3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año
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La conexión mística entre Janucá y Sucot.
¡Saludos desde la ciudad sagrada de Jerusalem!
La parashá de esta semana siempre coincide con la temporada de Janucá. El Talmud (Shabat 22a) enseña que la menorá de Janucá idealmente debe encenderse en el lado izquierdo de la puerta de la casa, de manera que la entrada esté rodeada por objetos de mitzvá: la menorá a la izquierda y la mezuzá a la derecha. El Midrash agrega que una persona que lleva un talit se encuentra en el centro.
A nivel práctico, sabemos que la mitzvá de encender la menorá involucra estos tres elementos. El Talmud (Shabat 21b) introduce Janucá con la frase “ner ish ubeitó” (“una luz, una persona y su hogar”). Pero, ¿cuál es el mensaje más profundo de esta imagen? ¿Qué lección intentan transmitir nuestros Sabios?
El Talmud (Shabat 21b) enseña que la mitzvá de encender las velas de Janucá puede realizarse en tres niveles: básico (mitzvá), más excelente (mehadrin) y súper de lujo (mehadrin min hamehadrin).
Hilel y Shamai discrepan sobre cómo cumplir este último nivel ideal. Hilel afirma que debemos encender una vela la primera noche de Janucá y agregar una vela cada noche sucesiva, hasta completar ocho luces al final de la festividad. Su opinión se basa en el principio de que la kedushá (santidad) solo aumenta, nunca disminuye.
La opinión de Shamai es exactamente opuesta. Él sostiene que se debe comenzar Janucá encendiendo ocho velas y luego restarlas una a una conforme avanza la festividad. Shamai compara Janucá con Sucot, cuando la cantidad de ofrendas en el Templo Sagrado disminuía durante los días de la festividad.
La conexión de Shamai entre Janucá y Sucot nos ayuda a entender el simbolismo de la menorá a la izquierda, la mezuzá a la derecha y la persona con talit en el centro.
De acuerdo con el Sfat Emet, este mundo está compuesto por tres dimensiones que deben ser santificadas y elevadas: la dimensión del LUGAR, la dimensión del TIEMPO y la dimensión de la persona. Los tres elementos se mencionan en el Talmud y el Midrash, indicando que Janucá nos brinda la oportunidad de santificar las tres dimensiones a la vez:
La mezuzá se fija en el marco de la puerta, representando la santificación del LUGAR. La menorá, que se usa para contar los días conforme avanza Janucá, representa la santificación del TIEMPO. La persona que lleva un talit representa la santificación de la PERSONA.
Siguiendo el enfoque de Shamai, Janucá puede entenderse como la culminación de Sucot, ya que Sucot también simboliza la unidad de las tres dimensiones. La sucá representa la dimensión del LUGAR; la duración de siete días representa la dimensión del TIEMPO; y las cuatro especies simbolizan diferentes partes del cuerpo humano, correspondientes a la dimensión de la PERSONA. Estas tres dimensiones se expresan en Sucot y culminan en Janucá, cuando el potencial espiritual de unidad se materializa nuevamente.
Que todos aprendamos a llevar el mensaje de Sucot a nuestra vida diaria y a verlo manifestarse en Janucá. Que logremos elevar las tres dimensiones: nuestros hogares, nuestro yo y cada momento de nuestras vidas, y que esa santidad y unidad creen una luz fuerte y radiante que brille a través de todas las generaciones.
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