La revista Glamour, Ms. Rachel y la normalización del antisemitismo

12/11/2025

4 min de lectura

Al aceptar el premio de la revista Glamour como Mujer del Año, la popular presentadora de YouTube amplifica la propaganda de Hamás y vilifica a Israel.

Cuando la revista Glamour nombró a Rachel Accurso, más conocida como Ms. Rachel, como una de sus “Mujeres del Año 2025”, pareció una elección natural. La amada creadora de la serie de YouTube enormemente popular para bebés y niños pequeños, Ms. Rachel, construyó un imperio de amabilidad y color, atrayendo a más de 17 millones de suscriptores con su distintiva camiseta rosa, su alegre jardinero y su radiante sonrisa. Para millones de padres, ella era una presencia confiable en los primeros años de vida de sus hijos. Pero en los meses posteriores al 7 de octubre del 2023, esa imagen comenzó a fracturarse.

Aunque ella insistía en que su preocupación era por “todos los niños”, su contenido en redes sociales mostró solo un lado de la historia y comenzó a reflejar mensajes provenientes de fuentes vinculadas a Hamás.

Lo que comenzó como una defensa suave de los niños de Gaza pronto se convirtió en otra cosa. El tono de Ms. Rachel cambió de empatía a acusación. Aunque ella insistía en que su preocupación era por “todos los niños”, su contenido en redes sociales mostró solo un lado de la historia y comenzó a reflejar mensajes provenientes de fuentes vinculadas a Hamás. Una publicación viral fue una impactante foto de un niño enfermo en Gaza y ella culpó de su desnutrición a la “hambruna”, haciendo creer a los espectadores que Israel estaba matando de hambre a la población. Sin embargo, una investigación posterior reveló que el niño sufría de una grave malabsorción de nutrientes.(1)

Múltiples grupos judíos, padres y organizaciones intentaron de manera directa e indirecta, alentarla a investigar con mayor profundidad y considerar el impacto de sus palabras en sus millones de seguidores. Tras una publicación, Pens for Swords, una iniciativa de defensa comunitaria que apoya a Israel y combate el antisemitismo, envió más de 800 cartas a Ms. Rachel instándola a moderar su lenguaje, reflexionar e incluir a los niños israelíes en su defensa. Aunque ella mencionó brevemente a los niños Bibas, posteriormente invitó a su programa a Motaz Azaiza, un periodista palestino que apoya abiertamente a Hamás.

El 4 de noviembre, Ms. Rachel recibió su premio “Mujer del Año” de Glamour luciendo un vestido bordado con dibujos realizados por niños palestinos. Durante su discurso, compartió las historias de estos niños y se refirió a ellos como víctimas de “el genocidio”, una acusación impactante y totalmente infundada que perpetúa la cruel mentira de que Israel está cometiendo un genocidio. Fue una oportunidad perdida de reflexión, empatía y verdad.

A pesar de los repetidos intentos de la comunidad judía de señalar el daño y la distorsión en sus palabras, Ms. Rachel ha redoblado su postura, inundando sus redes sociales con publicaciones que repiten propaganda antiisraelí. Su contenido ya no aboga por “todos los niños”; se concentra en un solo grupo mientras demoniza a otro. Sus publicaciones están repletas de mensajes sobre Gaza, pero permanecen en silencio sobre el sufrimiento de los niños en Nigeria, Sudán o Ucrania. ¿Dónde queda entonces su compasión universal?

A través de sus mensajes, ella está colaborando con una organización terrorista, lo entienda o no en su totalidad.

Lo que hace tan peligrosa la influencia de Ms. Rachel es su rol como una autoproclamada “maestra” y “defensora de los derechos de los niños”. Ella se ha posicionado como una guía confiable para millones de padres jóvenes, personas que están formando activamente los valores de la próxima generación. Sin embargo, con sus mensajes, está colaborando con una organización terrorista, lo entienda o no en su totalidad.

Estoy de acuerdo con Ms. Rachel en un punto: los niños de Gaza evidentemente han sido defraudados por los adultos en sus vidas. Pero ella se niega a señalar al verdadero responsable. Durante dos décadas, Hamás ha explotado y abusado sistemáticamente de los niños de Gaza, educándolos no con esperanza, sino con odio. Los terroristas no nacen; se moldean a través de años de adoctrinamiento y violencia. Los libros infantiles, programas de televisión e incluso juguetes recuperados por las FDI revelan una realidad estremecedora: desde sus primeros años, a estos niños se les enseña que deben odiar y matar judíos. En lugar de aprender a amar y construir, son entrenados para odiar y destruir.

Es una realidad inquietante que la compasión mal orientada y la indignación selectiva hoy se premien con elogios, contratos lucrativos de entretenimiento y brillantes portadas de revistas. Mientras los líbelos de sangre se filtran en la cultura dominante, los padres judíos se sienten cada vez más aislados, ignorados y temerosos por la seguridad de sus hijos. Cuando a Israel, o a los judíos en general, se los presenta como asesinos de bebés que deliberadamente matan de hambre a niños, se vuelve más fácil para otros justificar el odio e incluso la violencia. Hoy, simplemente llevar una kipá puede “provocar” que alguien grite “Palestina libre” desde un auto que pasa por la calle. ¿Desde cuándo ser judío se convirtió en una provocación?

Nadie en este conflicto quiere que los niños sufran. Pero no hay genocidio, y en el momento en que Hamás, una organización terrorista que maltrata tanto a israelíes como a gazatíes, deponga las armas, la guerra terminará.

Nuestra resiliencia está en formar una generación de niños seguros de su herencia, firmes en sus valores y decididos a ayudar a construir un mundo más justo y compasivo.

Puede que no podamos controlar a quién el mundo decide encumbrar como referente, pero sí podemos decidir cómo educamos a la próxima generación de niños judíos. Ser padres, especialmente de bebés y niños pequeños, rara vez es glamuroso. Es repetitivo, agotador y a menudo poco reconocido. Sin embargo, es profundamente significativo y gratificante. Las voces en los medios pueden ser ruidosas, pero la voz que más influye en un niño es la que escucha en casa, la voz de un padre que le enseña amor, fe y verdad.

Como padres y miembros de la comunidad, compartimos una responsabilidad profunda: involucrarnos con el estudio, la historia y la cultura judía, y transmitir a nuestros hijos la alegría y el orgullo de pertenecer a un pueblo antiguo y perdurable. Cuando les damos raíces de conocimiento, empatía e identidad, les damos la claridad para ver más allá de las falsedades y el valor para defender la verdad.

Nuestra resiliencia está en formar una generación que se mantenga firme frente al odio, jóvenes seguros de su herencia, firmes en sus valores y decididos a ayudar a construir un mundo más justo y compasivo.


  1. https://honestreporting.com/the-medias-starving-gazan-images-narrative-reality/
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