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La mujer judía que fotografió a los nazis y a la resistencia

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17/06/2022 | por Yvette Alt Miller

Las fotografías de Faye Schulman nos permiten vislumbrar la vida de los partisanos judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando era joven, Faye Schulman fue testigo del asesinato de su familia y amigos en manos de los nazis y resolvió luchar de cualquier forma que pudiera. Siendo una fotógrafa profesional, ella documentó las masacres nazis. Cuando se unió a los partisanos que luchaban contra los nazis, Faye continuó documentando sus experiencias en fotografías. Gracias a su increíble valentía y determinación, la historia de Faye —y el recuerdo del trágico destino de los judíos de su comunidad— nunca han sido olvidados.

La vida en un shtetel judío

En 1939, el pequeño pueblo de Lenin, al este de Polonia, era hogar de una vibrante comunidad judía. Casi la mitad de los 2.000 residentes del pueblo eran judíos. Contaban con varias instituciones judías incluyendo una escuela, una biblioteca y una sociedad de drama. También había en el área grupos sionistas activos y muchos habitantes del pueblo se mudaron de Polonia a la Tierra de Israel.

Lenin tenía un estudio de fotografía, manejado por un joven judío llamado Moshé Lazebnik. La familia Lazebnik tenía siete hijos y la hermana adolescente de Moshé, Faye, comenzó a ayudarlo en su negocio.

Cuando Moshé se fue del pueblo, Faye mantuvo sola el negocio, incluso después de que estallara la Segunda Guerra Mundial en 1939 y de que la Unión Soviética asumiera el control de Lenin. Los soviéticos prohibieron que la escuela judía de Lenin enseñara materias judías y la convirtieron en una escuela en ídish que enseñaba propaganda soviética. Los rusos deportaron a cinco familias judías relativamente adineradas y confiscaron sus propiedades. Fuera de estas terribles acciones, a los judíos de Lenin los dejaron tranquilos, relativamente protegidos incluso cuando el Holocausto arrasaba muy cerca de ellos, en las tierras controladas por los alemanes.

El 18 de julio de 1941, ocurrió una tragedia para los judíos de Lenin. Las tropas nazis conquistaron el área y comenzaron a implementar su “Solución Final”, con el objetivo de asesinar a todos los judíos de la región. Unos doce judíos fueron asesinados de inmediato. Otros, incluyendo a dos de los hermanos de Faye, fueron enviados a campos nazis de trabajos forzados.

El resto de los judíos de Lenin fueron encarcelados en el nuevo gueto y forzados a realizar labores agotadoras. “Estaba sobrepoblado, faltaba comida para alimentar a los hambrientos y había muchas personas enfermas y enfermedades”, describió Faye posteriormente en una conmemoración de Marcha por la Vida en el 2014.

Fotografiando a los nazis

A Faye le encargaron fotografiar a los oficiales nazi locales. Un día le ordenaron hacer un retrato del Gebietskommissar local, el comandante del distrito local. “Era como un animal”, recuerda Faye. “Yo sabía que era un asesino. Sabía que ya había matado a varios miles de personas”. A pesar de su repugnancia, Faye tuvo que pedirle al oficial que sonriera para la fotografía.

A medida que pasaban las sofocantes semanas del verano de 1942, el gueto de Lenin fue creciendo. Los nazis transfirieron allí a los judíos de las aldeas vecinas. En agosto de 1942, había más de 1.800 judíos prisioneros en el gueto y los nazis planearon aniquilarlos por completo. Los nazis también planearon documentar el horrible acto y escogieron a Faye Lazebnik para fotografiar la matanza y también otras masacres de judíos en el área.

Faye Schulman (tercera desde la derecha, con su caja de la Cruz Roja detrás de la cabeza), sentada con sus camaradas partisanos en el otoño de 1942.

El gueto judío de Lenin fue liquidado el 14 de agosto de 1942. Aproximadamente 1.850 judíos fueron obligados a caminar fuera de la ciudad, donde les dispararon sistemáticamente. Sus cuerpos fueron arrojados a fosas comunes. Ese día le perdonaron la vida a Faye y a otros 25 judíos. Mientras los nazis observaban, la obligaron bajo pena de muerte a fotografiar las fosas comunes que contenían los cuerpos de sus hermanas y de su hermano, de sus padres, sus amigos, vecinos y parientes. Cuando le ordenaron revelar las fotos de las desgarradoras escenas, Faye secretamente hizo una segunda copia para ella, para poder probar lo que había ocurrido.

Unirse a los partisanos

En las semanas siguientes, Faye fue obligada a fotografiar otras atrocidades. A pesar de que las tropas nazis controlaban el área, había activos grupos locales de partisanos. Una brigada partisana era conocida como Molotova y estaba compuesta por soldados soviéticos que se habían escapado y se escondían en el bosque, luchando contra las tropas nazis principalmente en el área boscosa de Bielorrusia. Durante una redada, Faye se escapó y se unió a la brigada Molotova. “Esa era la única forma en la que podía luchar y vengar a mi familia”, recordó más tarde Faye.

Unirse a los luchadores de Molotova no era una tarea fácil. Muchos de esos hombres soviéticos eran casi tan antisemitas como los nazis. Algunos decían abiertamente que les gustaría matar judíos. Faye no hablaba mucho sobre su identidad judía. Al celebrar Pésaj mientras estaba con los partisanos, Faye mantuvo la fiesta en secreto. Por un tiempo, Faye cuidó en el bosque a una niña judía huérfana de ocho años llamada Raika. Faye recuerda que tuvo que tirar el único recuerdo que la pequeña tenía de sus padres (un reloj) porque temia que los soviéticos decidieran asesinar a Raika para robarlo.

Los partisanos necesitaban desesperadamente un médico. Faye no tenía entrenamiento médico pero su cuñado había sido doctor y eso era suficientemente bueno para la Brigada Molotova. La nombraron enfermera, ayudante del “doctor” del campamento, que en realidad era un veterinario.

Cuando los luchadores de Molotova se quedaban sin suministros, asaltaban Lenin y otros pueblos. A veces Faye se unía a ellos. Durante un asalto, Faye les pidió a los partisanos que quemaran la casa de su familia. “Yo no voy a vivir allí”, les dijo. “La familia fue asesinada. ¿Por qué dejarla para el enemigo? Les dije: ¡!Quémenla!”

Durante una redada en Lenin, Faye recuperó su cámara y otro equipo fotográfico. Ella pasó los dos años siguiente tomando más de cien fotografías. Sin acceso a un cuarto oscuro o estudio, Faye improvisó, revelando los negativos bajo mantas e imprimiendo “copias de sol” de los negativos durante el día.

La Srta. Schulman parada junto a los partisanos de la brigada Molotov en Polesye, Polonia, circa 1943-1944. Yad Vashem

Sus fotografías ofrecen una visión de la vida entre los luchadores partisanos. Aunque muchos judíos lucharon con la brigada partisana, Faye es la única fotógrafa judía partisana conocida. “Enfrentamos hambre y frío; enfrentamos la constante amenaza de muerte y tortura; además de esto, enfrentamos el antisemitismo en nuestro propio grupo. Pero luchamos en contra de todas las probabilidades”, escribió Faye en su autobiografía, Del bosque a la libertad, Memorias de una partisana judía.

Las fotografías de Faye son inquietantes. En ellas se ven a los judíos luchando en medio del Holocausto. En una foto ella capturó la alegría de tres jóvenes judíos que se encontraron en el bosque: cada uno creía que él otro había sido asesinado. Otra foto muestra el funeral de dos luchadores judíos y de dos rusos. Faye quería que supiéramos que lejos de ser víctimas pasivas, los judíos lucharon contra los nazis de cualquier forma que pudieron, ya sea luchando con los partisanos o a través de pequeños y silenciosos actos de rebelión, como el acto de resistencia de Faye de tomar en secreto fotos de las atrocidades cometidas para mostrarlas a las futuras generaciones.

Dar testimonio de la resistencia judía

Faye se quedó con los partisanos Molotova hasta que la Unión Soviética conquistó el área y derrotó a los nazis, en julio de 1944. Después de la guerra, Faye se enteró que sus dos hermanos mayores Moshé y Kopel habían logrado escapar de los campos de trabajo forzados y también se habían unido a los partisanos. Ellos le presentaron a Faye a otro judío partisano con quien habían luchado, Morris Schulman, y se casaron poco después.

En 1948, Faye y Morris se mudaron a Canadá, “Éramos pobres y era difícil encontrar trabajo porque no hablábamos inglés”, escribió en su autobiografía. “Pero éramos jóvenes, sanos y determinados”. La pareja trabajó en una fábrica hasta que eventualmente pudieron abrir una ferretería.

“Ya soy una mujer anciana. Amo terriblemente a mis dos hijos y a mis seis nietos. Pero nunca olvidaré mi vida pasada como partisana, el Holocausto, la tortura de nuestro pueblo”.

Faye falleció a la edad de 101 años en mayo del 2021. Sus fotografías siguen dando testimonio del Holocausto y la forma en que los judíos lucharon contra los opresores nazis.




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