10 razones por las que amo ser judía


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Si de verdad quieres cambiar, debes hacerte estas preguntas claves.
Al entrar en el mes hebreo de Elul, un período de preparación para el próximo año nuevo judío, muchos comenzamos a pensar en los cambios que nos gustaría realizar durante el año que comienza. Sin embargo, con frecuencia nos hacemos las preguntas equivocadas al fijar nuevos objetivos y tratar de cambiar viejos hábitos.
La calidad de nuestras preguntas determina la calidad de nuestras respuestas. Las personas que logran implementar cambios duraderos suelen hacerse preguntas diferentes para definir sus prioridades y metas. En su artículo La pregunta más importante de tu vida, Mark Manson escribe: "Si te pregunto: '¿Qué quieres de la vida?' y respondes algo como: 'Quiero ser feliz, tener una gran familia y un trabajo que me guste', esa respuesta es tan común que prácticamente no significa nada. Una pregunta mucho más interesante —una que quizá nunca te hayas planteado— es: ¿qué dolor quieres tener en tu vida? ¿Por qué estás dispuesto a luchar? Porque eso parece determinar mucho mejor el rumbo que toma nuestra vida".
Podemos reconocer esta realidad en nuestra propia vida. Todos queremos tener una gran familia, pero no todos estamos dispuestos a pasar años cediendo, sacrificándonos y aprendiendo a comunicarnos para construir un matrimonio sólido.
Todos queremos ser ricos, pero no todos estamos dispuestos a trabajar hasta altas horas de la noche, viajar mucho tiempo y con problemas de tráfico y lidiar con el estrés constante de la política de oficina.
Queremos estar en excelente condición física, pero pocos estamos dispuestos a levantarnos temprano, pasar horas en el gimnasio y volver a hacer lo mismo al día siguiente.
Obtener los beneficios de algo implica aceptar también sus costos. Si cada año descubrimos que hemos vuelto exactamente al mismo lugar donde empezamos, quizá sea porque nos estamos haciendo las preguntas equivocadas acerca de nuestra vida.
La sabiduría judía enseña que "de acuerdo con el esfuerzo, así es la recompensa" (Pirkei Avot 5:23). Quién eres está determinado por los valores y las prioridades por los que estás dispuesto a esforzarte. Nuestros desafíos, especialmente aquellos que elegimos asumir voluntariamente, son los que determinan nuestros éxitos.
Aquí tienes cuatro preguntas fundamentales para generar un cambio.
¿Qué clase de dolor estás dispuesto a soportar? No te preguntes solamente qué deseas, qué disfrutas o qué haría mejor tu vida. Pregúntate con qué estás dispuesto a luchar cada día para alcanzar tus objetivos. ¿Qué es tan importante para ti que estás dispuesto a levantarte una y otra vez, incluso cuando inevitablemente tropieces en el camino? ¿Qué costos estás dispuesto a pagar? ¿Qué renuncias estás preparado para aceptar durante el recorrido?
¿Cuál es el paso más sencillo que puedes dar para avanzar? No esperes a tener diseñado un plan perfecto para el próximo mes, ni siquiera para la próxima semana. Si ya sabes qué área de tu vida realmente quieres trabajar, identifica el paso más pequeño y sencillo que puedes dar para comenzar. Con frecuencia nos saboteamos incluso antes de empezar porque no hacemos nada hasta haber planificado cada detalle del proceso de cambio. Podemos pasar meses pensando cómo cambiar... o podemos elegir hoy mismo la primera pequeña acción que nos haga avanzar.
¿En qué áreas de tu vida te estás conformando? Esta época del año es una excelente oportunidad para reflexionar sobre los distintos aspectos de tu vida y descubrir dónde te has conformado, dónde has dejado de aspirar a algo mejor. En el ritmo acelerado del día a día, muchas veces no advertimos dónde hemos caído en la complacencia ni cuál es su costo. Tu potencial para crecer es mucho mayor de lo que imaginas. Pregúntate dónde te has conformado con menos de lo que realmente deseas y qué estás dispuesto a hacer al respecto.
¿Qué no te has tomado el tiempo de aprender? Esta es una pregunta que rara vez nos hacemos cuando queremos cambiar nuestra vida, porque aprender puede parecer un lujo para el que no tenemos tiempo. Sin embargo, hay muchísimo que vale la pena aprender, tanto en el ámbito profesional como en el espiritual. El aprendizaje continuo y comprometido puede transformar tu vida, ayudarte a definir con mayor claridad tus metas y ampliarlas. También te permitirá comprenderte mejor a ti mismo y al mundo que te rodea. Y te ayudará a conectarte tanto con tu herencia como con tu futuro.
La calidad de nuestras preguntas determina la calidad de nuestra vida. Al prepararnos para el Año Nuevo judío, preguntémonos: ¿Por qué objetivos estoy dispuesto a sacrificarme? Y lo más importante: ¿qué dolor estoy dispuesto a aceptar hoy para acercarme a la persona que quiero ser mañana?
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