La unidad judía es la clave para la redención

30/07/2025

4 min de lectura

El pueblo judío está incompleto incluso si un solo judío se ha apartado de nuestro pueblo.

¿Por qué fue destruido el Primer Templo? Porque la generación transgredió los tres pecados capitales: idolatría, inmoralidad sexual y asesinato.

¿Por qué fue destruido el Segundo Templo? Por odio gratuito.

Esto muestra cuán grande es el castigo por el odio sin causa. Porque la generación de los tres pecados capitales fue redimida después de 70 años, pero la generación del odio gratuito aún no ha sido redimida.

Talmud, Yoma 9

¿Qué tiene que ver la existencia del Templo con el amor y el odio entre los judíos?

El Templo era el principal conducto del flujo de Divinidad hacia este mundo. Cuando teníamos el Templo, había respeto por Dios, por Su Torá, y entre nosotros. No existían los ateos ni las dudas sobre la existencia de Dios. Todo judío reconocía a un solo Dios y comprendía la genialidad de Sus leyes. El mundo estaba lleno de temor reverente y amor hacia Dios.

A medida que comenzamos a perder esa claridad, el flujo de Divinidad se interrumpió. El profeta Ezequiel (cap. 9) describe ver cómo la presencia de Dios se retira del Templo. Con la pérdida del Templo, Dios se volvió más oculto, lo que resultó en un mundo lleno no de claridad, sino de confusión espiritual. No es casualidad que inmediatamente después de la destrucción del Primer Templo (aprox. 421 AEC), la filosofía griega y romana (así como el budismo y el taoísmo) alcanzaran su auge. Del mismo modo, el cristianismo comenzó simultáneamente con la destrucción del Segundo Templo (70 EC).

De regreso al Edén

Hoy, el mundo está plagado de celos, codicia, robos, violencia, mentiras, impaciencia, intolerancia, engaños y fraudes. Sospechamos de nuestros vecinos y somos cínicos respecto a nuestros líderes. Estamos divididos y adoramos a distintos dioses. En lugar de cooperar, competimos. Somos manipuladores y buscamos ventaja a expensas del otro. Es un mundo de “sálvese quien pueda”, donde cada uno se preocupa por sí mismo. Nos encerramos en nuestros hogares tras una cortina de antenas satelitales, internet y comida para llevar. Nos protegemos de las duras realidades, y lo peor de todo, desesperamos ante la idea de que las cosas puedan ser mucho mejores. Encogemos los hombros y nos lamentamos: “Así es la vida”.

El judaísmo dice: “¡No!” Cuando Adam y Javá salieron del Jardín del Edén, Dios nos aseguró un camino de regreso. Los estadistas pueden hablar de “paz en nuestro tiempo”, pero Isaías lo dijo mejor: “El cordero morará con el león… y los niños jugarán en la guarida de la cobra” (Isaías 11:6).

“Shalom”, la palabra hebrea para “paz”, viene de la raíz shalem, que significa completo o entero. “Shalom”, dice el Talmud, es uno de los Nombres de Dios, porque Su unidad lo abarca todo. Esta “unidad” es el tema central del Juramento de Lealtad judío: “Oye Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es UNO”.

Así como el ecosistema funciona a la perfección —con los árboles absorbiendo dióxido de carbono y las nubes trayendo lluvia—, así también anhelamos un mundo donde toda la humanidad trabaje junta en armonía. Esto no significa que debamos actuar igual y negar nuestras diferencias. Como dice el dicho: “Dos judíos, tres opiniones”. Pero que tengamos diferencias no significa que no podamos amarnos y comprometernos unos con otros, aprender juntos y trabajar juntos por la supervivencia judía.

Una sola persona, un solo corazón

Debemos entender que todos los judíos deben estar unidos para que la nación sea redimida. El versículo (Éxodo 19:2) dice que el pueblo judío acampó frente al Monte Sinaí. Rashi señala que la palabra “acampó” está en singular, para indicar que eran “como un solo hombre con un solo corazón”. Los comentaristas dicen: la unidad judía es un requisito previo para la aceptación de la Torá.

Además, el Midrash dice: Si hubiera faltado una sola persona de los 600.000 judíos en el Monte Sinaí, no habrían recibido la Torá.

¿Por qué es esto? Los cabalistas señalan que así como 600.000 almas judías estuvieron en el Sinaí, también hay 600.000 letras en la Torá (incluyendo los espacios en blanco entre las letras). Porque así como un Rollo de Torá es inválido si le falta una sola letra, así también el pueblo judío está incompleto incluso si un solo judío ha quedado fuera de nuestro pueblo.

Cada judío es completamente indispensable, sin importar sus creencias o nivel de observancia. De hecho, una de las especias utilizadas en el incienso del Templo Sagrado era el “galbano”, que tiene un olor desagradable. El Talmud (Kritot 6b) deduce de aquí que incluso los peores pecadores están inextricablemente unidos a la comunidad de Israel.

La redención hoy

Rav Baruj Ber Leibowitz, uno de los grandes rabinos de la Europa previa a la guerra, fue citado diciendo: “Cuando me presente ante el tribunal celestial y me pregunten: ‘¿Qué mérito traes contigo?’, ¿qué responderé? ¿Torá? ¿Vale tanto mi conocimiento de Torá como para ser mencionado? ¿Temor al Cielo? ¿Son mis acciones dignas de esa descripción? Sólo hay una cosa que posiblemente pueda afirmar: que amé a cada judío con todo mi corazón. Siempre que camino por la calle y veo a un judío, un solo pensamiento me viene a la mente: ¡una bendición sobre su cabeza!”.

Los Sabios enseñan que el Templo y todo lo que él representa puede ser reconstruido en cualquier momento. El Midrash dice que el Tercer Templo ya ha sido construido en el cielo, y simplemente espera nuestra preparación aquí en la tierra. En cada generación, existe una persona con la capacidad de ser el Mashíaj. El pueblo judío ha regresado a la Tierra de Israel y la ha hecho florecer una vez más. Dios está listo cuando nosotros lo estemos. Como dice el rey David en Salmos 95:7: “(La redención vendrá) hoy — si escuchas Su voz”.

Haz clic aquí para comentar sobre este artículo
guest
0 Comments
Más reciente
Más antiguo Más votado
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
EXPLORA
ESTUDIA
MÁS
Explora
Estudia
Más
Contacto
Lenguajes
Menu
Donar
Únete a nuestro newsletter
Redes sociales
.