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La vigilia: una película judía de terror

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21/03/2022 | por Rav Menajem Weiman

Algunos conceptos judíos de la escalofriante y provocativa película.

¿Quién se hubiera imaginado que el judaísmo puede asustar tanto? La película La vigilia muestra que puede hacerlo. Esta película es aterradora, da para pensar y es sorprendentemente auténtica respecto a los principios del judaísmo. Además, gran parte del dialogo es en ídish.

Spoilers a continuación. El escenario: un joven de Brooklyn sufre una severa tragedia en manos de antisemitas mientras vivía como un judío jasídico. Desde entonces deja de observar las mitzvot, pero su antiguo rabino sigue en contacto con él. El rabino le pregunta si está dispuesto a aceptar trabajar una noche como shomer, guardar vigilia al lado de un anciano que falleció (la costumbre tradicional es no dejar a los difuntos solos hasta el momento del entierro). La persona que falleció es poseída por un demonio llamado en hebreo “mazik”, que persigue al anciano debido al trauma que sufrió durante el Holocausto. El demonio aparentemente busca cambiar de casa y pasar del anciano al joven.

Aunque las ilusiones surrealistas que lo llevan a sentir que se está volviendo loco no forman parte de la tradición judía, los conceptos básicos de la historia y su representación de las fuerzas espirituales negativas derivan de fuentes judías.

Veamos algunos de los conceptos judíos destacados de la película.

La muerte

El pasaje del alma de un ámbito a otro es muy intenso para todos quienes conocieron a la persona. A pesar de que el alma deja el cuerpo, la tradición judía afirma que el alma ronda cerca del cuerpo hasta el entierro. Por lo tanto, aunque el cuerpo pueda yacer frio sobre la mesa, aún hay un sentimiento escalofriante cerca del cuerpo. Nosotros tratamos al cuerpo con el máximo respeto porque albergó el alma de nuestro ser querido.

La Jevrá Kadisha es un grupo especial de personas encargadas de todos los aspectos del entierro. Una de las mitzvot que cumplen es quedarse cerca del cuerpo hasta el entierro. Hay tres razones asociadas con esto: por respeto, para mantener el cuerpo seguro físicamente (por ejemplo, para espantar ratones, etc.) y para protegerlo de fuerzas espirituales negativas que puedan querer dañar a la persona.

Fuerzas espirituales negativas

La palabra en hebreo que se utiliza en la película es “mazik”, que significa “que causa daño”. La tradición entiende que existen fuerzas dañinas. No se espera que hagan cosas aterrorizadoras como en La vigilia, pero pueden llegar a dañar a una persona de varias formas, causar ceguera, mudez, hacer que los platos caigan del mueble sin razón, etc.

Otras palabras usadas para referirse a las fuerzas “malignas” son “ruaj rá” - un “espíritu malo”, sheidim – “demonios”, dibuk – “poseído” y ain hará – “mal de ojo”. El “mazik” en la película parece actuar como un dibuk, un espíritu dañino que posee a la persona.

¿Por qué existen los demonios?

De acuerdo con la filosofía judía, todo en el universo está aquí para un propósito. Existimos por un propósito, para acercarnos, emular y convertirnos en uno con lo Infinito. Todo en este universo trabaja de forma conjunta en armonía, incluyendo a los mazikim.

En la Torá encontramos una referencia a los demonios: “Ellos ya no deberán sacrificar sus ofrendas a los demonios de los que se alejan…” (Levítico 17:7). Rashi comenta que esto se refiere a los sheidim, demonios. Najmanides, el gran comentarista español, discute la necesidad de evitar venerar a los demonios y la importancia de entender que todo viene de Dios. Cualquier sufrimiento, incluso el de un mazik, tiene un propósito Divino y nuestro trabajo es intentar entender el mensaje. ¿Por qué Dios permitió que me moleste este mazik?

El mazik es en cierta forma una manifestación de su culpa y dolor, y los obliga a enfrentar su trauma.

De hecho, La vigilia sigue este camino. En la película, las víctimas sufrieron trauma y tragedia y se sienten aplastadas por la culpa y el dolor. La película sugiere que el mazik es en cierta forma una manifestación de su culpa y dolor y los obliga a enfrentar su trauma. La película entrelaza los temas del antisemitismo, la culpa y la tragedia y deja algunos pensamientos abiertos para el espectador.

¿Dónde están todos esos demonios ahora?

Si la tradición judía está repleta de problemas con diversas clases de demonios, ¿cómo y cuándo hacen daño? ¿Cómo podemos protegernos? ¿Y por qué hoy en día el judaísmo parece haberse divorciado de toda esta demonología?

Hay varios eventos históricos que ponen freno a todas estas locas historias de demonios. Por ejemplo, un sabio llamado Avaie, cuarta generación de sabios del Talmud en Babilonia, solía expulsar los demonios de las áreas pobladas. Posiblemente por sentir que las personas no podían manejar los daños que estos provocaban, Rabí Avaie los alejó de nosotros Esto no significa que no existan, simplemente que ya no son una amenaza constante. Sin embargo, ciertas épocas y lugares siguen siendo más propensos a diversas fuerzas espirituales negativas. Por ejemplo, cuando hay un cadáver esperando su entierro. Por eso la costumbre de cuidar el cuerpo sigue cumpliéndose hasta hoy en día.

Si alguna vez tienes la oportunidad de cumplir esta mitzvá tan santa y honorable, debes comprender que estás haciendo algo especial y, por lo tanto, cuentas con una protección espiritual especial. Tu presencia es una buena acción. No te ocurrirá nada extraño.

Una advertencia: a estas fuerzas aparentemente no les interesan los reflectores y los escenarios. Prefieren que no las busques y que no hables sobre ellas. Incluso la costumbre prevalente es ni siquiera mencionar su nombre.

Entonces ¿cómo es posible que todos los involucrados en hacer esta película lograran evitar sufrir alguna clase de daño de los mazikim reales? Quizás porque mantuvieron una visión respetuosa y auténtica del judaísmo tradicional. Tal vez porque no filmaron la película en Shabat y les dieron comida kasher a los actores. La casa que usaron para el set era una casa real y parece que tenía mezuzot reales en las puertas (Es sabido que la mezuzá protege de los daños).

Shemá Israel

El climático encuentro con el mazik realmente me impresionó. El protagonista se pone tefilín, y a pesar de que la costumbre es no ponerse tefilín de noche, de todos modos los tefilín se asocian con la protección espiritual contra el mal. Él también grita el rezo central del judaísmo, el Shemá – “¡Escucha Oh Israel, Hashem es nuestro Dios, Hashem es Uno!” Esta es la tarjeta de presentación del pueblo judío, la esencia de lo que creemos y representamos. Es una plegaria que se dice en la mañana y en la noche; muchos la dicen antes del rezo matutino y antes de irse a dormir. También se dice en ocasiones que requieren mayor protección contra los daños espirituales.

El Shemá, la declaración de un único Dios, es lo que finalmente derrota al demonio.

Spoiler: en la película, este rezo, la declaración de un único Dios, es lo que finalmente derrota al demonio. De cierta forma, creer en un demonio y en que tiene poder para dañar, es una especie de idolatría, porque se le otorga poder a otra entidad fuera de Dios. Cuando te enfocas completamente en Dios y en que nada puede pasar sin que Él esté involucrado, esta puede ser la clave para liberarse de la carga de la ilusión de que esa otra entidad tiene su propio poder. En consecuencia, la película expresa una idea muy poderosa y consistente con la filosofía judía.

Es posible que no puedas evitar situaciones potencialmente dañinas en tu vida; puedes o no tener consciencia de que hay cosas que potencialmente podrían llegar a dañarte. Puede ser que no tengas otras protecciones disponibles. Pero siempre tienes la plegaría central del Shemá. Mantenla en tu mente, en tus labios y en tu corazón y tendrás cierta protección ante cualquier daño que pueda llegar a amenazarte.



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