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Las diez sefirot

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21/05/2008 | por Rav Shimon Leiberman

Un concepto cabalístico que explica la multiplicidad de las manifestaciones de Dios en el mundo nos ayuda a ver como Dios es verdaderamente uno.

Los “bloques de construcción” de la terminología cabalística son las Diez Sefirot. Estas son las diez “emanaciones” o “luces” a través de las cuales Dios interactúa y se relaciona con su mundo.

Cuando la Cábala observa diversos acontecimientos que han sucedido en el mundo o varios mandamientos Divinos en la Torá, los clasifica y describe en términos de estos distintos modos de interacción.

Antes de describir estas Diez Sefirot y su uso, debemos enfrentarnos a un problema fundamental.

La unicidad de Dios versus las Diez Sefirot

El judaísmo ha “colocado en su bandera” por así decir, el principio de la unicidad de Dios.

Un judío proclama al menos dos veces al día: “Escucha, oh Israel, Hashem es nuestro Dios, Hashem es Uno” (Shemá Israel).

Cuando hablamos de los mártires que sacrificaron sus vidas en nombre de Dios —especialmente aquellos que fueron forzados a convertirse al cristianismo— hablamos de personas que fueron martirizadas en nombre de la unicidad de Dios.

¿Cómo podemos ahora diluir esta, la más importante de las creencias, con la idea de “Diez emanaciones” que parecieran dar a entender que Dios es más de uno?

Esta pregunta le fue planteada al famoso Ribash, acrónimo de Rabí Isaac ben Sheshet (siglo XIV): “¿Ustedes los cabalistas no creen también en muchos dioses, como lo postulan en las Diez Sefirot?”. A continuación, vamos a parafrasear su respuesta.

La unicidad de Dios con respecto a las Diez Sefirot puede asemejarse a un rayo de luz que pasa por un prisma. Por un lado, tenemos un solo rayo de luz, mientras que por el otro lado, percibimos una radiación de siete colores. La persona que se sienta en el otro lado percibe esto como si se tratara de muchas lámparas que irradian muchos matices distintos, mientras que en realidad se trata de una sola fuente de luz. El arcoíris, con sus múltiples colores, es en realidad una “distorsión” creada por el paso de la luz a través de un prisma.

Seamos un poco más específicos en este ejemplo de “Diez” versus “Uno” en lo que se refiere a la interacción Divina con el mundo.

Imagina a un niño que abraza a su madre, golpea a sus hermanos y hace trampa en un examen. Para una persona normal cada uno de estos comportamientos es un caso aparte, que tiene su propia dinámica y razón. Sin embargo, un psicólogo profesional analiza todos estos acontecimientos y luego de analizarlos declara: “Todos estos son síntomas de un problema subyacente. El niño desea el amor de su madre y su atención. Por lo tanto, la abraza, golpea a su hermano menor que está robando bastante de su atención y hace trampa en su examen para que su madre lo colme de amor y atención por haberlo hecho bien”. Por lo tanto, una gran cantidad de eventos —algunos de ellos totalmente contradictorios— adquieren un significado unificado.

Las contradicciones aparentes

Esto es también así en nuestra comprensión de la interacción de Dios con la humanidad. Percibimos una gran variedad de eventos de modo abrumadoramente difuso y extrañamente contradictorio.

Está el Dios que insufla un soplo de vida en la boca de un bebé recién nacido y el Dios que extrae el último respiro forzado de un hombre moribundo. Está el Dios que permitió el Holocausto y el Dios que ha conservado una pequeña y frágil nación judía por más de tres milenios. Está el Dios que les da a algunas personas cuerpos hermosos y el Dios que aparentemente condena a las personas con defectos congénitos a una vida de sufrimiento.

De nuestro lado del prisma, todos y cada uno de estos eventos es dispar. No obstante, los reconocemos como la obra de un solo Dios, con una finalidad y con un plan unificado de acción para el mundo.

Así, las Diez Sefirot son las diversas formas en que percibimos a Dios a través de su actuar en el mundo, mientras que creemos firmemente en la unicidad de Dios.

Las Diez Sefirot

La siguiente es una traducción literal de estos “diez modos”. Se aconseja no leer mucho entre líneas de estos términos, ya que la mayoría de ellos son altamente metafóricos y su contenido real guarda poca relación con estos términos literales. Vamos a explorar su significado en los próximos artículos. Las Diez Sefirot son:

Kéter — Corona

Jojmá — Sabiduría

Biná — Comprensión

Jésed — Bondad

Guevurá — Fuerza

Tiferet — Belleza

Nétzaj — Victoria

Hod — Temor

Yesod — Fundamento

Maljut — Reinado

Es importante aclarar que existe también una variante a esta lista. A veces las Sefirot se enumeran sin Kéter y se incluye Daat, ‘conocimiento’, entre Biná y Jésed.




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