bergen Belsen. Era el momento de encender las velas de Janucá. No se encontraba una jarra de aceite. No había ninguna vela a la vista. La visión de una menorá, pertenecía a un pasado lejano. En su lugar, un zueco de madera, el zapato de uno de los prisioneros, se convirtió en una menorá. Cuerdas arrancadas de un uniforme del campo de concentración se convirtieron en mechas, y el betún negro de los zapatos del campo se convirtió en aceite.
A tan solo unos pasos de un montón de cuerpos, esqueletos vivientes se reunieron para participar en el encendido de las luces de Janucá. El rabino de Bluzhov encendió la primera luz y entonó las dos primeras bendiciones con su agradable voz, la melodía llena de tristeza y dolor. Cuando estaba a punto de recitar la tercera bendición, se detuvo. Giró la cabeza y miró alrededor como si buscara algo.
Luego volvió a mirar las luces temblorosas y, con una voz fuerte, tranquilizadora y reconfortante, recitó la tercera bendición. “Bendito eres Tú, Hashem nuestro Dios, Rey del Universo, que nos ha mantenido con vida, nos ha preservado y nos ha permitido llegar hasta este momento”.
Entre los presentes se encontraba el señor Zamietchkowski, uno de los líderes del Bund de Varsovia, un hombre sincero y reflexivo con pasión por debatir sobre la fe y la verdad. Cuando concluyó la ceremonia, él se abrió paso hasta el rabino y le dijo: “Spira, entiendo tu necesidad de encender las velas de Janucá en estos tiempos miserables. Incluso puedo entender la segunda bendición, ‘Que hizo milagros para nuestros padres en aquellos días, en esta época’. Pero la tercera bendición no la puedo entender. ¿Cómo puedes agradecer a Dios por habernos mantenido con vida cuando cientos de cuerpos judíos yacen en las sombras de las luces de Janucá, cuando miles de esqueletos vivientes caminan por este campo, y millones más están siendo masacrados? ¿Por esto estás agradecido? ¿A esto llamas 'habernos mantenido con vida'?”.
“Zamietchkowski, tienes razón al cien por ciento”, respondió el rabino. “Cuando llegué a la tercera bendición, yo también dudé. Me pregunté qué hacer. Giré la cabeza para preguntarle al rabino de Zaner y a otros distinguidos rabinos que estaban cerca de mí si podía recitarla. Pero al girarme, vi detrás de mí a una gran multitud de judíos vivos. Sus rostros estaban llenos de fe, devoción y concentración mientras escuchaban el encendido de las velas de Janucá.
“Me dije a mí mismo que si Dios tiene una nación así, un pueblo que en un momento como este, cuando ve ante sí los cuerpos sin vida de sus queridos padres, hermanos e hijos, cuando la muerte acecha en cada rincón, aun así permanece unido escuchando con devoción la bendición ‘Que hizo milagros para nuestros padres en aquellos días, en esta época’, entonces estoy obligado a recitar la tercera bendición”.
Esa noche en Bergen Belsen, el señor Zamietchkowski solo vio lo que tenía frente a sus ojos: muerte y sufrimiento insoportable. El Rebe también vio eso. Pero también vio otra capa de verdad que era igual de real pero más profunda. Vio a un pueblo que se aferraba a la fe y se negaba a rendir su dignidad espiritual incluso en las circunstancias más horribles.
Lamentablemente, tenemos una larga historia de Janucá superpuesta con tragedia y pérdida. Pero también tenemos una tradición sagrada de encontrar fe a pesar de las circunstancias y de insistir obstinadamente en traer luz incluso cuando estamos rodeados de oscuridad.
Nuestros corazones y pensamientos están con la comunidad judía y con todas las personas decentes de Australia. Rezamos por las familias de los asesinados, por la recuperación completa de los heridos y por la sanación de todos los que han sido traumatizados. Al encender las velas este año, no estamos ignorando la oscuridad. Estamos siguiendo los pasos de quienes nos precedieron, respondiendo ante ella con una fe más profunda, una determinación más fuerte y un compromiso aún mayor de difundir luz.
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Lamento profundamente este hecho y todos los atentados hacia un pueblo ejemplar, con firmes valores y religiosidad admirable!
Sin palabras!! Solo indignación al ver lo fácil que prende el odio...ya Eurovisión y sus protestas por Israel. Se ven reflejadas en esta tremenda cobardía purulenta de odio y más odio!! ..y ningún medio a nivel masivo habla de este acto tan abyecto tan repugnante!!! ...
Muy buen artículo.
Elegir la Vida.
A cada instante
Jag Januka sameaj
El Mal vuelve a intentar destruir lo virtuoso. Comparto la convicción de que nada destruye el milagro de la permanente luz del Janucá