¿Encontraron realmente el Arca de Noé?


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Al huir de Jan Yunis, los terroristas dejaron atrás armas, municiones y un juguete de peluche infantil para celebrar Simjat Torá. Un soldado israelí lo llevó de Gaza al Líbano para cumplir una promesa.
Es una escena insólita: un soldado israelí está de pie entre los escombros de un edificio en el Líbano y sostiene un rollo de Torá de peluche para niños.
Es el tipo de juguete que reciben los niños en Simjat Torá para que puedan sumarse a los alegres bailes con una Torá propia. Este rollo de Torá de juguete atravesó el capítulo más oscuro de la historia judía reciente.
Tras la invasión y la masacre perpetradas por Hamás el 7 de octubre de 2023, Avi Kramer y su unidad fueron enviados a Gaza. Avi servía en el Batallón 202 de la Brigada de Paracaidistas de las FDI, conocido como el Batallón Víbora.
La tarea de Avi era realizar operaciones de búsqueda y rescate. Si un soldado resultaba herido, él entraba en medio del tiroteo y lo sacaba de allí para ponerlo a salvo.

Durante los primeros meses de la guerra, Avi estuvo destinado en Gaza y solo regresaba a Israel unos pocos días al mes. Hacia finales de 2023, su unidad operaba en Jan Yunis, un importante bastión de Hamás en el sur de la franja de Gaza y la ciudad natal de Yahya Sinwar, el artífice del ataque del 7 de octubre.
Bajo la ciudad, Hamás había construido una extensa red de túneles, instalaciones de armamento y centros de mando. Allí también mantenían cautivos a rehenes israelíes. La unidad de Avi se encontraba en plena operación para localizar y expulsar a los terroristas cuando sus compañeros registraron un apartamento aparentemente común.
Había indicios de que los terroristas habían estado allí apenas un día antes. Al parecer, habían huido ante el avance de las FDI y habían dejado armas, municiones y equipo de combate.
Entonces, Avi oyó por la radio, entre interferencias, la voz emocionada de un soldado: "Encontré un juguete infantil", anunció. "Un rollo de Torá de peluche".
Simjat Torá es uno de los días más alegres del año judío. Los adultos bailan en la sinagoga con los rollos de Torá, mientras los niños agitan banderas, se suben a los hombros de sus padres y llevan sus propias Torás de juguete.
En Simjat Torá de 2023, esos bailes quedaron truncados por las sirenas, los disparos, los asesinatos y los secuestros.
Aquel juguete de peluche, que llevaba bordadas las palabras "Alégrense y celebren en Simjat Torá" (Sisu vesimjú beSimjat Torá), era un vestigio de una celebración interrumpida, de un pueblo atacado y de una infancia vulnerada.

Avi les preguntó a los soldados que lo habían encontrado si podía quedárselo. En sentido estricto, no era un objeto sagrado. Sin embargo, para él era un testigo silencioso del 7 de octubre y un símbolo de todo lo que los terroristas habían intentado robar.
"Los soldados accedieron a darme el juguete como muestra de agradecimiento", cuenta Avi.
Aquel día, en Jan Yunis, esa pequeña Torá volvió a manos judías.
Nadie sabe cómo llegó este juguete infantil a Jan Yunis. ¿Había pertenecido a un niño secuestrado y llevado a Gaza? ¿Lo había robado un terrorista en Sderot, Be'eri, Kfar Aza, Nir Oz o en alguna otra comunidad tomada aquella mañana?
Avi en el vehículo utilizado para evacuar a los soldados heridos de las FDI durante los combates.
Avi solo puede especular sobre por qué un terrorista pudo habérselo llevado. "Quizás era un recuerdo", dice, "su manera de decir: 'Hemos derrotado al pueblo judío que vive de acuerdo con la Torá'".
Sin embargo, Avi sabía que la historia no terminaba el 7 de octubre. El pueblo judío viviría otro Simjat Torá. Volvería a sostener la Torá y, a pesar del dolor, bailaría.
Avi guardó el juguete en su mochila y, unos meses después, lo sacó de Gaza. Entonces se hizo una promesa: El próximo Simjat Torá bailaré con esta Torá.
Unos días antes de Sucot de 2024, Avi fue convocado nuevamente al servicio de reserva, esta vez para entrar en el Líbano y combatir a Hezbolá. Tenía poco tiempo para preparar sus cosas, pero se aseguró de llevar la Torá de juguete.
En la base militar, ocupado con los preparativos para la misión, Avi no tuvo tiempo de construir una sucá como es debido, así que montó unas cuantas vigas e improvisó una.
La sucá improvisada de Avi en el Líbano.
Su unidad permaneció en el Líbano durante los siete días de la festividad de Sucot. Simjat Torá, que venía a continuación, fue especialmente doloroso: marcaba el primer aniversario, según el calendario hebreo, de la masacre perpetrada por Hamás. Aún había rehenes en cautiverio, familias de duelo, comunidades desplazadas y soldados que seguían cayendo.
Aun así, Avi y sus compañeros querían celebrar Simjat Torá bailando. Sin embargo, en su improvisada base militar debían hacer el menor ruido posible y mantener las luces apagadas.
No tenían un rollo de Torá de verdad. Así que bailaron casi en silencio con el de peluche. Rodeado de los escombros de la guerra, Avi cumplió su promesa.
Un año después, en Hoshaná Rabá de 2025, los últimos 20 rehenes con vida fueron liberados de Gaza. Al día siguiente, en Simjat Torá, Avi celebró con amigos cerca de Merón, en el norte de Israel, un lugar con un significado especial para él: había estado allí el día del ataque de Hamás, exactamente dos años antes.
Esta vez, Avi bailó con un rollo de Torá de verdad y con el de peluche. Aun en medio del dolor, seguía bailando y llevando la Torá hacia el futuro. Los terroristas no podían adueñarse de la historia judía.
Ese pequeño rollo de Torá, llevado a Gaza como un trofeo de crueldad, fue rescatado y convertido en un símbolo de la determinación, la resiliencia y la fe judías.
"Lo que espero y por lo que rezo", dice Avi, "es que algún día, cuando esté casado y tenga mi propia familia, mi hijo baile con ese mismo rollo de juguete".
Imagen destacada de Shai Yadal El-Porat
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hermosa historia de emuna
Me impacto este relato. Nadie solo Hashem sabe cómo llego esta Torá de juguete allí pero puedo asegurar que tiene un propósito superior. En Od Milvado